La UIA pidió un “RIGI Industrial” y espera una reunión con Caputo la semana que viene

La Unión Industrial Argentina (UIA) reclamó públicamente este miércoles un “RIGI Industrial” para extender a los sectores fabriles tradicionales parte de los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el esquema de incentivos fiscales y cambiarios impulsado por el Gobierno de Javier Milei. El reclamo se dio en medio del anuncio de una versión extendida del esquema que todavía no fue presentada en el Congreso.Según confirmaron fuentes de la entidad a LA NACION, la conducción de la UIA espera concretar la semana próxima una reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, para trasladar las preocupaciones del sector y avanzar en una hoja de ruta conjunta. En paralelo, esta semana el presidente de la casa fabril, Martín Rappallini, mantuvo una reunión de trabajo con el secretario coordinador de Industria y Comercio, Pablo Lavigne.El planteo circuló por los pasillos de la terminal fabril y tomó forma pública este miércoles a través de una columna publicada en Infobae, donde Rappallini pidió concretamente “un RIGI para la industria”. Sostuvo que si el Estado reconoce que determinados sectores estratégicos necesitan “condiciones globales” para competir internacionalmente, ese mismo criterio debería extenderse a la industria manufacturera tradicional.El habitual reclamo de la UIA es que una parte importante del entramado fabril argentino enfrenta costos impositivos, laborales y financieros superiores a los de sus competidores internacionales, al mismo tiempo que debe adaptarse a un escenario de mayor apertura económica, caída del consumo y aumento de la competencia importada.La discusión se da después de que Caputo anticipara la semana pasada que el Gobierno trabaja en un “Súper RIGI”, una versión ampliada del régimen actual con beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios más agresivos para proyectos considerados estratégicos. Entre los sectores que el Ejecutivo busca impulsar aparecen el refinamiento y laminado de cobre, la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas, fertilizantes y datacenters.El ministro adelantó además que el nuevo esquema contemplará una reducción de la alícuota del impuesto a las ganancias del 25% al 15% para los proyectos alcanzados, un régimen acelerado de amortización de inversiones y beneficios para importaciones y exportaciones. También señaló que el proyecto incluirá límites a la presión tributaria provincial y municipal: las provincias adheridas no podrán cobrar más de 0,5% de Ingresos Brutos y los municipios no podrán aplicar tasas sobre las ventas.Capacidad instaladaEl debate ocurre además en un contexto de recuperación todavía heterogénea de la actividad industrial. Este miércoles, el Indec informó que la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó en marzo el 59,8%, frente al 54,4% registrado en el mismo mes del año pasado. El dato también mostró una mejora frente a febrero, cuando había sido de 54,6%, y representó el nivel más alto desde octubre de 2025.Sin embargo, distintos informes privados y de la propia UIA vienen advirtiendo sobre la fragilidad de la recuperación industrial y las diferencias entre sectores. En un informe publicado este miércoles, el think tank I+D, dirigido por el exdirector ejecutivo de la UIA Diego Coatz, sostuvo que “hacia adelante, el escenario es complejo” por la combinación de “mercado interno débil, tipo de cambio apreciado, mayores costos, presión importadora y falta de monitoreo frente a prácticas desleales o contrabando”.El documento también advirtió que la mejora de marzo “no anticipa un cambio de ciclo” y proyectó que la industria podría cerrar 2026 con una caída de 1,5% interanual si se mantiene la dinámica observada en abril. Según I+D, los datos adelantados del mes pasado ya mostraron retrocesos en autos (-17,5% interanual), cemento (-13,2%) y venta de materiales para la construcción (-4,6%).Además, el informe mostró que en enero —último dato disponible— se perdieron casi 3500 puestos formales industriales y que el sector acumula más de 42.000 empleos destruidos en el último año. “Los sectores que más empleo generan son los que más están cayendo”, advirtió el reporte.La entidad fabril ya había manifestado en las últimas semanas preocupación por el aumento de la competencia importada, la caída de ventas en algunos rubros, las altas tasas de interés y el abastecimiento energético de cara al invierno, especialmente por el impacto que podría tener el gas natural licuado (GNL) sobre los costos industriales en medio de la volatilidad internacional derivada de la guerra en Medio Oriente.
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