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La clave de la pelota parada: la fortaleza aérea de Argentina frente al método que Inglaterra puso en manos de un especialista
La selección es el equipo que mejor aprovechó esa vía en el Mundial; los europeos buscan contrarrestarlo con el trabajo de un analista
ATLANTA (Enviado especial).- El Mercedes-Benz Stadium todavía parece guardar el eco de aquella inolvidable remontada contra Egipto. Alcanza con volver a caminar por sus alrededores para que regresen las imágenes de la tarde en la que el equipo de Lionel Scaloni estuvo al borde de la eliminación y encontró el impulso que volvió a ponerlo en carrera. Ahora la historia será distinta. Se espera una semifinal mucho más cerrada, con menos espacios y en la que cualquier detalle puede marcar la diferencia. En ese escenario, la pelota parada empieza a tomar aún más protagonismo. La selección convirtió ese recurso en una de sus principales armas durante el Mundial, mientras que Inglaterra contrató a un especialista para sacarles más provecho a esas jugadas y también para defenderlas mejor. En el cuerpo técnico argentino es Walter Samuel quien se encarga del laboratorio durante la semana. Por eso, apenas Alexis Mac Allister marcó el 1-0 de cabeza ante Suiza, Scaloni se acercó a saludar y a palmearle la espalda a uno de sus colaboradores más cercanos. La historia detrás del gol es que Samuel había insistido con que el volante atacara el primer palo y, si bien el entrenador no estaba del todo convencido, terminó aprovechando un muy buen centro de Lionel Messi para cambiar la trayectoria de la pelota y abrir un partido que podía presentarse favorable.No fue un caso aislado. La pelota parada se transformó en uno de los grandes argumentos de Argentina en este Mundial y también en un salvavidas para un equipo que aún está en deuda desde el juego. Cinco de sus 17 goles llegaron por esa vía, además del penal de Lautaro Martínez frente a Jordania: los tiros libres de Giovani Lo Celso y Messi ante los asiáticos, el zurdazo de Lisandro Martínez y el cabezazo de Cristian Romero tras córners frente a Cabo Verde, y el de Mac Allister contra Suiza. Todos terminaron siendo importantes para un equipo que perdió parte de su juego, pero nunca la eficacia. Hoy, con 17 tantos, es el seleccionado con más tantos del Mundial y también el de mejor promedio de gol.Inglaterra también encontró en la pelota parada una herramienta clave y decidió profesionalizar todavía más ese aspecto del juego. En 2025, Thomas Tuchel incorporó a su cuerpo técnico al analista Paul Quilter, encargado de trabajar exclusivamente la pelota parada, tanto en ataque como en defensa, bajo la supervisión general de Anthony Barry, uno de los asistentes del técnico alemán. Quilter pasó 14 años en Chelsea, donde coincidió con Enzo Fernández, entre 2023 y 2025, y también con Tuchel, entre 2020 y 2023. Hoy dedica buena parte de su trabajo a estudiar a los rivales y preparar distintas variantes para cada partido.Con ese método, Inglaterra convirtió el 25% de sus goles de pelota parada durante las eliminatorias rumbo al Mundial. Inspirado en la NFL, Quilter desarrolló un playbook (libro de jugadas) con diferentes acciones. Cada una tiene un nombre, un movimiento y un rol definido para cada jugador, con la idea de llegar a cada encuentro con un repertorio de opciones y elegir la más conveniente según cómo defienda el rival: en zona, hombre a hombre o con un sistema mixto. En algunos casos, el ejecutante puede hacer una seña -como levantar un brazo, tocarse la camiseta o rascarse la cabeza- para indicar cuál será la jugada; en otros, el orden ya queda establecido antes del partido. “En definitiva, el mejor equipo en este tipo de jugadas suele ser el mejor del torneo, porque consigue mantener el arco en cero y llegar a las últimas fases. Lo hicimos en 2018 y en la Eurocopa 2020. Nuestro rendimiento defensivo también es muy bueno. Eso es clave”, explicó Harry Kane, capitán de Inglaterra y uno de los goleadores del equipo, con seis tantos, junto con Jude Bellingham.Quizás por eso Scaloni también ensayó una formación diferente durante la práctica del lunes en Kansas City, antes de partir rumbo a Atlanta. El entrenador probó cambios de nombres, de roles y también de sistemas tácticos. Uno de los equipos que paró fue con línea de cinco, con el ingreso de Nicolás Otamendi por Rodrigo De Paul, en un 5-3-2 similar al que utilizó de entrada en los cuartos de final de Qatar 2022 frente a Países Bajos, con Cristian Romero y Lisandro Martínez como stoppers, Otamendi de líbero y Nahuel Molina y Marcos Acuña como laterales. Ahora ese planteo vuelve a aparecer sobre la mesa, aunque con Nicolás Tagliafico por izquierda y Molina o Gonzalo Montiel por derecha.Los ingleses, además, cuentan con dos ejecutantes de primer nivel como Declan Rice y Bukayo Saka, piezas fundamentales del Arsenal campeón de la última Premier League. El equipo de Mikel Arteta convirtió 25 goles de pelota parada, sin contar penales, alrededor del 35% de todos los que marcó en el torneo. Ocho de esos goles comenzaron con envíos de Rice y seis con centros de Saka. En el Mundial, sin embargo, Inglaterra convirtió apenas dos tantos con esa fórmula, los dos tras tiros de esquina: uno de Harry Kane frente a Croacia y otro de Bellingham contra Panamá.Argentina no recibió goles de pelota parada en lo que va del Mundial, aunque existe una diferencia importante de altura entre ambos equipos: el último once titular de Inglaterra promedió 1,86 metro, mientras que el de Argentina llegó a 1,78. Incluso con el ingreso de Otamendi por De Paul, la media sería prácticamente la misma: apenas tres milímetros más.Inglaterra tampoco sufrió goles de córner o tiro libre: el único tanto de pelota detenida que recibió fue el penal convertido por Raúl Jiménez para México. Además, las dos figuran entre las selecciones con mayor promedio de tiros de esquina a favor del torneo: Inglaterra ocupa el cuarto lugar con 5,83 por partido y Argentina el sexto, con 5,17.No será la única carta en un duelo entre candidatos al título, aunque sí un factor capaz de inclinar una semifinal que promete ser muy pareja. Lo dijo Scaloni: los partidos se juegan en la cancha, aunque muchas veces empiezan a ganarse en la semana. En las horas de video, en las charlas tácticas y en cada decisión que puede, por qué no, terminar definiendo un campeonato.