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Barbarita Palacios: es la hija de una famosa vedette y cantante argentina y en su música conviven el folklore con el rock
Forma parte de la banda que acompaña a Gustavo Santaolalla y este sábado se presentará en La Carbonera
Barbarita Palacios está cruzada por la música desde su nacimiento. Tuvo un hijo, Lucero, con Camilo Carabajal, hijo a su vez del Cuti. Está en pareja con Javier Casalla, dueño de otro apellido ilustre. Y su madre fue nada menos que Egle Martin. Tiene ya su propio recorrido hecho, como cantante, compositora y también como productora. Fue parte del grupo Semilla. Editó ya tres álbumes, Si va, Criolla y Vivir así, el último de los cuales acaba de ser reeditado en vinilo por el Club del disco. Acaparó algunos premios, como el Gardel 2026 como Mejor álbum canción de autor, justamente por ese trabajo más reciente. Comparte su presente musical con un grupo que integran Javier Casalla, Nicolás Rainone y su hijo Lucero Carabajal. Junto a esos mismos compañeros es parte de la banda de giras de Gustavo Santaolalla. Y vale recordar que en Vivir así hay composiciones suyas junto a clásicos del rock argentino más una pieza de su madre (“Alfarero”, con letra de Armando Tejada Gómez) e invitados como Ricardo Mollo, León Gieco, Santaolalla, Barbi Recanati, Daniel Melingo y Luciana Jury.–Tu vida está atravesada por la música y por nombres importantes. ¿Cómo convivís con todo eso desde muy joven?–Sí, es cierto, pero para mí es algo bastante natural. No es algo que sea complicado para mí. Y mucho menos desde que no está mamá [Egle Martin murió en 2022]. Porque ahora ya está todo dentro mío. Las entrevistas que voy haciendo, también son una buena oportunidad para pensarte y tratar de tomar una tridimensión de uno, intentar ver tu mapa. Con todo esto, yo me aferré mucho al rock y a mi propio camino, fusionando con la chacarera y todo eso; quizá en contraposición a mi madre. Yo nací arriba del escenario, me crie así desde muy chiquitita cuando ya trabajaba con ella. Y bueno, en un momento llegó “mi” momento”. Y en ese sentido, el rock me ayudó un montón porque siempre está presente como una contracultura.–A la vez, mucho del rock que está en tu propia historia es de artistas que son de la generación de tu mamá...–Por supuesto. Mi primera participación en un disco fue desde la panza de mi mamá en un álbum de Color Humano, en el que ella tocó el birimbao. Por supuesto, ella tuvo su cosa rockera; era íntima amiga de Javier Martínez, de Edelmiro Molinari, de muchos rockeros; y de muchos músicos en general. Pero siempre estuvo mucho más cercana a lo rioplatense, de ahí lo del candombe o la milonga, mucho más aún que al jazz. Si te fijás en sus propias canciones, son todas del Río de la Plata, muchas de las cuales no se conocen porque ni siquiera las grabó. Pero más allá de ella, yo siempre quise hacer lo mío en esa fusión del rock con todas mis influencias, y siempre con el deseo de que la gente bailara. Pero a esta altura, el rock está en nuestro ADN. Me gusta Manal, Arco Iris, Pappo, pero si hacés una canción de Los Redondos también nos identifica a todos de alguna manera.–¿Ves una mayor cercanía histórica del folklore con el rock que con el tango? Al menos en los primeros tiempos.–Ahora que mamá no está, como te decía, estoy reviendo muchas cosas. Estamos trabajando en recuperar toda su obra que es inmensa, y ahí ves que hay mucho tango, como te decía antes. El haber sido una mujer tan bella, paradójicamente, hizo que no mostrara su obra. Siempre estuvo a la sombra de artistas que ella admiraba muchísimo. Pero era una compositora terrible. Así que ahí se ve algo diferente de lo que decías. De paso, te cuento que en el concierto de La Carbonera vamos a hacer dos canciones suyas, una con letra de Pipo Pescador y otra con un recitado de Homero Manzi que son increíbles.