Francisco Bide: la desafiante aventura del golfista argentino que jugará el PGA Championship

“En cuanto pueda te contesto. Estoy con la familia y tratando de dormir a los chicos”. Francisco Bide describe una escena doméstica de lo más corriente, pero está a punto de vivir el momento deportivo más importante de su vida. Le escribe a LA NACION desde el municipio de Newtown, en el estado estadounidense de Pennsylvania, donde este jueves comenzará el PGA Championship, segundo major del año. Es la aventura de un hombre de 38 años que se mudó a Olavarría a los 10 años y que a partir de los 13 empezó a moldear su mente en función del golf. Ahora vibra en una semana de ensueño, impensada, al lado de las grandes estrellas del PGA Tour. Será su primer major. “Probablemente me veas sonriendo los 18 hoyos”, avisa en la charla este jugador formado en el club Atlético Estudiantes de Olavarría, que tuvo como primer profesor a Miguel Haffner, para quedar luego bajo la instrucción de Pablo Sola, ya en su etapa profesional. Ahora, está en su pico golfístico y sin nada que perder en un field de 156 jugadores, entre los que también se encuentra un argentino habitual: Emiliano Grillo.“El primero en jugar en mi familia fue mi tío Julio. Con mi papá Raúl y mi hermano Bernardo empezamos a practicar todos juntos en el año 2000”, relata Bide, que intervino en 59 torneos en el PGA Tour Latinoamérica entre 2011 y 2018, con dos top ten. Pero antes, en 2006, había hecho una apuesta fuerte: “La idea de venir a Estados Unidos surgió por la posibilidad que hay acá de estudiar y jugar para la universidad, si bien no era tan común por aquellos años. Hoy es claramente la mejor preparación para al profesionalismo en el golf”, asevera, recordando su paso por Georgia College & State University, en donde representó con pasión y compromiso al equipo de los Bobcats.Rápidamente se impregnó del modo de vida norteamericano, al punto que se radicó en Estados Unidos en 2018 y ahora está instalado en Duluth, Georgia. “Me casé con una chica de acá, Leigh Augustyniak, compañera de la facu, y comencé a trabajar en un club como profesional al sur de Atlanta. Siempre me gustó el estilo de vida y las oportunidades que este país brinda; de ahí surge la idea de mudarme a Estados Unidos”, explica este espigado jugador que recibió la felicitación de varios de sus colegas argentinos a través de redes sociales y comunicaciones telefónicas cuando logró el pasaje al major.En 2022 se convirtió en miembro de la PGA of America y desde hace cuatro años asumió la responsabilidad de ser el profesional responsable del club de campo Capital City Club: “Este rol implica la organización de torneos, la formación de un equipo a cargo de las operaciones del día a día, brindar servicios para innovar y mejorar la experiencia del socio y sus invitados, desde staffing (proveer personal) hasta gestionar presupuesto, tee times, range, clínicas, eventos, etc”. El PGA Championship permite vías alternativas para clasificarse. El primer paso de Bide para ganarse un lugar se dio en la sección PGA Georgia, torneo que se jugó en Sea Island, en donde se clasificaron cinco jugadores para el certamen nacional. Al finalizar segundo, obtuvo una plaza para participar en Bandon Dunes hace dos semanas, un torneo que agrupó a 312 golfistas y donde consiguieron el pasaje solo veinte. Bide finalizó 10° en el PGA Professional Championship, con lo que se tomó un desquite tras haberlo intentado antes por única vez en 2023, cuando no superó el corte. Ahora, se le abrieron las puertas del cielo. Una oportunidad invalorable para alguien que solo recibirá ganancia de lo que afronte en el trazado del Aronimink Golf Club, más allá de bogeys y otros tropiezos. Ya los ensayos previos redundaron en una gran experiencia: “Tuve la suerte de jugar algunos hoyos con Jordan Spieth. Fuimos charlando constantemente y fue increíble ver como se prepara para intentar ganar el Grand Slam; es el único torneo grande que le falta para completar los cuatro. Me mostró la técnica que usa para chippear desde el rough, que está muy largo esta semana”.Además, como era previsible en algún momento de las jornadas de práctica, Bide compartió el sentir latino: “Jugué con Emi Grillo y el venezolano Jhonattan Vegas y la pasamos muy bien. Recordando anécdotas muy distendidos, pero también planeando una buena estrategia para esta semana”. A cada paso, fue examinando los secretos del campo par 70 de 7394 yardas, con la asistencia de su caddie, Brian Mikes: “La cancha es muy exigente. Requiere pegar largo y derecho. El rough es muy bravo y los greens rápidos con muchísimo movimiento”.No hay presiones deportivas; tampoco la obligación de dar respuestas ante los sponsors. Bide lo deja en claro: “El objetivo va a ser disfrutar; probablemente me veas sonriendo los 18 hoyos, porque estar acá rodeado de los mejores del mundo es una locura. Lo tomo como un premio al esfuerzo y dedicación que le puse desde chico”. Además, contextualiza su realidad: “Ahora tengo otras obligaciones y el golf es secundario. Intentaré hacer mi juego, soy competitivo y me encantaría jugar bien, pero voy disfrutar cada paso y cada desafío que la vuelta nos vaya dando. Es una oportunidad única y que siempre recordaré”. Solo tiene una experiencia previa muy cercana a la elite, cuando se clasificó para jugar el RSM Classic 2024, torneo perteneciente al PGA Tour y que se jugó en Sea Island; allí no pasó el corte y se impuso Maverick McNealy. Ahora, a Bide le llegó el momento de probarse y tendrá un primer examen cuando este jueves pegue desde el tee del 1, desde las 7.56 de nuestro país, en el grupo compartido con el inglés Harry Hall y el local Ryan Gerard. Será una suerte de enriquecedora “pasantía”, codo a codo con los mejores del mundo.
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