Por qué resignificar ciertos momentos de nuestro día a día nos pueden conectar con el bienestar

Una mañana distinta. Todo invitaba a soltar tensiones, pensamientos rumiantes y presiones laborales. En plena ciudad, un oasis natural rodeado de bosque, un espejo de agua y la calidez del sol otoñal que acariciaba los rostros de las mujeres presentes: emprendedoras, ejecutivas, creadoras de contenido, asesoras de imagen, psicólogas y deportistas.Todas reunidas con un mismo propósito: hacerse un lugar en la agenda para resignificar el valor de los pequeños placeres cotidianos. El leitmotiv del encuentro realizado por Palmolive en medio de los bosques de Palermo, el primero que organizó la marca en la Argentina. “Hoy el bienestar se transformó en una meta a cumplir: algo más que tenemos que hacer en nuestro día a día para estar bien”, señaló Belén Palat, senior brand manager en Colgate-Palmolive. Annie Coleman. La experta en longevidad de la Universidad de Stanford explica cómo reinventarse después del retiroCon esto presente la ejecutiva explicó: “La idea es transformar algo tan cotidiano como una ducha en un momento de reset para desconectarnos de todo eso que nos hace ruido, de todo lo que nos preocupa y poder conectarnos con nosotras mismas y con la naturaleza”. Sin dudas, pocas cosas resultan tan reconfortantes como regalarse un momento consciente para recargar energías y continuar con la rutina. “Me doy una ducha y sigo, una pausa simple, accesible y super fácil de incorporar al día a día”, reforzó Sofía Callegari, junior brand manager en Colgate-Palmolive.También adelantó que, a partir de agosto, la marca incorporará nuevas propuestas inspiradas en experiencias sensoriales: smoothies (jabones líquidos) corporales exfoliantes, con texturas y aromas pensados para transformar la rutina diaria en un momento de disfrute.Patricia Jebsen, conocida en redes como “la Mami Corpo”, fue la encargada de compartir cómo se hace un break para ella misma en su agitada agenda laboral. “Algo que hacen muy bien los jóvenes es priorizarse, y eso valoro mucho de su generación. Realmente creo que vinieron a enseñarnos eso a mi generación”, dijo la destacada ejecutiva de 54 años. Además, señaló que hoy existe una especie de “crisis” entre generaciones: “Nosotros tenemos que entenderlos a ustedes y ustedes, muchas veces, no nos entienden a nosotros. Estamos atravesando un momento de cambio y el desafío es encontrar un equilibrio”.En ese sentido, reconoció que durante gran parte de su vida priorizó su carrera y su familia, pero que todavía le cuesta ponerse a sí misma en primer lugar. “Aún hoy me sigue costando mucho”, admitió.Para ella, los viajes son la mejor manera para bajar un cambio y dejar atrás el estrés: “Trato de viajar con mi marido, mis hijas o mis amigas”, contó. También le gusta nadar y disfrutar de un buen abrazo, dos aliados en su rutina.Las experienciasDespués llegó el turno de poner en práctica ese ritual cotidiano y simple a través de un masaje linfático. Cecilia de Faceit se ocupó de enseñar esta técnica suave, rítmica y relajante, diseñada para estimular el sistema linfático en apenas unos minutos. ¿Juntos pero solos? El engaño del millón de amigos; claves para afianzar lazos auténticosPero las sorpresas continuaron. Con la idea de recrear la sensación de un momento de baño y desconexión, todas se descalzaron y sumergieron sus pies en un gran piletón de agua tibia. Algunas más tímidas que otras, pero todas se animaron a entregarse a la experiencia.La consigna fue clara: cerrar los ojos, ponerse los auriculares y simplemente dejarse llevar por una meditación que tocó el corazón de muchas de las presentes y hasta emocionó a algunas hasta las lágrimas.Rostros más descansados, pilas recargadas y una sensación de liviandad marcaron el cierre del evento. Un oasis en medio de la rutina. Un oasis en medio de la ciudad.
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