Momento crítico: por la falta de rentabilidad y el temor a El Niño prevén una caída de hasta 20% en la siembra de arroz

SANTA FE.- En esta provincia, como también ocurre en las de Entre Ríos y Corrientes, el corazón del Litoral argentino, el sector arrocero tiene encendida una señal de alarma. Es que la combinación de precios deprimidos, costos de producción en constante aumento y el pronóstico de un fenómeno de “El Niño”, de supuesta fuerte intensidad en lo que resta del año, configura un escenario que podría derivar en una reducción de hasta un 20% del área sembrada durante la campaña 2026/2027.“Hoy no es rentable producir arroz en el país”, respondió a LA NACION, en forma tajante, el empresario Pablo Bode, titular del molino arrocero Tahín (San Javier) y coordinador de la Mesa Arrocera de la provincia.“Cambió el ánimo”: productores de Pergamino aguardan los fundamentos de un fallo clave para ir contra una cautelar que tiene siete añosBuscando explicitar el momento del sector, Bode explicó: “Santa Fe no está exento de la crisis del sector arrocero. Hay que tener en cuenta que el sistema productivo arrocero de esta provincia mejora la competitividad llegando a necesitar 12.000 kilos por hectárea. Pero eso no sucede. En algunos casos, se trabaja para salir derecho. Lo real es que alcanzar ese rendimiento es algo muy difícil de lograr”.Pero, según los informes meteorológicos para el período granario 2026/2027, se espera la vigencia del fenómeno “El Niño”, que se caracteriza por períodos de abundantes lluvias. Ante ese impacto, Bode dijo: “Estamos en un escenario que podría derivar en una reducción de hasta un 20% del área sembrada [con arroz]”, en los años 2026 y 2027.Ley de semillas: el Gobierno busca consensos para una reforma y ratifica el compromiso de adherir a un tratado internacionalPor su parte, los ingenieros agrónomos Leonardo Van Opstal y Jorge Ayala, que participaron de una reunión en la sede del Ministerio de la Producción, coincidieron en que la actividad atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas, ya que “el productor llega golpeado después de dos campañas muy difíciles”. “No encuentra financiamiento, los precios no reaccionan y el ánimo está por el piso”, resumió Van Opstal al describir la realidad que vive el sector.A su vez, según explicó, la superficie implantada en Santa Fe, que en los últimos años ronda las 30.000 hectáreas, volvería a disminuir por segundo año consecutivo. Para profundizar sobre la incertidumbre que viven los arroceros en esta parte del país, Bode, titular de una firma del sector radicada cerca de San Javier, afirmó: “Por las condiciones geográficas de la zona, no podemos hacer otra cosa que no sea arroz. Por ende, aquí es arroz o ganadería. No hay opciones”, apuntó. Pero resaltó: “El 90% del área de los departamentos San Javier y Garay, al nordeste de la capital santafesina, es inundable y, si vuelve El Niño, tendremos más complicaciones”.Cuando se le recordó a Bode que hubo empresas que al finalizar el primer semestre del año no habían decidido si era más conveniente discontinuar la actividad, especialmente por la caída de la competitividad del arroz en los mercados internacionales, el empresario rechazó esas versiones y aseguró que “hoy se va a seguir en la actividad porque hay que abastecer a la industria, que trabaja de la mano del productor”.El empresario arrocero sintetizó que “hoy el principal problema es la falta de rentabilidad” ya que “el precio del arroz permanece prácticamente estancado mientras que los costos de producción crecieron de manera sostenida, especialmente el combustible y la energía eléctrica”.Finalmente, sobre el resultado de una reciente reunión con funcionarios del Ministerio de la Producción para evaluar cómo se sigue en actividad en un sector importante para la economía regional, expresó: “Nos dijeron que si esto no es rentable que cambiemos de actividad. Les respondimos que si fuese tan sencillo ya lo habríamos hecho. Ocurre que por las condiciones geográficas de la zona no podemos hacer otra cosa que no sea arroz. No hay opciones”.En la reunión, Bode explicó que “cada 1000 hectáreas de arroz se generan alrededor de 40 puestos de trabajo, mientras que otros cultivos extensivos apenas ocupan una décima parte de ese número y que si el arroz retrocede, el impacto lo siente toda la economía regional”.El empresario consultado dijo que en total siguen funcionando 12 molinos arroceros en la provincia, 10 están instalados a la vera de la Ruta Provincial 1, entre Santa Rosa de Calchines y Reconquista; otro produce en Coronel Arnold (departamento San Lorenzo, al sur) y el restante (Adecoagro) en Franck, departamento Las Colonias, a 40 kilómetros al oeste de esta capital.
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