Las minicasas que ayudan a personas sin hogar de Nueva York a reconstruir sus vidas

Encontrar una vivienda permanente es uno de los principales desafíos para quienes abandonan un refugio. En Syracuse, en el estado de Nueva York, una organización sin fines de lucro impulsa un programa que combina minicasas con apoyo social para favorecer la estabilidad de personas y familias.Cómo funciona el modelo de las minicasas en SyracuseEl proyecto pertenece a A Tiny Home for Good, una entidad creada en 2014 por Andrew Lunetta luego de años de trabajo en refugios. A partir de su experiencia, identificó que muchas personas regresaban al sistema de albergues tras vivir en viviendas temporales o compartidas que no respondían a sus necesidades.Así son las minicasas en Syracuse, estado de Nueva York“Era cuestión de meses, a veces semanas, para que los mismos hombres volvieran al refugio”, dijo Lunetta en una entrevista con CNN. La propuesta busca ofrecer un espacio propio junto con un acompañamiento continuo, con el objetivo de que los residentes puedan sostener su vivienda a largo plazo.La organización construyó 23 minicasas y también recuperó cerca de 20 viviendas unifamiliares en distintos sectores de Syracuse. Cada unidad dispone de cocina, baño, lavadora y secadora, lo que permite a los inquilinos vivir de forma independiente.Además de administrar las propiedades, la entidad actúa como propietaria de las viviendas. Los alquileres se calculan según la capacidad económica de cada residente y, por lo general, representan hasta el 30% de sus ingresos.El programa no establece una fecha límite para abandonar la vivienda. Tampoco exige condiciones como la sobriedad o la participación obligatoria en tratamientos para acceder o permanecer en el hogar. “Para algunos, mi esperanza es que estén con nosotros por el resto de sus vidas”, señaló el hombre de 36 años.Acompañamiento personalizado para mantener la estabilidadUno de los ejes del proyecto es el seguimiento individual que reciben los residentes una vez que ingresan a las viviendas. Los equipos trabajan en función de las necesidades de cada persona, ya sea para acceder a servicios de salud, recuperar documentación, afrontar problemas de adicciones o resolver otros trámites cotidianos.La intensidad del acompañamiento cambia según cada caso. Mientras algunos requieren contacto frecuente, otros solo necesitan apoyo ocasional para continuar con su proceso de autonomía.“Para muchos de nuestros residentes, ser invitados a formar parte de un grupo de caminata o un club de escritura es algo revolucionario”, comentó Lunetta. “Creo que es algo que muchos de ellos nunca habían tenido la oportunidad de experimentar”, señaló.Historias de quienes lograron dejar atrás la falta de vivienda en Nueva YorkActualmente, el programa alberga a 47 personas y mantiene otros 23 proyectos habitacionales en distintas etapas de desarrollo. Entre los residentes hay personas que llevan casi diez años en una de estas propiedades.Los testimonios reflejaron distintos recorridos. Algunos lograron estabilizar su situación después de largos períodos en refugios; otros pudieron recuperar la convivencia con sus familias, superar problemas de consumo o retomar proyectos personales gracias a la posibilidad de contar con una vivienda permanente.“Es como poder respirar con tranquilidad. Ahora mi sistema nervioso puede descansar”, dijo a CNN Rhea Holmes, una de las residentes de las minicasas y quien había quedado en situación de calle tras el fallecimiento de su esposo. “Mi gestor de casos me ayudó a recuperar mi identidad”, señaló.El sitio web oficial de la organización compartió varias historias más, entre ellas, la de Antonio, quien tras mudarse de la ciudad de Nueva York a Syracuse y perder a su padre a causa del cáncer mientras vivían en un refugio, logró estabilizar sus ingresos. Al mudarse a su minicasa hace más de dos años, comenzó a sentir que tiene “espacio para respirar” y ahora puede dedicarse a sus intereses personales y al arte, en lugar de solo trabajar para sobrevivir.La expropietaria de un negocio y madre soltera, Jill llegó al refugio tras una crisis nerviosa causada por relaciones abusivas y exceso de trabajo. Desde que se mudó en 2023, logró retomar el control de su vida, adoptar un perro llamado Jack y reconectarse con su familia. Es conocida en la comunidad por su generosidad y participación activa en todas las actividades.Quiénes pueden acceder a las minicasasLas viviendas están destinadas a personas o familias que atravesaron situaciones de falta de hogar y provienen del sistema de refugios. Para ingresar, deben firmar un contrato de alquiler convencional y cumplir con las condiciones habituales de arrendamiento.El financiamiento del programa proviene de varias fuentes, entre ellas:Los alquileres abonados por los residentesAportes de empresasDonaciones de particularesComo organización sin fines de lucro, también promueve campañas para recaudar fondos, incorporar voluntarios y establecer alianzas con instituciones. A Tiny Home for Good ya lleva 12 años de funcionamiento.
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