Urea en cápsulas: El invento de dos investigadores argentinos para que los nutrientes lleguen a la planta y no se pierdan en el suelo

Muchas investigaciones han demostrado que, en el caso de los fertilizantes, no siempre “más es más”. Generalmente, una parte de lo aplicado no es aprovechado por el cultivo y las pérdidas en el suelo terminan acrecentando los costos y quitándole eficiencia a ese insumo.
Ese fue el punto de partida que motivó hace algunos años a los investigadores del Conicet Gonzalo Berhongaray y Gustavo Mendow a trabajar en el desarrollo de nanocápsulas de fertilizantes, destinadas a contener los nutrientes que necesitan los cultivos y liberarlos de manera gradual.

Su primer gran hito fueron las nanocápsulas minerales fertilizantes cargadas con urea. A diferencia de otros sistemas similares, en este caso la propia estructura es una fuente nutricional para la planta.
“La estructura mineral aporta nutrientes de manera gradual, mientras que la urea incorporada en su interior proporciona nitrógeno de forma controlada. Como resultado, se obtiene un sistema multifuncional capaz de suministrar simultáneamente tres nutrientes esenciales para el crecimiento vegetal a partir de una única formulación”, explicó Mendow.
Su efectividad ya está siendo probada a campo, pues uno de los objetivos del proyecto fue, desde el comienzo, salir del laboratorio en busca de respuestas. Tras el trabajo con maíz, trigo, soja y cultivos intensivos, los investigadores destacaron que las nanocápsulas permiten absorber y retener nutrientes de manera eficiente, reduciendo la velocidad de liberación en comparación con los fertilizantes tradicionales.
“Esto favorece una mayor permanencia en la zona radicular y disminuye significativamente las pérdidas por volatilización de amoníaco, lixiviación de nitratos y fijación en el suelo”, agregó el especialista santafesino.

El proyecto alcanzó diversas instancias de financiamiento y ya celebró varios convenios de I+D con firmas del sector, entre ellas la empresa agrícola entrerriana Berardo Agropecuaria.
Asimismo, mientras continúan validando su producto a gran escala, el equipo de trabajo asegura estar en tratativas para que empresas argentinas dedicadas a la producción de fertilizantes apoyen y financien la salida al mercado del producto.
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No obstante los buenos resultados ya obtenidos, desde el equipo destacan que la propuesta no se limitará únicamente a las cápsulas de urea, sino que ya están ampliando la agenda de trabajo e incorporaron otras líneas: nano y microencapsulados, fertilizantes de liberación controlada, biofertilizantes, encapsulado de microorganismos, bioinsecticidas y tecnologías asociadas a eficiencia de uso de nutrientes.
“El proyecto nunca se pensó solamente como ‘hacer nanopartículas’. La pregunta de fondo siempre fue cómo desarrollar tecnologías que permitan producir más eficientemente y con menor impacto ambiental”, explicó Mendow.

Es de destacar que los dos investigadores involucrados cargan con un bagaje científico bastante diverso y encontraron en este proyecto la forma de unir conocimientos.
En el caso de Berhongaray, del Instituto de Ciencias Agropecuarias del Litoral, se especializa en manejo de suelos, fertilidad y procesos biogeoquímicos asociados a la producción agrícola. Por su parte, Mendow, del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica, tiene una amplia trayectoria en el campo de la nanotecnología y el desarrollo de sistemas de encapsulado y liberación controlada de compuestos.
“Dos investigadores de disciplinas distintas construyeron una línea de investigación aplicada con impacto potencial sobre uno de los sectores productivos más importantes del país. También muestra la capacidad de Conicet y las universidades públicas para generar conocimiento que no queda únicamente en publicaciones científicas, sino que puede transformarse en innovación, transferencia y soluciones concretas para problemas productivos y ambientales”, concluyó, por su parte, Berhongaray.
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