Un nombre gana terreno como posible sucesor de Keir Starmer y alimenta rumores de rebelión

LONDRES.– Hasta hace unos pocos días, Wes Streeting era apenas otro ministro del gobierno británico. Ahora, en medio de la peor crisis política que enfrenta Keir Starmer desde que llegó al poder en 2024, su nombre empezó a circular como el posible dirigente capaz de provocar el derrumbe definitivo del primer ministro.La tormenta se desató después de la dura derrota sufrida por el gobernante Partido Laborista en las elecciones locales y regionales de la semana pasada. El oficialismo perdió cerca de 1500 concejales y quedó golpeado por el avance de Reform UK, la fuerza antiinmigración liderada por Nigel Farage.Desde entonces, el liderazgo de Starmer quedó bajo fuego. Más de 80 diputados laboristas reclamaron un cronograma para su salida y cuatro miembros del gobierno presentaron su renuncia. Al mismo tiempo, los 11 sindicatos afiliados al partido retiraron este miércoles su apoyo político al primer ministro.En ese contexto apareció Streeting, actual secretario de Salud y Atención Social. “Streeting se prepara para dimitir”, publicó The Times. “Desafiará a Starmer por el liderazgo del partido”, agregó The Guardian, citando fuentes cercanas al gobierno.Si la dimisión finalmente se concreta, Streeting se convertirá en el primer alto funcionario del gabinete de Starmer en abandonar el Ejecutivo después de la derrota electoral, un movimiento que muchos dentro del laborismo consideran potencialmente devastador para la continuidad del primer ministro.El ministro de Salud, de 43 años, evitó pronunciarse directamente sobre las versiones. Durante la mañana mantuvo una reunión de unos veinte minutos con Starmer en Downing Street, aunque su equipo rechazó hacer comentarios sobre el encuentro.Más tarde, mientras el tradicional discurso del rey ocupaba el centro ceremonial de la política británica, Streeting publicó un mensaje en redes sociales que alimentó aún más las especulaciones.“Bajo el gobierno laborista, las listas de espera del NHS se están reduciendo, las ambulancias llegan más rápido, hay más médicos de cabecera y la satisfacción de los pacientes es mayor. Se ha logrado mucho, pero aún queda mucho por hacer”, escribió.Para algunos dirigentes y analistas británicos, el mensaje sonó menos como una defensa de gestión y más como el inicio informal de una campaña interna.La gran incógnita pasa ahora por saber si Streeting podría reunir los 81 apoyos parlamentarios necesarios para activar formalmente una elección por el liderazgo laborista.La situación despertó comparaciones inmediatas con la caída de Boris Johnson en 2022, cuando una ola de renuncias ministeriales terminó por forzar la salida del entonces líder conservador.Starmer intenta evitar ese escenario. El martes por la noche aseguró que continuará adelante con sus planes de gobierno y sostuvo que Reino Unido atraviesa un “momento crucial” en el que existen dos caminos: avanzar hacia un país “más fuerte y justo” o regresar “al caos y la inestabilidad del pasado”.Sin embargo, la presión interna no deja de crecer.El primer ministro llegó al poder en julio de 2024 tras una victoria aplastante que puso fin a catorce años de gobiernos conservadores. Pero en menos de dos años su popularidad cayó de forma abrupta. Dentro del laborismo le reprochan errores políticos, falta de visión y dificultades para mejorar una economía debilitada.El desgaste también se agravó por la polémica designación de Peter Mandelson como embajador en Washington, pese a sus vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.Agencias Reuters y AFP
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