El gobierno de Río Negro se prepara para enviar a la legislatura local un proyecto para modificar la ley provincial de Carnes, a través del cual busca habilitar la comercialización de las llamadas “carnes salvajes”. El foco está puesto principalmente en el jabalí, cuya caza y faena permanece limitada a los cazadores, así como también en el guanaco, que ya tiene experiencias exitosas en otras provincias patagónicas.
La iniciativa fue anticipada por Carlos Banacloy, el ministro de Desarrollo Económico de Río Negro, quien explicó que la provincia debe “salir del modelo de caza control”, que muestra ser cada vez menos exitoso en el país dada la alta tasa de reproducción de estos animales, y “escalar para que esas proteínas se comercialicen y llegar a la población”.
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Introducido en la Argentina a principios del siglo XX para la caza deportiva, y sin depredadores naturales en el territorio, el jabalí europeo se convirtió en una de las especies exóticas invasoras más nocivas. Estimaciones de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) dan cuenta de que estos animales suponen daños por más de 1.600 millones de dólares anuales, siendo los cultivos y las instalaciones agropecuarias los más afectados.
A esto se suma el peligro que representan para las personas, dado su tamaño y carácter, y los riesgos sanitarios que acarrean, al ser vector de enfermedades.
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“Como no existe la producción formal, la carne de jabalí proviene de la faena clandestina. El consumidor no tiene forma de saber qué está comiendo ni qué riesgos corre. Algunos cazan jabalíes y elaboran conservas, fiambres y chacinados. Estos productos llegan a ferias y restaurantes sin controles sanitarios ni verificación de triquinosis”, explicó Francisco Pescio, docente de FAUBA.
“Para poder consumirlo con seguridad, hace falta algo que hoy no existe: frigoríficos habilitados. Es el único eslabón que puede garantizar la cadena de frío y los controles sanitarios. El último establecimiento cerró en 2019. Sin ellos no hay incentivos económicos para los cazadores, y sin cazadores registrados no hay control de la especie”, alertó el especialista a continuación.
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En este marco, la apertura comercial que proponen desde Río Negro podría transformarse en una herramienta de control. Según Banacloy, la reforma contemplará requisitos en toda la cadena, con habilitaciones que involucran a los municipios, a la provincia y la Nación (Senasa).
Desde Río Negro miran las experiencias realizadas en Chubut, donde también se avanza en un esquema de faena regulada de jabalíes, y en Santa Cruz, donde ya se implementó un sistema comercial para el aprovechamiento racional del guanaco, con planes de manejo y establecimientos habilitados.
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El texto de la propuesta rionegrina aun se encuentra en elaboración y podría ser presentada en agosto próximo, junto a otro paquete de medidas.
Agro & Campo
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