Subió el dólar: qué se espera para el segundo semestre de 2026

En los primeros días de julio, el tipo de cambio oficial minorista un alza de $15, hasta los $1515 (+1%), y el mayorista registra una suba más moderada, hasta los $1492 (+0,7%). De esa forma, cotizan en sus niveles máximos de los últimos 10 meses en términos nominales. A su vez, en los primeros días de julio, el dólar MEP sube $7,82 (+0,5%), mientras que el contado con liquidación (CCL) suma $15,54 (+1%).Ante este panorama, los especialistas adelantaron a LA NACION que el dólar seguirá subiendo, pero de forma más moderada con respecto al mes anterior. Para algunos, no se trata de presión cambiaria, sino de una corrección tras meses de estabilidad, aunque dependerá principalmente del contexto internacional. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta más amplia de la plaza local que elabora el Banco Central (BCRA), señaló que las proyecciones de tipo de cambio nominal estiman una cotización promedio de $1482 durante julio.Cabe recordar que en junio hubo un marcado incremento registrado para todos los tipos de cambio, que promediaron el 5%. Un informe de Puente detalló que el peso argentino experimentó una depreciación mensual del 4,2%, por lo cual superó la inflación del período por primera vez en el año. “Este movimiento no responde a una alteración en el esquema de política económica o en el régimen cambiario, sino mayormente a vientos de frente en el plano internacional”, determinó la consultora. Atribuyó el fenómeno a la fortaleza global del dólar —derivada de una postura restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos y la posibilidad de una suba de las tasas de interés— y al descenso en el valor del petróleo, factores que presionaron a las monedas emergentes. En ese sentido, observó que el BCRA se adaptó a la dinámica externa y a menores ingresos estacionales de divisas del sector privado al desacelerar su ritmo de compra de reservas: acumuló unos US$1418 millones en el sexto mes del año, el menor ingreso mensual por esta vía desde febrero. Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras, señaló que “hay chances de que siga subiendo, pero a un ritmo más lento”. Esto se debe a que las participaciones que tuvo el BCRA en el mercado de futuros y bonos dollar-linked y la desaceleración en la acumulación de reservas a fines de junio y a principios de julio buscan “suavizar esta tendencia”. Puntualizó que el grado de intervención no refleja momentos de estrés cambiario, sino que busca atenuar un movimiento temporal. Este lunes el Gobierno oficializó un canje de deuda con el Banco Central (BCRA) por un monto de US$2000 millones. En la operación, la autoridad monetaria entregó sus tenencias del bono ajustable por inflación Boncer TZXD6 (con vencimiento en diciembre de 2026) a cambio de dos Letras del Tesoro vinculadas al dólar (Lelink), con vencimientos el 31 de julio y el 31 de agosto de 2026. Esto indica que la entidad conducida por Santiago Bausili ya volcó buena parte de los títulos de ese tipo que tenía en cartera para ofrecer cobertura cambiaria al mercado e intentar dosificar el salto que mostró la demanda de dólares en el mercado oficial en las últimas semanas.De todos modos, Reschini advirtió que la evolución del dólar a nivel global y de las principales monedas de la región determinará el ritmo en que el tipo de cambio suba. Martín Polo, jefe de estrategia en Cohen Aliados Financieros, anticipó que en el segundo semestre el dólar va a estar por encima de la inflación y las tasas de interés actuales. “Es un sano camino para recuperar la competitividad perdida en los primeros cinco meses del año, en el cual tuviste el dólar planchado con la inflación al alza”, reflexionó. Ahora que se consolidó la desinflación, dado que se espera que la suba de precios se ubique por debajo del 2% en los próximos meses, “da margen para que el tipo de cambio pueda subir sin tanta presión en la macroeconomía”.Por otro lado, el analista también señaló que el BCRA ya empieza a comprar menos porque todas las “bondades” que hubo en la primera parte del año con buenos precios internacionales, altas cantidades de exportación y financiamiento empresarial se empezaron a “secar un poquito”. La baja en las cotizaciones globales de los commodities y la menor liquidación de divisas provenientes del sector agropecuario ponen más presión sobre el balance cambiario, sumado a que la actividad económica local está empezando a repuntar y la demanda de dólares aumenta. De todos modos, Polo evaluó que la situación no es “explosiva” porque el Central ya casi cumplió la meta de reservas, por lo que ya no tiene la misma urgencia o necesidad de intervenir constantemente para evitar que el tipo de cambio suba.Por su parte, Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment, consideró que no hay presión cambiaria, sino que se está dando una corrección en el tipo de cambio por “los excesos de comienzos de año que llevaron a que el dólar baje casi 10%”. Y agregó: “En un país con inflación y en un contexto de depreciación de monedas de vecinos, es saludable y es lógico que se mueva para recuperar los niveles de comienzo de año”. La principal señal de ello es el hecho de que el BCRA mantenga su racha compradora a pesar de la suba del dólar. De todos modos, remarcó que la velocidad del movimiento del dólar no es una cuestión de coyuntura local, sino que dependerá del contexto global.
Leer nota completa en La Nación →