La interna llega a un momento crítico, entre intereses y negocios

Con la reestructuración de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, el conflicto entre Karina Milei y Santiago Caputo ingresó en una zona de mayor densidad. La hermana del Presidente pasa a controlar, a través del jefe de Gabinete, Diego Santilli, zonas estratégicas de la administración. No sólo porque las materias que se gestionan en esas dependencias son importantísimas. También por la dimensión de los negocios que se discuten. Y, sobre todo, por la capacidad que tendrá ahora la señorita Milei de revisar operaciones muy controvertidas que se realizaron en oficinas que estuvieron hasta ahora bajo el dominio del “Mago del Kremlin”.Santilli mantiene una dependencia umbilical con Karina Milei. Viene impuesta por el sueño mayor del jefe de Gabinete: ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. Para cumplir ese deseo, el “Colo” no sólo necesita que la jefa del partido oficial lo postule como candidato. También le hace falta que ella convalide un acuerdo entre La Libertad Avanza, el Pro y la UCR. Sin esa alianza de fuerzas no peronistas el destino de Santilli corre un peligro que no requiere explicaciones, sobre todo por tratarse de comicios que se resuelven en primera vuelta, a simple pluralidad de votos. Estos condicionamientos imponen a Santilli una obediencia absoluta respecto de la secretaria general de la Presidencia.La Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología ya no reportará al jefe sino al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) pasó a depender de Santilli sin intermediarios. En cambio, las empresas Arsat y Correo Argentino estarán bajo el mando de su mano derecha, Gustavo Coria. Todavía queda por desentrañar qué significa la continuidad de los funcionarios que estaban a cargo de cada repartición. Se podría pensar que es una manera de mantener la influencia de Caputo, su jefe político. Pero tal vez sea un error. Hay que considerar que esos ejecutivos fueron indicados por “el Mago” pero venían de encuadramientos anteriores. El secretario Darío Genua, por ejemplo, fue de Pro durante el gobierno de Mauricio Macri, que lo designó representante del Estado en la empresa Telecom. El período de Alberto Fernández lo pasó al frente de la Secretaría de Hacienda del municipio de Pilar, liderado por el ludo-kirchnerista Federico Achával. Desde allí lo convocaron los libertarios para coordinar el Enacom. Después lo promovieron a la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Al frente del Enacom está Martín Ozores, un técnico proveniente de la actividad privada que había trabajado para el macrismo. En definitiva: Genua y Ozores son, como sus jefes Santilli, Devitt y Coria, identidades en tránsito capaces de adaptarse a cualquier jefatura. Eso no garantiza, es verdad, su continuidad.Los nombres importan poco, igual que el organigrama, en comparación con otra mutación. Con Santilli y Coria al frente del negocio de las telecomunicaciones, se impone una lógica de gobierno muy distinta de la anterior. Ahora los encargados políticos de las decisiones coincidirán con los que firman las resoluciones y decretos. Un régimen muchísimo menos extravagante que el que dominó hasta hace pocas horas, cuando los responsables administrativos y penales de cada determinación debían reportar a figuras que no eran funcionarios, simples particulares, como Santiago Caputo, su hermano Francisco o su colaborador Manuel Vidal. Que Santilli se haya reservado el Enacom es un indicador bastante obvio de la importancia de ese organismo. Es el ente regulador de los medios de comunicación audiovisual y también de las empresas que prestan servicios de telefonía e internet. A raíz de esas competencias, Santilli tiene sobre su escritorio un expediente de máxima relevancia económica y política: la autorización de la fusión entre Telefónica y Telecom, compañías que pertenecen al Grupo Clarín. Se trata de una palanca clave, en cuyo dominio Caputo venía interviniendo también a través de María Ibarzábal, la rigurosa secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia. Ahora Santilli monopolizará el control de ese proceso, monitoreado por Karina Milei.Un detalle que permitirá observar con mayor claridad la relación del jefe de Gabinete con la gestión que orientó al Enacom hasta ahora es el destino de una licitación convocada hace pocos días en tiempo récord. Se trata de la contratación del software para establecer un sistema de alertas tempranas denominado AlertAR. El trámite llama la atención por su velocidad: la licitación se llamó el 7 de julio y las ofertas deben presentarse el 22. Da la impresión de que en el Enacom sonó alguna alerta temprana de que podría haber cambios en la conducción del área.Coria deberá poner también su linterna sobre un pedido de informes muy detallado de Margarita Stolbizer. Se refiere a una suma sideral que transfirió el Enacom a Arsat, solventada con el Fondo del Servicio Universal (FSU). La Ley Bases impide girar recursos adicionales a empresas públicas. Ozores