General
Un hombre con ELA recibió un implante cerebral de Neuralink: en qué consiste y cuáles son sus efectos
El “RoboCop” canadiense se convirtió en uno de los 26 seres humanos que ya tienen instalado en su cerebro un chip que les permite recuperar movilidad
Lee Marten tiene 48 años, vive en Vancouver y se convirtió en uno de los primeros canadienses con ELA en recibir un implante cerebral de Neuralink, la empresa que pertenece a Elon Musk. En mayo de 2026 se sometió a una cirugía de última generación y ahora reveló cómo cambió su vida.La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que empeora de manera progresiva, no tiene cura y afecta al sistema nervioso y la médula espinal. El chip Telepathy se creó con el propósito de evitar que el cuerpo humano pierda la capacidad motora, gracias a estar conectado a una computadora central que envía señales eléctricas que interpretan las intenciones de movimiento. En abril de 2022, Marten comenzó a sentir los primeros síntomas de ELA después de que perdió el control de su pie izquierdo. Pese a que buscaba moverlo, este no respondía. Luego de unos análisis médicos, se descubrió que tenía un tumor benigno en el cerebro y, a posteriori, lo extirparon. Con la cirugía hecha, todo mejoró. El policía había recuperado la movilidad y su trabajo, hasta que en 2024 volvieron los síntomas y los médicos le diagnosticaron finalmente ELA. Ese mismo año, Musk anunció las pruebas médicas en seres humanos del chip Telepathy, tanto en clínicas de los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Abu Dabi. Así, los pacientes con enfermedades neurodegenerativas serían los primeros en recibir el implante. Después de un análisis exhaustivo, Marten quedó dentro de los seleccionados para que los médicos del Hospital Toronto Western de University Health Network (UHN) le realizaran el implante cerebral. En diálogo con el medio canadiense CBC, Marten contó que solo puede mover sus manos. Está en silla de ruedas y la situación cada vez va a peor. Por ese motivo, pese a las controvertidas advertencias de los profesionales de la salud sobre los efectos adversos del implante, como convulsiones o accidentes cerebrovasculares, aseguró que no tiene “más nada que esperar”. “Sé que parece ciencia ficción. Pero acá estoy y funciona”, dijo Marten entre lágrimas. Con el tiempo, la enfermedad le impedirá respirar, hablar o moverse por sí mismo, pero con el chip de Neuralink tiene esperanzas de que su situación pueda mejorar. La operación de Marten fue innovadora, explicaron los cirujanos a CBC. A diferencia de las anteriores intervenciones quirúrgicas, en esta ocasión no fue necesario abrir y retirar la capa que protege al cerebro y la separa del cuero cabelludo para conectar los 1000 electrodos del chip (gruesos como un pelo humano) a las neuronas, sino que se incrustó directamente. Este procedimiento solo le dejó en el cráneo 27 puntos. “Me dijeron que fui el primero de todos los participantes en lograrlo tan pronto después de la cirugía”, detalló el paciente y se mostró esperanzado: “La gente bromeaba diciendo que voy a ser RoboCop. Que voy a ser un cyborg”. A diario, los ingenieros de Neuralink monitorean el funcionamiento del dispositivo con cada ejercicio que Marten hace. “Esta enfermedad te quita todo. Pero si podés resistir un poco y adaptarte, podés aportar algo a la ciencia”, indicó.