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Lautaro Martínez, el 9 que se desatascó en la fase de grupos y anotó el “gol soñado”
El Toro se emocionó al recordar a su familia tras la épica victoria ante Inglaterra
Lautaro Martínez se esfuerza por contener las lágrimas. Minutos antes, un cabezazo suyo hizo gritar a millones de argentinos. Sirvió para ganar la semifinal del Mundial 2026 a Inglaterra por 2-1. Y fue ese “gol soñado” por este delantero que llegó a Estados Unidos con la certeza de que sería titular en la Copa del Mundo. Pero que recién pudo desatascarse contra Jordania -de penal-, el rival más débil de la fase de grupos. Aquella sequía de los primeros partidos volvió contra Cabo Verde, al que tampoco le pudo anotar. Ante Egipto, en octavos, arrancó desde el banco de suplentes. Tampoco convirtió. Pero se redimió contra Suiza con aquel toque sutil que puso el 3-1 final en el marcador. Con los ojos bien abiertos, terminó de graduarse este miércoles luego de cabecear al gol el centro de Lionel Messi ante los ingleses. El Toro, que hasta 2026 no tenía goles en Mundiales, ahora cuenta tres. El último, soñado. “Es muy fuerte esto. Es muy fuerte de verdad”, atinó a decir el delantero bahiense tras el partido, en la entrevista a pie de campo. Las palabras casi no le salían. Se expresaba con el corazón. Llegó la memoria emotiva: habló de su papá y también se lo dedicó a la mamá. “La primera vez que mi viejo [Mario ”Pelusa" Martínez, exdefensor] me compró un par de botines, siempre soñé con hacer este gol. Para mi vieja, también, que el día que yo me fui a Racing jamás dejó de tender mi cama. Y eso para mí vale más que un gol, que una final”, recordó. Confinado a un gol en la definición por penales en Qatar 2022, -clave, el quinto ante Países Bajos- Lautaro Martínez sentía que tenía mucho más para dar luego de ganar casi todo con su club, Inter de Milán. Sólo le faltó la Champions. Llegaba a esta Copa del Mundo en su mejor momento. Lejos de bajonearse por no poder convertir en los primeros dos partidos, no se rindió. Y procuró aportarle algo al equipo, un gen que comparten todos los futbolistas de esta selección. Martínez trabajó en sí mismo. En los tres años y medio que pasaron desde Qatar, Lautaro agrandó su familia y maduró. Como futbolista, pero también como persona. Lo confesó él mismo: “Tengo a mis dos hijos ahí, que me han cambiado la vida desde que han llegado. Bajé un cambio. Disfruto de todo esto. Hoy soy un hombre. Disfruto de la vida”. Y contó que les había dicho tanto a Alexis Mac Allister como a Facundo Medina que iba a anotar: “Lo soñé: se lo dije a Alexis que iba a hacer un gol y en el banco a Facu Medina que iba a entrar y lo iba a ganar”, contó.LAS LÁGRIMAS DE LAUTARO MARTÍNEZ"La primera vez que mi viejo me compró un par de botines, soñaba con hacer este gol".#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/801ry6sgwS— DSPORTS (@DSports) July 15, 2026Puede que otros futbolistas con el nivel de Lautaro Martínez en su club -ídolo indiscutido, capitán y referente- se ofusquen si son suplentes. El Toro tiene en claro cuál es su rol y, sobre todo, las necesidades del equipo cuando retrocede: ésa es una de las razones por las que Julián Alvarez arranca los partidos y Martínez espera su oportunidad en el banco. El de Lautaro, formado en el predio Tita Matiussi de Racing, es uno de los tantos ejemplos de altruismo en pos de un objetivo general: ser campeones del mundo. O, en realidad, volver a serlo. De aquellos comienzos en las canchas de la Academia también habló el delantero bahiense. “Aprendí de mi familia. Aprendí de mi viejo, que fue jugador de fútbol también. Profesional un año, pero al final, amateur… siempre sentís ese amor. Y yo nací con eso. Nací adentro de un vestuario. Se lo agradezco a él de todo corazón. Sé que hoy está muy orgulloso de mí, de mis hermanos, porque al final cada uno con su deporte, siempre trata de dar lo mejor. Pensar que vamos a jugar otra final del mundo es algo increíble. Ahora toca descansar. Disfrutar de esto, obviamente. Porque no es fácil llegar donde llegamos. Pero recuperar la mayor energía posible para dar lo mejor en ese partido", evocó. Y Lautaro volvió a hablar de su madre: “Recién acabo de llamar (a mi mamá). Estaba muy emocionada. Estaba trabajando. Me emociona. Eso es lo que más orgullo me da. Después, podés hacer un gol, podés errar. Podemos ganar un partido, podemos perderlo. Pero a mí lo que más orgullo me da es mi familia, que hasta el día de hoy se rompen el lomo para poder vivir. Eso es lo que les trato de transmitir a mis hijos, que hoy estaban en la cancha conmigo. Eso es lo que más importa, obviamente”. Los padres de Lautaro le inculcaron el amor por los deportes -a él y a sus hermanos- y también el respeto profundo por el celeste y blanco; por la bandera argentina. “Ahora que estoy más tranquilo… vamos a jugar otra final del mundo y para nosotros es un orgullo total volver a una final del mundo después de tres años y medio. No hay palabras. Estoy orgulloso de pertenecer a este grupo de jugadores, a este país, ser argentino. Lo sentís de una manera increíble", se confesó en una nota con Telefé tras disfrazarse de héroe y anotar con un cabezazo el gol más gritado del Mundial. Ese tanto tuvo un premio extra, porque entró en la historia: es el primer argentino que convierte más de un gol desde el banco de suplentes en un Mundial. Estadísticas. Ahora, Lautaro Martínez va por algo mucho más grande: ser bicampeón del mundo.