Juró que no volvería a casarse, pero el amor la sorprendió: la boda de ensueño de Paulina Porizkova

Después de varios años convencida de que el amor ya no estaba reservado para ella, Paulina Porizkova le dio un giro completamente distinto a su historia. La supermodelo checa de 61 años y el guionista de televisión Jeff Greenstein, de 63, se casaron el 3 de julio en una íntima ceremonia celebrada frente al lago Orta, en el norte de Italia, rodeados por 78 familiares y amigos. View this post on Instagram La boda tuvo lugar en el ayuntamiento de la localidad, con vistas al lago, y luego los invitados caminaron hasta la cercana Villa Crespi, un exclusivo hotel de estilo neomorisco del siglo XIX donde se realizó la recepción.La historia de amor entre ambos comenzó de una manera poco prometedora. Porizkova había pasado cerca de cinco años utilizando la aplicación de citas Raya con resultados desalentadores. “En cinco años, apenas conseguí cinco citas”, contó a la revista People. Y agregó: “Las mujeres mayores como yo somos invisibles en sitios como ese”. View this post on Instagram Sin embargo, Greenstein había configurado la aplicación para conocer mujeres de entre 52 y 60 años. “No descartaba la idea de conocer a una mujer de mi edad”, explicó. Ese detalle cambió el rumbo de sus vidas.Desde el primer intercambio de mensajes sintieron una conexión inmediata. Él, reconocido por haber trabajado como guionista en exitosas series como Friends y Will & Grace, quedó cautivado por el sentido del humor y la inteligencia de la modelo, quien hizo historia al convertirse en la primera mujer nacida en Europa Central en protagonizar la portada del especial de trajes de baño de Sports Illustrated.El único problema era la distancia. Mientras él vivía en Los Ángeles, ella estaba instalada en Nueva York. “Pensé que, en el mejor de los casos, había hecho una gran amiga”, recordó Greenstein, convencido de que ninguno de los dos quería una relación a distancia.Pero las conversaciones no dejaron de crecer. “Lo único que hicimos fue hablar, luego hacer videollamadas, luego tomar té por videollamada, que se convirtió en vino por videollamada, que se convirtió en tequila por videollamada”, recordó entre risas Porizkova. View this post on Instagram Finalmente fue ella quien dio el siguiente paso con un mensaje directo: “Parecés ser el hombre ideal para mí. ¿Cuándo venís a Nueva York?”. Quería comprobar que, además de la conexión intelectual, existiera química en persona. “¡Un mal besador es motivo para descartarlo!”, bromeó.La primera cita confirmó todas sus expectativas y desde entonces la pareja se volvió inseparable. Greenstein terminó mudándose a Nueva York y ambos incluso lanzaron el podcast 20 Good Summers, dedicado a conversar sobre el amor, las relaciones y esta nueva etapa de sus vidas.En julio de 2025, dos años después de iniciar el romance, Greenstein le propuso matrimonio. Tras evaluar distintos destinos, eligieron el lago Orta, un lugar que la modelo había descubierto años atrás durante una producción fotográfica.“Es una boda en un destino exótico donde nuestra familia y amigos pueden tomarse unas pequeñas vacaciones, y todos se ven obligados a conocerse”, comentó con humor.Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue la entrada de la novia al son de “El Moldava”, de Bedřich Smetana, interpretada en vivo por sus hijos Jonathan y Oliver, junto con Eron, hijo de Greenstein.Para la celebración, Porizkova lució un vestido de alta costura plateado diseñado por Gilles Mendel para House of Gilles. La pareja abrió la pista con un vals al ritmo de “Moon River”, una coreografía que habían ensayado durante meses en Nueva York “simplemente por diversión”. View this post on Instagram “Es como si voláramos cuando bailamos juntos”, aseguró la modelo.Durante la recepción en Villa Crespi, los invitados disfrutaron de un menú elaborado por el chef Antonino Cannavacciuolo, distinguido con tres estrellas Michelin. Las mesas llevaban nombres de directores italianos y la fiesta se extendió hasta la madrugada con música seleccionada por los propios novios.Los anillos fueron diseñados por la propia Porizkova y realizados por la joyería Peter Norman, de Los Ángeles.La pareja planea ahora celebrar su luna de miel con un crucero por las islas griegas antes de regresar a Manhattan, donde deberán buscar un nuevo hogar.Greenstein asegura que todavía le sorprende la mujer con la que comparte su vida. “Es la persona más culta del mundo”, afirmó. “Es tan ingeniosa, tan perspicaz. No estaba preparado para eso. No tenía ni idea de la profundidad de su inteligencia. Se preocupa por la familia, por la justicia social, habla cuatro idiomas. Y es increíblemente sexy”.El matrimonio anterior de Paulina Porizkova estuvo marcado por una larga historia de amor, una separación inesperada y una compleja situación tras la muerte de su esposo. View this post on Instagram Porizkova se casó en 1989 con Ric Ocasek, cantante y compositor de la banda The Cars. Se conocieron en 1984 durante la filmación del videoclip de “Drive”, cuando ella tenía apenas 19 años y él era una de las grandes figuras del rock estadounidense. La diferencia de edad —24 años— llamó la atención en su momento, pero la relación prosperó rápidamente.Durante casi tres décadas fueron una de las parejas más estables del ambiente artístico. Tuvieron dos hijos, Jonathan y Oliver, y Porizkova solía describir a Ocasek como un hombre extremadamente inteligente, aunque reservado y poco demostrativo en lo afectivo.En mayo de 2018 anunciaron su separación después de 28 años de matrimonio. La modelo explicó más tarde que la relación se había transformado en una convivencia sin intimidad ni afecto. Según contó, seguían viviendo bajo el mismo techo mientras organizaban el divorcio.La historia dio un giro dramático el 15 de septiembre de 2019, cuando Porizkova encontró muerto a Ocasek en su casa de Nueva York. El músico había fallecido por causas naturales tras recuperarse de una cirugía. Fue ella quien dio aviso a las autoridades.Poco después llegó otra sorpresa dolorosa: Ocasek había modificado su testamento apenas semanas antes de morir y la excluyó por completo de la herencia, argumentando que ella lo había “abandonado”, pese a que todavía no estaban legalmente divorciados y continuaban viviendo juntos.Porizkova habló públicamente sobre el impacto emocional que le produjo esa decisión. Explicó que no solo estaba atravesando el duelo por la muerte del padre de sus hijos, sino también una situación económica y legal inesperada. Con el tiempo, ambas partes llegaron a un acuerdo extrajudicial con los herederos del músico, aunque nunca se hicieron públicos los detalles.En los años siguientes, la modelo se convirtió en una voz muy activa sobre el envejecimiento, el duelo, la autoestima y las relaciones después de los 50. De hecho, ha contado que antes de conocer a Greenstein había llegado a pensar que no volvería a enamorarse, una percepción que cambió por completo con la relación que ahora culminó en matrimonio.
Leer nota completa en La Nación →