contestó que esa transferencia es parte de un contrato preexistente, firmado en 2020, y que se justifica por el costo de un desajuste cambiario. Pero debería explicar por qué no siguió ese criterio con infinidad de firmas privadas que gozan de un convenio similar. La caja del FSU ha sido durante el gobierno kirchnerista de una opacidad que merecería alguna investigación penal. ¿Se mantienen esos vicios?Una de las responsabilidades de Coria será la privatización o, por lo menos, la tercerización de servicios de las dos empresas. Pero en el caso del Correo deberá encargarse de una acción delicadísima: la revisión del contrato de esa compañía estatal con Flecha Log. Es la firma que adquirió Leonardo Scatturice cuando compró OCA. Scatturice se hizo famoso cuando su espectacular avión negro aterrizó en Aeroparque trayendo como única pasajera a Laura Belén Arrieta, quien hizo pasar numerosas valijas sin control alguno por parte de la Aduana. El caso está a cargo del juez en lo penal-económico Pablo Yadarola, quien todavía no pudo determinar quién ordenó desde el poder que se cometiera esa irregularidad. Javier Milei acaba de enviar al Senado el pliego de Yadarola para que ocupe una de las vacantes de la crucial Cámara Federal en lo Penal de la Capital. Yadarola es íntimo amigo del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.Scatturice tiene un vínculo muy estrecho con el “Mago” Caputo, gracias al cual consiguió, entre otros beneficios, un contrato de consultoría con la SIDE, que hoy está bajo investigación en el juzgado de Eugenia Capuchetti. Es por una denuncia de la republicana María Eugenia Talerico, quien considera que el convenio viola la ley de Inteligencia.Esta familiaridad con Caputo vuelve más inquietante el examen que realice Coria sobre el contrato entre el Correo y Flecha Log. La compañía presta servicios a la empresa estatal y también a OCA. Una de las preguntas que se formulará Coria es si el Correo y OCA o el Correo y Flecha Log pagan por igual los servicios que comparten cuando utilizan los mismos vehículos como transporte de larga distancia. Otro interrogante tiene que ver con las modalidades y costos del mayor acuerdo entre Flecha Log y el Correo: el de servicios logísticos para las elecciones nacionales. La proximidad de Scatturice con el “Mago” en el Correo despierta suspicacias. Acaso sean injustas, inclusive porque en el entorno de Scatturice se aclara que él no está involucrado en la gestión de Flecha Log, donde seguiría reinando su antiguo dueño, Claudio Espinoza.La calidad de estos contratos también será puesta en tela de juicio por la situación empresarial de OCA. La empresa está concursada y su principal acreedor es la ARCA, la antigua AFIP. Esa agencia está bajo el mando de un íntimo amigo de Scatturice, Andrés Vázquez. Pero este funcionario tiene la suficiente experiencia y habilidad como para no quedar expuesto con errores de principiante: OCA va a poder mejorar su situación incorporándose a un programa de financiamiento de deudas que beneficia a muchas otras empresas en problemas. No es el único problema de Scatturice. Él también compró Flybondi, que casi no presta servicios por su descalabro económico. En la empresa vaticinan que, al cabo de muchas deliberaciones, Scatturice resolvió presentar esa línea aérea en concurso de acreedores. La principal deuda también es con la ARCA, por aportes patronales.Si la revisión sobre el Correo puede generar escozor en el “Mago” Caputo, cualquier inspección sobre Arsat se vuelve peligrosa. Es la compañía de soluciones satelitales y tendido de una extensísima red de fibra óptica que comandó en su momento Facundo Leal. Este mendocino está tras las rejas desde que la Justicia allanó sus domicilios y encontró casi 2 millones y medio de dólares, armas largas y dispositivos para operaciones de espionaje. La investigación está radicada en la Justicia de San Isidro, donde el juez Lino Mirabelli delegó la pesquisa en el fiscal Fernando Domínguez. Una de las figuras claves de los presuntos negociados que se investigan en Arsat es Gerardo Boschin. Fue revisando tu teléfono que se descubrió en San Fernando un depósito de la empresa Argentina Logistic Services (ALS) con material robado a la empresa pública. Boschin era gerente de compras y contrataciones de la compañía. Desde allí pasó a presidir Trenes Argentinos, donde Scatturice, el amigo de Caputo, obtuvo un importante contrato de tendido de fibra óptica en estaciones ferroviarias. Aun así, Boschin seguía ocupando la gerencia de Arsat, desde la que fue desplazado varios días después de que se realizó el escandaloso allanamiento en lo de Leal.Leal fue funcionario durante el gobierno de Alberto Fernández, con una gran dependencia política de Sergio Massa. Pertenece a la denominada “banda de los mendocinos”, que integraba también el exsecretario de Transporte Luis Pierrini. En el entorno de Scatturice aseguran que él nunca se llevó bien con Leal ni con Pierrini. Con los que sí debe tener buena relación es con lo
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