Cuti Romero juega para los libros: de Passarella a Ruggeri, defiende como mariscal y convierte goles de N° 9

Cuando acaba la faena, Cristian Romero se quita el sudor de la frente y acompaña a Lionel Messi en el desahogo por tanto sufrimiento. Lo abraza, lo protege. Es el guardián del N° 10, el custodio de todos: juega para los libros y lejos de su mejor versión física, casi como una postal que se replica de Qatar 2022. Y algo más: hace goles de número 9.El decisivo contra Cabo Verde, cuando se caía la estantería: un cabezazo letal, más allá de que la tecnología sugiere un gol en contra. El que abre la epopeya del combate contra Egipto, cuando casi nadie creía en la resurrección. Centro de Leo, cabezazo de Cuti, el hincha de Belgrano, el capitán de Tottenham, el que busca Barcelona, el que marea a los amantes de la historia. Cuando este cuento acabe, en qué lugar de la leyenda va a estar escrito su nombre: es un inquietante interrogante del futuro. ¿Es mucho menos que Daniel Passarella? ¿Ya superó a Oscar Ruggeri? Juega con el físico a mitad de camino, en una temporada que casi sufre el descenso de Tottenham, tuvo controversias cuando comenzó la recuperación en Córdoba (y bastante antes, también, en lucha con los dirigentes) y vive al límite. En realidad, juega al límite: una tarea titánica por las licencias que muestra Lisandro Martínez y los dueños de las bandas que tampoco ofrecen garantías.La victoria por 2 a 0 sobre Austria y el récord de Lionel Messi como máximo goleador de la historia de los Mundiales dejaron una imagen que aquella tarde encendió las alarmas en la selección argentina. Romero debió abandonar el campo de juego en el inicio del segundo tiempo por una molestia en la rodilla derecha, la misma que lo había tenido en duda hasta pocas semanas antes del comienzo de la Copa del Mundo. Minutos después, el defensor siguió el resto del partido sentado en el banco de suplentes con una bolsa de hielo sobre la zona afectada.La acción que derivó en su salida ocurrió en el arranque del segundo capítulo, cuando disputó una pelota con Marcel Sabitzer. Aunque intentó continuar y permaneció algunos minutos más en el campo, el cuerpo técnico decidió reemplazarlo por Nicolás Otamendi para evitar agravar la situación.La preocupación no es menor. Romero había sufrido, tres meses antes del inicio del Mundial, un esguince de grado dos en el ligamento lateral interno de la rodilla derecha durante un partido de Tottenham, por la Premier League. Aquella lesión puso en riesgo su presencia en el torneo y obligó a una recuperación contrarreloj para llegar en condiciones. Luego de perderse los últimos seis partidos con el club londinense, finalmente fue titular desde el comienzo de esta historia. Un pilar... casi, casi a media máquina.Primer gol de Argentina vs. Egipto“Sabía que esto podía pasar. En tres o cuatro días estoy de nuevo”, decía, con la soltura habitual, optimista más allá de la lógica.El asunto no es menor. Porque hay que recordar que poco antes de comenzar el torneo, Leonardo Balerdi, el otro zaguero central derecho, fue desafectado de la lista por un desgarro. En su lugar, Lionel Scaloni eligió a un defensor zurdo, como Marcos Senesi. Eso obligó a mover a Nicolás Otamendi a la posición de 2. Es más: es el único reemplazante que tiene el puesto y ni siquiera es su posición natural. El lugar quedó desprotegido. Cuando sale a la cancha, Romero desmiente esa teoría.El hombre pide agua bendita y sigue. Creer o reventar: ya ocurrió en otros partidos. Juega de central y de centrodelantero: por su ímpetu, llegó el descuento, aunque también por su efervescencia dejó desprotegida las zonas bajas. Y allí surgió el quite salvador de Leandro Paredes, en su mejor versión en un Mundial.¡¡CUTI AL RESCATE!! TESTAZO GOLEADOR DE ROMERO PARA EL 1-2 Y QUE ARGENTINA SUEÑE CON LA REMONTADA.⚽ #ESPNMundial📺 Mirá los mejores partidos de la #FIFAWorldCup por ESPN, en el Plan Premium de #DisneyPlus pic.twitter.com/SSMuIN7TrF— SportsCenter (@SC_ESPN) July 7, 2026Tiempo atrás, decía Scaloni: “A veces le decimos al Cuti que no suba, pero él va igual, lo tiene en sus genes. Hizo una cabalgata como cuando estaba en el Atalanta. Tiene ese potrero que no lo podés controlar y a veces a nosotros nos da sus frutos”.El caudillo va. Va, va y va, con la lanza del optimismo, con un dolor en la rodilla que solo su cuerpo sabe. Después de un encuentro ante Ecuador, por las eliminatorias camino al Mundial 2026, Messi arrojó sobre una mesa una frase estelar. “Creo que es el mejor defensor del mundo en este momento. Jugó muy bien y, en mi opinión, fue el hombre del partido. Tenerlo detrás de mí es lo mejor que me puede pasar. Me he acostumbrado a no mirar atrás y eso es muy bueno para un jugador de ataque”, sostenía el crack sin fecha de vencimiento.Las palabras del capitán tomaron por sorpresa a Romero. “¿Leo dijo esto? No lo sabía. Agradezco que palabras así vengan del mejor jugador de la historia del fútbol, no lo digo porque sea argentino sino porque me gusta el fútbol. Cuando dice algo así de mí es muy bonito. No sabía si realmente lo había dicho, vi algunas cosas en las redes sociales pero no sabía si eran verdad...”, sostuvo.Lo sigue pensando Messi, ahora mismo, cuando le vuelve el alma al cuerpo. Sabe que atrás, en la retaguardia, hay un mariscal de campo. Que puede convertirse en 9 en cualquier momento...
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