La disputa por el cobre y el interés chino: una minera perfora en una zona ambientalmente sensible pese a objeciones oficiales en Colombia

El mundo está produciendo cada vez menos cobre, pero lo demanda en mayores cantidades. Con las minas que se explotan actualmente y las que se espera que entren en operación en los próximos años, la producción de este mineral para 2040 estaría por debajo de los 20 millones de toneladas, según un reporte de la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés). Sin embargo, impulsar el crecimiento de las energías renovables, la movilidad eléctrica y el abandono de los combustibles fósiles —un compromiso que hizo la mayoría de países del mundo en 2015— requeriría para ese mismo año más de 36 millones de toneladas. Aunque América Latina es vista a menudo como uno de los grandes productores de cobre en el mundo, solo tres países de la región (Chile, Perú y México) figuran entre los principales exportadores del mineral. Otros, como Colombia, no alcanzan el 1% de la producción global. Ahora, ante la creciente demanda, se han acelerado los planes para expandir su producción y convertirse en proveedores de esta materia prima fundamental para la transición energética, pero el interés por expandir su producción ya deja huella en los territorios. Un análisis geográfico de los títulos y solicitudes mineras para extraer cobre en Colombia y la Argentina, realizado por esta alianza periodística, evidencia cómo proyectos potenciales de extracción de cobre se traslapan con áreas protegidas o de alta importancia ambiental, territorios indígenas y comunidades locales. Uno de esos casos es el de la multinacional canadiense Andina Copper Corporation, una compañía dedicada al desarrollo de proyectos mineros de cobre que, según señala en su portal web, tiene “presencia estratégica en las jurisdicciones más prometedoras del continente (Argentina, Colombia y Chile)”. Allí también remarca que se encuentra en una posición privilegiada para “liderar la próxima etapa de descubrimiento de cobre”.Mientras la demanda crece y cerca del 60% del cobre refinado del mundo termina en China (con casi 27 millones de toneladas importadas anualmente, según registros de UNComtrade), la IEA alerta que la oferta podría no ser suficiente y que, para 2035, el mundo podría enfrentar un déficit cercano al 30% debido a los “limitados descubrimientos de recursos y los largos plazos de ejecución” de nuevos proyectos.Por eso, insiste, no es casualidad que Estados Unidos, China e incluso la Unión Europea estén interesados en nuestro potencial geológico. La región concentra cerca del 40% de las reservas mundiales de cobre y con poca exploración. Ahora, Colombia y la Argentina están impulsando decenas de proyectos para acelerar la extracción de este metal, mientras que China, Estados Unidos y la Unión Europea intensifican su presencia y buscan nuevas alianzas para asegurar su suministro de minerales. En Colombia, el análisis identificó 210 títulos activos y 746 solicitudes vigentes de mediana y gran escala que incluyen al cobre entre sus minerales de interés, según el catastro minero de la ANM. En la Argentina, se registraron 76 proyectos de cobre aprobados por la Secretaría Minera de la Nación, una cifra que podría podría escalar si se tienen en cuenta los proyectos en trámite dentro de las provincias. En Colombia, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) ha destacado el potencial geológico del país para la explotación de cobre “gracias a su diversidad de formaciones geológicas con manifestaciones en diferentes tipos de depósitos y regiones”. Sin embargo, actualmente solo hay una mina de cobre en explotación industrial y otra que, recientemente, obtuvo el permiso ambiental para iniciar la construcción del proyecto.



