Matt Damon reveló el insólito malentendido que vivió con Tom Holland durante el rodaje de La Odisea: “¡Se estaba ahorcando!"

La Odisea, la nueva superproducción de Christopher Nolan basada en el poema de Homero, llegó este jueves a los cines, pero antes de su desembarco en la pantalla grande ya acumulaba historias dignas de una aventura épica. A los exigentes rodajes en escenarios naturales de distintos países y las extremas condiciones de trabajo se sumó un divertido malentendido entre Matt Damon y Tom Holland que terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más comentadas del detrás de escena.Durante una visita a The Tonight Show, Matt Damon contó que protagonizó una confusión con su joven compañero de elenco mientras filmaban una de las escenas en la que interpretan a padre e hijo, Odiseo y Telémaco. “Hay un momento en el que nos vemos. Yo estoy en un barco y él está en la orilla”, comenzó explicando el actor.Como pasaba gran parte del día aislado del resto del equipo sobre la embarcación, Damon observó que Holland se llevaba repetidamente la mano al pecho. Convencido de que se trataba de una señal acordada entre ambos personajes o de una indicación del director, decidió responder con el mismo gesto. “Lo veía hacer eso y yo también empezaba a hacerlo”, recordó entre risas.La verdad apareció recién cuando terminó la jornada de rodaje. Al reencontrarse con Holland, Damon quiso confirmar si Christopher Nolan les había pedido incorporar ese movimiento a la escena. “Le pregunté: ‘¿Chris te dijo que hicieras eso de ponerte la mano en el corazón?’. Y él me respondió: ‘No... Mi traje me estaba ahorcando’”.El actor explicó que, además, es bastante miope y desde la distancia interpretó el movimiento como un saludo cargado de emoción entre padre e hijo. “Pensé que me estaba saludando”, admitió divertido. La anécdota refleja el clima que se vivió durante una producción tan ambiciosa como agotadora. Damon interpreta a Odiseo, mientras que Holland da vida a Telémaco y Anne Hathaway encarna a Penélope, en una adaptación que Nolan decidió rodar en escenarios naturales repartidos por varios países.Grecia, Marruecos, Islandia, Escocia e Italia fueron algunas de las locaciones elegidas para recrear el largo viaje del héroe. Para Damon, la experiencia estuvo muy lejos de un rodaje convencional. “Realmente se sentía más como una expedición que como una película”, aseguró.El actor explicó que las condiciones eran tan exigentes que todo el equipo compartía el mismo nivel de esfuerzo, incluido el propio Nolan: “Si tenías frío y estabas completamente mojado, solo tenías que darte vuelta y mirar a Chris. Él también estaba congelado y empapado, pasando exactamente por lo mismo”.Esa actitud del director terminó convirtiéndose en uno de los motores del grupo. “No podías mirar hacia ningún lado sin encontrar a alguien dando absolutamente todo por este proyecto”, recordó Damon. Cada viernes, contó, el elenco y el equipo técnico celebraban simplemente haber conseguido superar otra semana de filmación.Sin embargo, cuando el rodaje dejó atrás las locaciones naturales y se trasladó a un gigantesco tanque de agua en los estudios Universal de Los Ángeles, nadie sintió que el trabajo fuera a simplificarse. “Sabíamos que terminaríamos allí y nadie dijo: ‘Bueno, probablemente ahora será más fácil’”, recordó.Ocurrió exactamente lo contrario. Según explicó, la producción utilizó dos enormes motores a reacción similares a los de un Boeing 737 para generar olas y fuertes corrientes de agua alrededor de las embarcaciones. “Fue una de las cosas más difíciles que se pueden hacer con agua en un entorno controlado”, aseguró.Las escenas finales terminaron siendo tan extremas que incluso provocaban carcajadas entre los propios protagonistas.Damon recordó que algunas tomas en primer plano resultaban demasiado peligrosas para filmarlas en mar abierto, por lo que fueron recreadas en el tanque. Allí, Christopher Nolan le arrojaba agua directamente al rostro para aumentar el realismo de la secuencia. “Pensaba: ‘Perfecto. Vamos a terminar esta película con un ahogamiento simulado’”, bromeó el actor.La exigencia física también lo obligó a enfrentarse a varios de sus propios miedos. Entre ellos, la claustrofobia. “Superé muchas fobias durante esta película”, confesó. Y reveló: “La claustrofobia era una de ellas y espero haberla dejado atrás definitivamente”.Para Nolan, precisamente esa entrega absoluta fue una de las mayores virtudes del elenco. “Fue un rodaje duro, pero duro en el buen sentido. Todos fueron puestos a prueba y estuvieron a la altura de las circunstancias de una manera magnífica”, explicó el director. Damon coincide plenamente con esa mirada. Más allá del cansancio y de las complicaciones que implicó trasladar una historia de casi tres mil años a la pantalla grande, asegura que la experiencia fue irrepetible.“Sentí una enorme gratitud. Fue la mejor experiencia que tuve haciendo una película, porque todos entendían que este proyecto exigía dar más de lo que cada uno creía posible”, concluyó.
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