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Alan, de 40 años, y Katie, de 35, obsesionados por la jubilación anticipada: “Llevamos el almuerzo al trabajo durante 10 años y pudimos jubilarnos”
La pareja priorizó el ahorro radical durante una década para alcanzar la libertad financiera, una meta que hoy agrupa a miles de seguidores bajo el movimiento FIRE
Cada invierno, Alan y Katie Donegan evitaban encender la calefacción en su hogar del sur de Inglaterra. En su lugar, optaban por abrigarse con capas extra y utilizar bolsas de agua caliente. Para ellos, no se trataba de una carencia, sino de una táctica deliberada. “No era sufrimiento, era estrategia”, explica Alan, de 40 años. Junto a Katie, de 35, lograron jubilarse hace siete años bajo una premisa que muchos calificaron como una locura: la austeridad extrema para comprar su libertad.La pareja, que trabajaba en el ámbito del coaching y como actuaria especializada en riesgos, mantuvo hábitos de ahorro rigurosos durante una década. Evitaban las comidas fuera de casa y reutilizaban artículos que otros desechaban. “Llevamos el almuerzo al trabajo durante 10 años y pudimos jubilarnos”, asegura Alan. Gracias a este hábito, ahorraron 53.000 dólares. El objetivo final era alcanzar el millón de libras esterlinas (1,3 millones de dólares) invertidos, meta que finalmente lograron para abandonar definitivamente sus puestos de trabajo.Los Donegan son parte del movimiento FIRE, siglas en inglés de Independencia Financiera, Jubilación Anticipada. Lo que hace 15 años era un nicho, hoy convoca a casi un millón de usuarios en foros especializados de Reddit. El principio es simple: vivir con extrema austeridad durante la etapa laboral para capitalizar la mayor cantidad de ingresos posibles y así retirarse mucho antes de la edad convencional. Sin embargo, este camino resulta un desafío en un contexto económico marcado por la inflación y los altos costos de vivienda, factores que han llevado la edad media de retiro en el Reino Unido y Estados Unidos a superar los 64 años.No todos los seguidores del FIRE operan bajo la misma lógica. Amy Minkley, una docente estadounidense de 49 años, alcanzó su jubilación a los 44 tras trabajar en colegios internacionales de Asia. Su método consistió en reducir gastos al mínimo, evitar lujos y compartir vivienda en destinos de bajo costo. “Gastá menos de lo que ganás, invertí la diferencia y dale tiempo a tu dinero para que crezca”, resume Minkley sobre la filosofía que hoy le permite residir en Bali con sus ahorros.No obstante, voces del sector financiero advierten sobre los riesgos de este estilo de vida. Carol Schleif, estratega de BMO Private Wealth, señala que la jubilación precoz podría sacrificar facetas vitales como la salud o los vínculos. “Si te jubilás pronto pero careces de amistades o un propósito, cabe preguntarse si realmente vale la pena”, sostiene. Por su parte, Sarah Coles, de la plataforma AJ Bell, sugiere una visión más flexible. Para ella, conceptos como el “Barista FIRE” —que combina ahorros con empleos de medio tiempo— o el ahorro progresivo tras cada aumento salarial son alternativas más realistas que la frugalidad absoluta. Pese a las críticas, para los defensores del movimiento, el sacrificio inicial sigue siendo el precio necesario para acceder a la libertad financiera plena antes de tiempo.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo de la BBC firmado por Alice Kantor.