General
¿Qué es LATE? La demencia subdiagnosticada que suele confundirse con el Alzheimer y desafía a los médicos
Aunque comparte los mismos síntomas iniciales, tiene un origen biológico distinto y evoluciona más lentamente; buscan herramientas para mejorar la detección
Durante décadas, miles de adultos mayores con pérdida progresiva de la memoria probablemente recibieron un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer cuando, en realidad, padecían otra forma de demencia. Se trata de LATE, la sigla en inglés de la encefalopatía TDP-43 con predominio límbico asociada a la edad, una patología neurodegenerativa descripta en los últimos años que comparte muchos síntomas con el Alzheimer, pero tiene un origen biológico diferente, una evolución más lenta y, hasta el momento, carece de biomarcadores validados que permitan identificarla con certeza durante la vida del paciente.Aunque hoy los especialistas reconocen que se trata de una entidad distinta, todavía representa un importante desafío diagnóstico. Los expertos coinciden en que suele comenzar con una pérdida de memoria muy similar a la del Alzheimer, puede coexistir con esta enfermedad y afecta principalmente a personas mayores de 80 años. Esa superposición explica por qué durante tanto tiempo pasó inadvertida y por qué el desarrollo de biomarcadores específicos aparece como una de las prioridades de la investigación internacional.Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni, confirmó que LATE permaneció durante años oculta detrás de diagnósticos de Alzheimer. Según detalló, recién la incorporación de biomarcadores para detectar Alzheimer permitió advertir que existían pacientes con un cuadro clínico compatible, pero sin las alteraciones biológicas características de esa enfermedad. “A partir del uso de esos biomarcadores se pudo empezar a sospechar clínicamente LATE en pacientes que tenían un cuadro de pérdida de memoria”, explicó.Desde el punto de vista biológico, ambas enfermedades afectan estructuras similares del cerebro, aunque por mecanismos diferentes. “En LATE hay afectación de los hipocampos y por eso aparece la pérdida de memoria, pero la neuropatología es diferente”, indicó Allegri. “En el Alzheimer existen alteraciones del amiloide y de la proteína tau. En LATE, en cambio, la proteína involucrada es la TDP-43”, describió el experto. Norberto Raschella, jefe de Neurología del Hospital Universitario Austral, resaltó que una de las razones por las que ambas enfermedades suelen confundirse es que comienzan de forma muy parecida. Sin embargo, aclaró que la evolución posterior permite diferenciarlas. “La evolución en LATE es mucho más lenta y el paciente tiene una sobrevida mucho mayor hasta alcanzar un deterioro importante”, sostuvo.Allegri profundizó esa diferencia clínica. “Se expresa como una pérdida de memoria aislada, una amnesia con perfil hipocampal”, describió. Según explicó, mientras LATE permanece durante más tiempo limitada a la memoria, “el Alzheimer empieza más rápidamente a comprometer otras funciones cognitivas”.Además, Raschella remarcó que el envejecimiento normal no debe confundirse con ninguna de estas enfermedades. “El deterioro cognitivo propio de la edad es, básicamente, un enlentecimiento de las funciones cognitivas. Puede haber algún menoscabo de la memoria, pero la anatomía patológica es diferente”, apuntó.Una de cada cuatro personasAunque todavía es poco conocida fuera del ámbito científico, LATE no es una enfermedad rara.“Se observa en aproximadamente una de cada cuatro personas mayores de 85 años, y su frecuencia aumenta claramente con la edad. En los grupos de mayor edad puede acercarse a una de cada tres”, afirmó Allegri.Para Guido Dorman, jefe del Departamento de Neurología Cognitiva de Ineco, la ausencia de herramientas de detección específicas hace que muchos pacientes probablemente reciban otro diagnóstico.“Como todavía no contamos con biomarcadores para diagnosticar LATE en vida, probablemente muchos pacientes sean diagnosticados como Alzheimer cuando, en realidad, tienen LATE o una combinación de ambas”, sostuvo. “Esa es una de las grandes limitaciones actuales en el diagnóstico de las demencias”, sentenció.Dorman agregó que la situación es aún más compleja porque ambas enfermedades pueden presentarse simultáneamente. “Cuando ambas enfermedades están presentes, el deterioro cognitivo suele ser más importante y la evolución puede ser más rápida –explicó–. Hoy sabemos que muchos pacientes mayores no tienen una sola enfermedad cerebral, sino varias actuando al mismo tiempo”.En la misma línea, Allegri señaló que “hoy, en la práctica clínica, el diagnóstico es fundamentalmente de exclusión”.Sin embargo, la investigación avanza rápidamente. Allegri contó que durante la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC) 2026, realizada en Londres, se presentaron resultados alentadores. “Se mostró un estudio que permitiría diagnosticar LATE mediante la medición de una proteína llamada HDGFL2 en el líquido cefalorraquídeo, incluso en etapas presintomáticas”, relató. Además, agregó que “también se habló de un algoritmo aplicado a la resonancia magnética que permitiría sospechar el diagnóstico”.Para Dorman, disponer de biomarcadores específicos representaría un cambio de paradigma. “Sería un avance muy importante porque permitiría hacer diagnósticos más precisos y ofrecer tratamientos cada vez más personalizados”, concluyó.