–Ya que hablamos de rock, ¿sentís o pensás que tus propias canciones tienen una actitud más combativa que las del rock argentino más tradicional?- El rock siempre tuvo una cosa contracultural y en eso sí me identifico. Lo que nunca tuvo, y yo tampoco tengo, es un posicionamiento partidario.–Leí que, de tus tres álbumes, considerás a Vivir así como a tu disco más personal. ¿Por qué?–Porque es un recorrido por toda mi vida, una síntesis. Y también, un deseo cumplido, por eso de que ya no estoy en contraposición a nadie. Yo ya soy todo lo que fui y todo lo que soy, y también todo lo que quiero ser. Ahí están mi historia musical y mi historia emocional. Soy parte de una familia de músicos en la que todo siempre confluyó o, mejor dicho, varias familias de músicos entrelazados. Entonces, en este disco tomé la decisión junto con mi banda, que somos casi los mismos desde el principio, ahora ya con mi hijo incorporado. Y dicho sea de paso, Lucero estaba en la banda de mi mamá siendo todavía un niño.–Cómo se armó el repertorio y la lista de invitados de Vivir así?–Se fue dando, ensayando con los chicos. Queríamos hacer algo autogestionado, como te decía. Y así fueron apareciendo las canciones mías que quería mostrar con toda la libertad de no tener la presión de una compañía discográfica ni de nadie, las que queríamos hacer nuestra propia versión. Arrancamos con la “Baguala desesperada” y después vinieron todas las demás. Muchas otras canciones finalmente no quedaron, pero sí una canción mía como “Amigo”, que es de 2008, que Javi la trajo de vuelta y la fuimos reversionando. Y con los invitados pasó lo mismo. Por ejemplo, teníamos el tema “Mestizo” y hacía falta un héroe actual de la guitarra. Ahí fue que dijimos: “¿Y si Ricardo viniera para grabarlo con nosotros?”. Hacía falta un guitarrista así para evocar a un guitarrista tan raro de nuestro rock como fue Edelmiro, autor de ese tema de Almendra. Tiene mucho de producción también. Nosotros trabajamos mucho en producción de otros artistas así que es parte de lo que nos gusta hacer. Y se lo debemos a Gustavo Santaolalla, que nos produjo los primeros discos. Él mismo sugirió que fuéramos nosotros mismos quienes lo produjéramos. Nos acompañó de todos modos, pero lo hicimos básicamente nosotros.–¿Te gusta esa tarea de productora?–Me gusta lo que tiene que ver con la producción artística. No lo de la producción comercial o ejecutiva, que no lo hago. Sí me gusta pensar un proyecto, su concepto. Qué es Barbarita, hacia dónde va, qué es lo que quiere mostrar. Y lo hice conmigo para Vivir así junto a mi banda. Pero también produjimos a Luciana Jury y a otros artistas. Además, hago tutorías sobre qué hacer con lo que trae un artista, qué tenemos y qué queremos. Pensar, pensarse y mostrarlo de la mejor manera posible.–¿Qué va a pasar en La Carbonera el próximo sábado?–Vamos a volver a presentar el disco, ahora con su salida en vinilo, en un lugar que es hermoso, que suena bárbaro, que tiene unas luces divinas, que tiene un escenario grande, un tamaño lógico para la realidad de un artista independiente hoy por hoy. Así que voy con mi sonidista, con el iluminador y toda la banda y vamos a presentar el disco. Ya lo estuvimos tocando hace poquito en La Fábrica, pero ahora lo vamos a hacer ahí y le vamos a sumar canciones de mis otros álbumes; todo en formato eléctrico. Y después también haremos un paréntesis y vamos a tocar algunas sorpresas con artistas invitados que, por cuestiones obvias de compromisos varios no son los mismos del disco.–¿Seguís trabajando con Gustavo Santaolalla?–Si, mis compañeros y yo somos la banda de Gustavo. Así que salimos mucho, viajamos bastante. E inclusive, después de La Carbonera, nos guardamos un tiempito para ensayar y prepararnos para un concierto suyo en el Teatro Colón.Para agendarBarbarita Palacios tocará su último disco en La Carbonera (Carlos Calvo 299) este sábado 18, a las 22.