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Éxodo y caos: la ciudad, revolucionada durante la previa del decisivo partido contra Inglaterra
La selección todavía no salió a la cancha, pero en las calles porteñas, el clima mundialista ya se siente
Todavía falta más de una hora para el inicio del partido entre la selección argentina y la inglesa, pero tanto en Flores y en avenida Cabildo como también en otras decenas de puntos neurálgicos de la ciudad, los nervios y el caos generalizado por la semifinal de la Copa del Mundo ya ganan terreno. Mientras vecinos y oficinistas aceleran el paso para llegar a sus casas o a las de sus amigos, cada vez son más los comerciantes que bajan prematuramente las persianas de sus negocios. Las paradas de colectivos exhiben filas eternas de gente que espera colectivos que no llegan: muchos quedaron presos en medio de un tránsito especialmente congestionado.Los únicos locales que de a poco se llenan son los que tienen grandes pantallas, por ejemplo, las pizzerías. “Acá viene mucha gente a ver cada partido. Esto explota. Algunos se quedan parados afuera mirando por la vidriera”, contó a LA NACION Ariel Fernández, de 28 años, empleado de Accademia della Pizzería, local situado en la esquina de avenida Cabildo y Juramento. El local está decorado con guirnaldas de banderines argentinos. Isaías Hernán, otro de los empleados, confiesa que esperaba poder decorar de forma especial el restaurante por el partido contra los ingleses. “Nos hubiera gustado, pero no”, cuenta, dejando en claro que eligieron mantener la esencia que la pizzería tuvo durante todos los partidos anteriores. “Si no hay alargue, volvemos a abrir. Pero si el partido se extiende, cerramos directamente”, explicó la vendedora del local de ropa Rakis, antes de bajar sus persianas. Ella y otros empleados de negocios de la cuadra se van a reunir frente a la pantalla de un kiosco cercano para seguir el encuentro.Hay locales que permanecerán abiertos. De todas formas, empleados consultados por LA NACION afirmaron que el movimiento seguramente sea mínimo, lo que les permitirá mirar el partido. “Casi no entra gente. Nosotras vemos la transmisión desde el celular”, resume una de ellas. Entre quienes seguirán trabajando está Alejandra Tomé, de 55 años, conductora de Cabify. En su caso, la decisión responde a una cábala. “Me agarró el segundo partido manejando en un embotellamiento y desde ahí seguí igual. Por cábala tengo que trabajar”, cuenta. Suele escuchar las transmisiones de los partidos argentinos por radio y, más de una vez, terminó festejando goles junto a sus pasajeros. “Hay gente que va mirando el partido en el celular y escuchando la radio conmigo”, dice.Los repartidores de delivery se dividen entre quienes seguirán trabajando y los que cortarán durante el partido. René Facio, de 53 años, asegura que suele trabajar cuando juega la Selección, aunque esta vez decidirá según el movimiento que haya en los comercios. “Si hay laburo, voy a trabajar, pero cuando hay partido generalmente no hay mucho trabajo; los comercios no abren delivery”, afirma. Nacido en Cuba y radicado en la Argentina desde 2001, recuerda que se hizo hincha de la Selección Nacional después de ver el Mundial de México 1986 y el histórico gol de Diego Maradona.Los rituales innegociablesPara otros, la previa pasa por cumplir cábalas que consideran innegociables. Romina Gastaldi, vestuarista, de 47 años, volverá a reunirse con una amiga y los dos hijos de ella, que saldrán antes del colegio para ver el partido. Antes de sentarse frente al televisor, cumplirá con sus cábalas: una remera de manga larga debajo de la camiseta de la Selección y unas medias de Messi que usa desde el primer encuentro. “No lavo nada, ni la remera ni las medias”, admite entre risas. Sobre el cruce con Inglaterra, reconoce que lo vive de una manera especial: “Estoy sensible y emocionada. Espero que no haya peleas, pero quiero que ganemos. Tenemos que ganar”.A diferencia de Romina, Ariana Loese, de 22 años y estudiante de diseño gráfico, asegura que el cruce con Inglaterra no cambia demasiado sus expectativas. “Para mí es un partido más”, dice. Ya tiene un plan fijo para cada partido de la selección: reunirse con el mismo grupo de seis o siete amigos. “Aunque sea a la hora de la merienda, la picada tiene que estar sí o sí. Vamos a comprar salame, queso y papas fritas”, cuenta. Escuelas, universidades y hospitalesLa pausa colectiva también ocurre en el sistema de salud, donde algunos pacientes optaron por postergar consultas para no perderse el encuentro y los centros médicos deben reorganizar sus agendas.Desde el Hospital Austral señalaron que la actividad asistencial se mantiene con normalidad, aunque algunos profesionales decidieron reprogramar turnos previstos para el horario del partido.En un importante hospital privado de la Ciudad de Buenos Aires, en tanto, reconocieron que el fenómeno comenzó a hacerse evidente tras la clasificación de la Argentina a la siguiente instancia. “Lo que empezó a pasar es que muchos pacientes comenzaron a cancelar o pedir la reprogramación de sus turnos. Entonces optamos por reorganizar la agenda para darles una solución y evitar que después se genere un cuello de botella. Fueron muchísimos los turnos que se reprogramaron por pedido de los propios pacientes”, explicaron.En la Ciudad de Buenos Aires, el Ministerio de Educación confirmó a LA NACION que este miércoles las escuelas funcionan con normalidad. Según indicaron, no habrá modificaciones generales en la jornada escolar y, durante el horario del partido, cada establecimiento definirá de manera autónoma cómo organizar las actividades, incluida la modalidad de salida de los alumnos. En la provincia de Buenos Aires tampoco se anunció, hasta el momento, una modificación del calendario escolar. Sin embargo, en colegios privados se adelantaron las salidas.Desde la Universidad de Buenos Aires señalaron que “en todas las facultades se puede ver el partido, así que si [a algún alumno] le toca rendir [un examen final] justo antes o después del cotejo, puede verlo allí”. Comentaron también que, desde el inicio del Mundial, no hubo antecedentes de que algún profesor tomara un examen en el horario de un partido de la selección de Scaloni.Por otro lado, la Universidad Católica Argentina (UCA) por ejemplo, dio asueto desde las 14 horas, por lo que, según dijeron, las mesas afectadas son muy pocas y durante la mañana habrá actividad normal. “Considerando que la Selección Argentina disputará una de las semifinales del Mundial de Fútbol 2026, buscando facilitar la logística, la disponibilidad de medios de transporte y la seguridad de toda nuestra comunidad: la Universidad Católica Argentina establece asueto en todas sus sedes y para todas las actividades”, indicaron en la comunicación, enviada a la comunidad 72 horas antes del partido. La UCA acompaña los momentos históricos y comprende la trascendencia de los mundiales de fútbol, por lo que en otros partidos la Universidad habilitó un auditorio para 1000 personas donde se transmitieron los encuentros de la selección.Con la colaboración de Alejandro Horvat, Lucila Marín y Camila Súnico Ainchill