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Tras las críticas de Irán por la muerte de Graham, Trump impulsa un reemplazo y se activa la interna republicana
El fallecimiento del senador republicano generó duras reacciones desde Teherán, reabrió el debate sobre su sucesión en el Senado y desató una carrera interna en Carolina del Sur
TEHERÁN.– La muerte del senador republicano Lindsey Graham, una figura clave de la política exterior de defensa de Estados Unidos, abrió un escenario de múltiples derivaciones tanto en el plano internacional como en la dinámica política interna. El legislador, fallecido el sábado a los 71 años a causa de una disección aórtica, era reconocido por su firme respaldo a Israel y su postura confrontativa hacia Irán, lo que se reflejó en las reacciones inmediatas de actores extranjeros y aliados estratégicos de Washington. Mientras el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu destacaron su legado político, desde Teherán llegaron duras críticas. La reacción oficial fue de abierta hostilidad. La televisión estatal iraní anunció la muerte de Graham durante una transmisión en directo en términos abiertamente hostiles. “Felicito a la gran nación de Irán por el hecho de que Lindsey Graham, el senador estadounidense belicista y antiiraní, se haya ido al infierno”, dijo el presentador.El vocero de la cancillería, Esmail Baqai, calificó a Graham como un hombre “malvado” cuya “filosofía de vida consistía en la agresión y la intimidación”. “Nuestro pueblo no guardará luto”, afirmó, en línea con otros mensajes difundidos por medios estatales que celebraron su fallecimiento. Las declaraciones reflejan el historial del senador como uno de los principales promotores de una línea dura contra Teherán, incluyendo llamados a acciones militares y al derrocamiento del régimen iraní. Su muerte elimina a uno de los referentes más consistentes de ese enfoque dentro del Partido Republicano, lo que podría tener implicancias en futuros debates legislativos sobre defensa y seguridad internacional. Discusión sobre su reemplazo e internaA su vez, su muerte activó un complejo proceso institucional y electoral en Carolina del Sur, donde se desató una competencia anticipada entre figuras republicanas por ocupar su escaño en el Senado en un año clave de elecciones de medio término. Por su parte, Trump intervino rápidamente en la discusión sobre su reemplazo al sugerir públicamente que el gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster, designe a Darline Graham Nordone, hermana del senador, para completar el mandato que vence en enero. La propuesta apela al vínculo personal entre ambos y busca mantener una continuidad simbólica en el cargo. Después de que sus padres murieran cuando eran jóvenes, Graham quedó a cargo de criar a su hermana, de quien más tarde se convirtió en tutor legal. Eran muy cercanos, y ella estuvo a su lado cuando él presentó la documentación para su reelección a principios de este año, junto con sus hijos y nietos.Sin embargo, el nombramiento interino es solo una pieza dentro de un proceso más amplio. Está previsto que se convoque a una elección especial para definir al candidato republicano que competirá en noviembre, lo que abre una carrera acelerada en un estado clave para el partido. La persona designada por McMaster podría obtener una ventaja inicial, aunque no necesariamente garantizará la nominación. La vacante desató una intensa disputa entre figuras republicanas de Carolina del Sur. Entre los nombres que emergen están el fiscal general Alan Wilson —reciente ganador de una primaria estatal—, la vicegobernadora Pamela Evette, la representante Nancy Mace y el legislador Ralph Norman, todos con aspiraciones de escalar posiciones dentro del partido. También se mencionan posibles candidaturas del congresista Russell Fry, aliado de Trump, y otros dirigentes con ambiciones en el escenario estatal. El calendario electoral añade presión al proceso. Según la legislación local, el periodo de inscripción para la primaria especial comenzará días después de la muerte del senador, con una elección prevista en agosto y una eventual segunda vuelta a fines de ese mes. Esto dejaría al candidato con poco más de dos meses para hacer campaña hacia la elección general del 3 de noviembre, en un contexto ya condicionado por las exigencias federales de envío anticipado de boletas para votantes en el extranjero. Este cronograma ajustado genera incertidumbre operativa y política, al tiempo que intensifica la competencia interna en un Partido Republicano que busca consolidar posiciones de cara a las elecciones de medio término. La necesidad de definir rápidamente un candidato competitivo se combina con tensiones entre distintos sectores partidarios y ambiciones personales. Agencias AP y AFP