Andina Copper busca desarrollar un proyecto en la región pacífica, en el municipio de Quibdó (Chocó), una zona clave para la conectividad entre los ecosistemas de América Central y del Sur. Sin embargo, el contrato de concesión minera de más de 3000 hectáreas —solicitado en 2007 y entregado por la autoridad minera en 2012—, se encuentra al interior de una zona de reserva forestal, una figura de protección creada en 1959 en la que no está permitida la exploración y explotación de minerales a menos de que se cuente con una autorización para sustraer el área del proyecto (es decir, sacarla de la figura de conservación). Ese permiso solo lo otorga el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Minambiente). Aunque Andina Copper solicitó en dos ocasiones dicha sustracción, las peticiones fueron rechazadas por el Ministerio y, según explicó esa cartera, no se otorgó ningún permiso para realizar actividades mineras. Sin embargo, la empresa afirma en sus informes financieros, que ha hecho por lo menos ocho perforaciones exploratorias en el área del proyecto. En respuesta a un cuestionario enviado por esta alianza periodística, Andina Copper afirma que sus actividades se desarrollan “conforme a las autorizaciones y procedimientos establecidos en la normativa minera y ambiental vigente”. También indicaron que “las actividades de exploración se encuentran sujetas a los alcances permitidos por la legislación y cuentan con el acompañamiento y supervisión de las entidades correspondientes”. Exploración minera en una zona de reserva de ChocóA pesar de que la producción de cobre en Colombia es muy reducida en comparación con la de países como Chile o Perú, desde hace años y con el paso de varios gobiernos, el país ha reconocido este mineral como estratégico y ha impulsado su explotación. Uno de los proyectos que avanza en etapa de exploración es Cobrasco, desarrollado por la compañía colombiana Volador Colombia, que a su vez es propiedad de Rugby Resources, una multinacional canadiense adquirida por Andina Copper en 2025.Cobrasco, señalan sus promotores, promete cambiar el historial de baja explotación de cobre en esa región. En su página web, Rugby Resources lo describe como un proyecto “potencialmente significativo a nivel mundial, que podría ser análogo a algunas de las grandes minas de cobre chilenas”. En sus reportes financieros, además, Andina Copper ya presenta avances de al menos ocho perforaciones exploratorias y asegura que está adelantando varias más. “La huella mineralizada de Cu-Mo (cobre-molibdeno) definida por los sondajes actuales mide ahora aproximadamente 1100 m x 600 m, permanece abierta en todas las direcciones y se espera que continúe expandiéndose”, dice uno de los documentos consultados por esta alianza periodística. Pero detrás del entusiasmo con el que ambas empresas promocionan su proyecto, surgen varias dudas. El 100% del área del título minero se encuentra al interior de la Zona de Reserva Forestal del Pacífico, un área en la que está restringida la exploración y explotación minera. Aunque Volador Colombia ha intentado —en dos ocasiones— pedir la sustracción de una parte de las 3000 hectáreas que componen el título minero para hacer exploración, la respuesta del Minambiente ha sido negativa. En 2013, la compañía solicitó sustraer 420 hectáreas para instalar 111 plataformas de perforación, campamentos provisionales y un helipuerto. Sin embargo, un año después, la cartera ambiental rechazó la solicitud considerando que el riesgo de contaminación de fuentes de agua, “el cambio de coberturas, el ruido y otros fenómenos asociados al proyecto de exploración pueden llevar al desplazamiento de especies de fauna, así como a la pérdida de hábitats únicos importantes para el mantenimiento de especies endémicas”, se lee en la decisión. La empresa insistió tres años más tarde, en 2017, presentando una solicitud mucho más conservadora: sustraer tres hectáreas para instalar 44 plataformas de perforación y caminos de acceso. El Minambiente volvió a rechazar la petición y argumentó, de nuevo, que se evidenciaba “la conveniencia de mantener estas áreas bajo la figura de conservación que brinda la Reserva, ya que desde todos los puntos de vista, una eventual sustracción para actividades diferentes al uso forestal y de conservación podría comprometer los servicios ecosistémicos que presta la misma”.Un cambio en la normativa, ¿luz verde para la exploración minera?Sin el permiso para hacer exploración minera, la empresa suspendió sus actividades en la región por varios años hasta que, en 2022, el gobierno colombiano actualizó la normativa con los requisitos para solicitar la sustracción de zonas de reserva forestal. Para Carolina Montes, docente investigadora de derecho ambiental de la Universidad Externado de Colombia, allí se estableció un procedimiento claro para solicitar la sustracción en proyectos “de utilidad pública o de interés social, bien sea por minería, por infraestructura, por energía, pero exigiendo a cambio una compensación ambiental”. La normativa tenía un fragmento que las empresas detrás del proyecto Cobrasco interpretaron como “luz verde” para empezar sus perforaciones en busca de cobre. En la resolución, el Ministerio de Medio Ambiente determinó que las actividades de exploración minera que “no requieran aprovechamiento forestal, ni remuevan la cobertura boscosa, ni generen fragmentación o degradación de bosques” debían entregar una solicitud con información sobre la ubicación, el cronograma y una descripción técnica de las labores que se adelantarían, para determinar si podían o no hacer exploración sin solicitar la sustracción de la zona de reserva.En su página web, Rugby Resources asegura que “antes de 2022, la exploración minera en la región requería una Extracción de Reserva Forestal para los sitios donde se llevaría a cabo la perforación. En enero de 2022, se aprobó una Resolución que permite la perforación cuando se cumplen requisitos ambientales específicos. Rugby está cumpliendo con dichos requisitos y espera poder continuar cumpliéndolos en el futuro con las actividades de perforación”. Además, la empresa agrega que en 2022 ya había realizado dos perforaciones.Sin embargo, el Minambiente asegura, en una respuesta escrita a esta alianza, que Volador Colombia presentó dos solicitudes en el marco de las
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