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Imparable a los 39: el Mundial de Messi y el deseo del grupo de regalarle otra Copa y convencerlo de seguir
Mostró ante Inglaterra que aún marca diferencias en el máximo nivel; la promesa del plantel y un futuro todavía abierto
ATLANTA (Enviado especial).- Los estadounidenses suelen resumirlo con una expresión difícil de traducir literalmente: Beyond one’s wildest dreams. Algo así como “más allá de los sueños más ambiciosos”. Se usa para describir aquello que supera incluso lo que alguien alguna vez creyó posible. Pocas historias reflejan mejor esa idea que el Mundial de Lionel Messi. A los 39 años, cuando muchos imaginaban que llegaría apenas para aportar destellos de su talento, terminó siendo otra vez el conductor de Argentina. Lleva ocho goles, fue decisivo en cada instancia importante y frente a Inglaterra asistió en los dos goles. Sus compañeros ya no disimulan el deseo: quieren regalarle otro Mundial. Y también convencerlo de que siga un tiempo más.Lo que Messi logró en este torneo excedió incluso las expectativas que él mismo tenía hace apenas unos años. Después del título de Qatar, en febrero de 2023, reconoció por primera vez que veía “muy difícil” llegar al siguiente Mundial por una cuestión de edad. Unos meses más tarde fue todavía más contundente: “Creo que no. Este fue mi último Mundial”. Incluso antes de la Copa América de Estados Unidos 2024 insistía en que toda su energía estaba puesta en ese torneo, porque no sabía si tendría otra oportunidad de disputar una Copa del Mundo.Pero Messi volvió a demostrar que con él nunca hay que dar nada por terminado. Ni en un partido ni en su carrera. Es uno de los goleadores del Mundial, con ocho tantos, los mismos que Kylian Mbappé, que este sábado jugará por el tercer puesto frente a los ingleses. Los dos también figuran como los principales candidatos al Balón de Oro del torneo. Condujo a Argentina hasta otra final. Marcó en la fase de grupos, fue clave en los cruces decisivos y, aun cuando no convirtió, resultó igualmente determinante.Apenas terminó el partido, mientras intentaba recuperar el aire después del esfuerzo, Cristian Romero se acercó y le dijo, entre risas: “Si la ganamos, te quedás un par de años más, ¿no?”. Messi bajó la cabeza con esa timidez que todavía conserva fuera de la cancha y los dos se fundieron en un abrazo, mirando la euforia de los hinchas."SI LA GANAMOS TE QUEDÁS UN PAR DE AÑOS MÁS" 🏆🇦🇷Las palabras de Cuti Romero para Lionel Messi tras la clasificación a una nueva final de la Copa del Mundo. pic.twitter.com/HvhB1LdHzv— TyC Sports (@TyCSports) July 16, 2026Ese anhelo atraviesa a todo el grupo desde hace tiempo. El 24 de junio, cuando Messi cumplió años en Kansas City, los jugadores le prepararon una sorpresa en el hotel Origin. Aparecieron todos con una remera blanca en la que cada uno llevaba impresa una foto junto al capitán. La idea salió de Rodrigo De Paul. Después llegaron las cargadas, las felicitaciones y un compromiso que todos asumieron como propio: regalarle este Mundial.“Nosotros también jugamos para que ese último partido nunca llegue”, contó Leandro Paredes, uno de los futbolistas con mayor relación con Messi durante todo el ciclo de Lionel Scaloni. Después de la remontada frente a Egipto, Enzo Fernández también reveló otra charla. “Le dijimos que era temprano para irse a casa”. El autor del empate ante Inglaterra ya había dejado en claro años atrás lo que representa Messi para su generación: en 2016, con apenas 15 años, escribió una carta pública pidiéndole que no dejara la selección después de la final perdida de la Copa América.Ese magnetismo no aparece solamente durante los partidos. Este jueves, en el entrenamiento regenerativo en el complejo de Atlanta United, previo al viaje hacia Nueva York, Messi fue uno de los primeros en salir al campo. Como los titulares casi no trabajaron, se quedó descalzo, sentado sobre el césped, tomando sol. Primero se acercó Paredes. Después, Enzo Fernández. Más tarde, Julián Álvarez. Y finalmente, Giuliano Simeone. Sin que nadie los llamara, todos terminaron alrededor suyo, conversando, riéndose o simplemente compartiendo el momento. Una escena que se repite desde hace años y no necesita explicaciones.“Todo lo que viví con este grupo desde que volví en la Copa América de 2019 fue algo inexplicable, impensado. Lo disfruté muchísimo, más allá de todos los logros que conseguimos. El convivir con ellos todos los días, competir con ellos... Fue un proceso muy lindo, en el que además le dimos muchísima alegría a la gente. Estoy muy feliz”, contó Messi.En la concentración argentina nadie se anima a asegurar que la final del domingo contra España sea su última función con la camiseta albiceleste. No hay despedidas organizadas, homenajes preparados y tampoco una gira por el interior del país, ni un gran homenaje pensado para ponerle fin a su etapa en la selección. Es cierto que alguna vez esas posibilidades estuvieron sobre la mesa, pero el nivel que mostró Messi en este Mundial volvió a correr todos los plazos.Scaloni fue terminante hace unos días: dijo que Messi es el único futbolista que tendrá siempre asegurado un lugar entre los once. Evitó ponerle fecha a su despedida de la selección y se mostró convencido de algo que quedó a la vista en estos siete partidos, especialmente ante Inglaterra: Messi todavía puede competir en la máxima exigencia. “Va a ser el mejor hasta que él quiera”, aseguró.En medio de los festejos hubo otro gesto que ayuda a entender por qué el plantel está tan decidido a regalarle otro Mundial. El primero en salir a buscarlo fue José López, el futbolista que menos tiempo lleva en la selección. El Flaco nació cuatro años después del debut de Messi en Barcelona y, como tantos futbolistas de su generación, creció soñando con compartir una cancha con él.Los jugadores entienden que todavía no es momento de poner el foco en su futuro. Primero queda lo más importante: la final. Después llegará el tiempo de las decisiones, y nadie mejor que Messi para saber cuándo ponerle punto final a una historia que parece imposible de igualar.Mientras tanto, el plantel elige disfrutar cada momento a su lado. Porque si algo dejó este Mundial es la sensación de que Messi volvió a ir más allá de lo que cualquiera -incluso él mismo- había imaginado posible. Y porque el grupo sabe que solo hay una forma de convencerlo: dejar todo, jugar bien y ganar la final. El resto, una vez más, lo decidirá Messi, como tantas otras veces en la cancha.