La carta natal del Bellas Artes: trazan el origen cósmico de un patrimonio de 14.000 obras

El desafío no era menor: ¿cómo abordar el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), con un acervo de 14.000 obras investigadas a lo largo de más de un siglo? Esa fue la propuesta que recibió Adriana Bustos en noviembre de 2024, mientras se planeaba la celebración del 130° aniversario de una de las instituciones culturales más importantes de América Latina: crear una obra que sintetizara toda esa historia. De “La Ilíada” a “Cien años de soledad”: así empiezan las mejores novelas de la historia“Yo sentía que no que no iba a encontrar una mirada nueva hasta que se me ocurrió apelar a la astrología”, explica ahora a LA NACION la artista, parada frente a la trilogía que exhibirá desde hoy en el MNBA como parte de su muestra Código natal: los orígenes cósmicos del museo. “No soy estudiosa del tema –aclara-, pero ese enfoque me permitió organizar la colección de una manera determinada, entrar a las obras y a los autores desde un lugar. Fue un primer ordenamiento y un sistema de para elegir entre miles de obras, pero también me permitía ingresar a los orígenes de la institución”.El resultado es Carta natal del Museo Nacional de Bellas Artes, un monumental dibujo de 3,3 por 3,3 metros inspirado en el mapa del cielo del momento en que nació por decreto en Buenos Aires, el 16 de julio de 1895. “Bajo el signo de Cáncer, en consonancia con el origen de la Argentina: 9 de julio de 1816”, señala la astróloga Claudia Aboaf, quien asesoró a Bustos en esta investigación. Si bien no se puede detectar el ascendente porque de desconoce la hora de la firma del decreto, la Carta Solar indica según esta experta que “el Sol en Cáncer y la Luna en Tauro forman la identidad del museo. Cáncer le infunde al ser nacional la temperatura humana y popular. Es un signo de agua, elemento tan vital como sensible, y precisamente el museo ocupa el edificio de la Casa de Bombas, sobre los piletones del primer sistema de agua corriente de la ciudad”.Hasta esas profundidades descendió Bustos para filmar Plutón en la Casa de Bombas, video que acompaña la obra principal y que donó al Bellas Artes junto con Planisferio celeste del museo, otro dibujo más pequeño de su carta natal. “Una conjunción muy fuerte que aparece en la carta es la de Plutón y Neptuno en Géminis –apunta Bustos-. Y Plutón es la energía del inframundo, de la transformación. Donde también están las semillas y pueden estar enterrados los tesoros”.Un verdadero tesoro fue lo que debió revisar Bustos para seleccionar las 67 obras recreadas en su dibujo, ordenadas según su vínculo con los temas, los signos y los planetas regentes de las doce “casas” de la carta. A través de un catálogo razonado, el inventario, la colección digital y otros documentos que le facilitaron, cumplió el sueño de cualquier artista: tener a su disposición miles de piezas de todas las épocas y elegir las que quisiera. Varias de ellas fueron reunidas en una sala del primer piso, donde un mapa indica en qué sector se pueden encontrar las restantes.De esa manera, como parte de esta “colección regida por las fuerzas planetarias”, El despertar de la criada (1887) de Eduardo Sívori y Joven oriental (circa 1888-1895) de Juana Romani se exhiben junto a Impressions (1979), registro fílmico de un desfile de Delia Cancela y Pablo Mesejean, y a una obra de la serie Erótica de Marta Minujín (1974). También está colgada Mujer y toro (1885), de Alfred Philippe Roll, pintura recreada por Bustos en el centro de la matriz zodiacal. “Adriana trabajó con una idea mucho más abierta de Venus –observa Mariana Marchesi, curadora de la muestra-. Por eso está la Venus criolla, el Cupido (1964) de Edgardo Giménez y el Torso (1982) de Liliana Maresca. Hay un concepto ampliado, que no es el clásico”. Tal vez la figura más clásica sea la que protagoniza un boceto de la escultura creada por Dominique Jean-Baptiste Hughes para el pórtico del Pabellón Argentino, estructura de hierro y cristal que alojó la participación de nuestro país en la Exposición Universal de París de 1889. Fue la segunda sede del MNBA, después de la que tuvo en el Bon Marché desde 1896, y antes de mudarse a la actual en 1933. Allí, también, la mujer está representada junto a un toro: este animal se asocia con el signo Tauro, que es donde el museo tiene ubicada la Luna en su carta natal.
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