Nicaragua se niega a entregar a un antiguo terrorista y rompe relaciones con Italia

MANAGUA.– El gobierno de Nicaragua rompió este jueves relaciones con Italia ante las críticas del país europeo al centroamericano por darle refugio desde hace décadas a un exmilitante del grupo terrorista Brigadas Rojas condenado por el asesinato del exprimer ministro Aldo Moro.El canciller italiano, Antonio Tajani, denunció el miércoles al gobierno de Daniel Ortega por seguir albergando a Alessio Casimirri, sentenciado a seis cadenas perpetuas por el secuestro y ejecución del estadista italiano en 1978.“Rompemos toda relación diplomática con el gobierno de Italia” por las “injustificadas, agresivas e irresponsables” declaraciones del canciller Tajani sobre el caso, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores nicaragüense en un comunicado.Tajani se refirió al tema en Madrid, durante un foro de líderes conservadores de Europa e Iberoamérica. “No compartimos nada con la visión de gobiernos extremistas como el de Nicaragua, país que da protección a peligrosos terroristas (...) como Alessio Casimirri, que mató a Aldo Moro, uno de los más importantes políticos cristiano demócratas de Italia", afirmó el canciller.“Este señor vive en libertad en Nicaragua, esto es inaceptable para nosotros”, añadió Tajani, quien anunció que Italia “seguirá exigiendo que Casimirri responda ante la Justicia por los delitos de los que ha sido declarado culpable, tal como ya se ha solicitado en una resolución del Parlamento Europeo".El gobierno nicaragüense consideró que el canciller italiano había “insultado” con “arrogancia europea” las normas de respeto entre los “pueblos y gobiernos”, sin por ellos lograr justificar por qué le daba refugio.Casimirri, de 74 años, fue condenado junto con casi una veintena de personas, la mayoría de ellas en libertad, por el crimen de Moro, que conmocionó a Italia. En 2004 la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Nicaragua rechazó una solicitud de extradición del gobierno italiano.Casimirri llegó a Nicaragua en 1983 y cinco años después obtuvo la nacionalidad nicaragüense, concedida durante la primera presidencia de Ortega, un exguerrillero izquierdista que volvió al poder en 2007 y desde entonces gobierna el país con mano dura.Santuario de prófugosLa dictadura nicaragüense ha mantenido roces con otros países por albergar a prófugos de la Justicia como el expresidente panameño Ricardo Martinelli y el exjefe colombiano de inteligencia Carlos Ramón González, ambos acusados de corrupción. Martinelli está asilado ahora en Colombia. Managua también concedió asilo al expresidente salvadoreño, Mauricio Funes, señalado de varios delitos y fallecido el año pasado en Managua.En los últimos años, el país centroamericano rompió relaciones además con Taiwán, Países Bajos, Ecuador e Israel, y amenazó con cortar los vínculos con el Vaticano, en medio de denuncias sobre graves violaciones de derechos humanos y persecución a opositores forzados al exilio.En 2023 el papa Francisco, fallecido el año pasado, tildó al gobierno de Ortega y Murillo de “dictadura grosera”. También hubo conflicto diplomático con España, cuyo gobierno expulsó meses atrás al embajador nicaragüense en reciprocidad por una decisión similar de Ortega.Las Brigadas Rojas fueron una organización terrorista de inspiración marxista que surgió en Italia en ambientes estudiantiles de extrema izquierda en 1969.Su fundador fue el entonces estudiante de sociología Renato Curcio, oriundo de Brescia. El objetivo de la agrupación era llegar al poder mediante la lucha armada y la subversión de todas las instituciones del Estado.Al principio comenzaron con manifestaciones que, poco a poco, aumentaron su violencia, hasta llegar al secuestro, la agresión física y la muerte de magistrados, carabineros, policías, periodistas y dirigentes industriales y políticos.Las primeras acciones brigadistas se limitaban a incendiar los automóviles de diversos jefes de las grandes compañías de Milán, así como a miembros del Movimiento Social Italiano (MSI). Pero fue el secuestro de juez Mario Sossi en 1974 cuando las BR alcanzaron su mayor difusión. Mario Moretti, otro de los fundadores de las Brigadas Rojas, contó: “Fue la primera gran acción armada contra el Estado y tuvo un grandísimo efecto. Fue un enfrentamiento real, vivido y visible, pequeño pero emblemático, contra el verdadero Estado, contra la magistratura, contra la policía y contra los carabineros. Fascinó a muchos, y tuvo un eco extraordinario en la prensa. Fue con Sossi con el que conquistamos el terreno de los medios”.La estrategia del terror tuvo su auge cuando decidieron secuestrar, el 16 de marzo de 1978, al entonces líder de la Democracia Cristiana, Aldo Moro. El dirigente fue raptado en pleno centro de Roma, en una violenta operación tipo comando. Luego de idas y venidas, comunicados de las Brigadas Rojas y la negativa del gobierno a negociar con terroristas, Moro fue encontrado muerto el 6 de mayo de ese mismo año, en un vehículo dejado en el centro de Roma.Agencias AFP y Reuters­
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