España tiene más que un equipo para sostener su chapa de candidato en el Mundial

Tener un muy buen equipo ya es mucho y contar con un plantel altamente calificado representa un montón. Es un tesoro incalculable. El concepto le cabe a España, cuya caja de herramientas es tan amplia y variada que si no le alcanza con los titulares en el banco también hay soluciones. Recursos suficientes para ganarle a un Portugal igual de bien pertrechado el clásico de la península ibérica y meterse en los cuartos de final, a la espera del ganador de la llave entre Bélgica y Estados Unidos.Lo mejor que le puede ocurrir al Mundial es salir del grotesco de las últimas horas entre Infantino y Trump, responsables de desvirtuar las reglas, y volver a las canchas, donde todo sigue siendo muy entretenido y apasionante por obra del fútbol. Que los despachos no perviertan el juego. Que no empañen la emoción de un partido definido a los 45 minutos del segundo tiempo, premio a una España que fue superior, que quería vencer antes de ir al suplementario y que tuvo en el recambio, con Mikel Merino a la cabeza, a los artífices de la agónica victoria.Fue un cierre con el teatro del fútbol en su máxima expresión, con golpes de escena que hacen único a este deporte. Con Portugal, ya en tiempo de descuento, rozando el empate con cabezazos de Bernardo Silva y João Neves que se fueron apenas por arriba del travesaño. Con una caída del telón que dio paso a las lágrimas de Cristiano Ronaldo, que a los 41 años cerró una etapa de su carrera, la de haber disputado el sexto Mundial, con un saldo global de 27 partidos, 11 goles (tres en el actual torneo) y dos asistencias. Se lleva el récord de haber marcado en las seis participaciones. El último baile fue con un remate fuerte que le tapó Unai Simón y una repentización para resolver de espalda con un toque que atrapó el arquero de España, el único que no recibió goles en el Mundial. Ya en el segundo tiempo, CR7 estuvo más desconectado, empezó a vivenciar el fin de una era.Fue un partido entre dos muy buenas selecciones en una instancia quizá prematura, que obliga a un corte que deja en el camino a un pretendiente con aspiraciones a llegar más lejos. España toma nota de señales positivas. Cuando fue campeón en 2010 también eliminó a Portugal en los octavos de final. Rompió el 0-0 -resultado que era mentiroso por la cantidad de situaciones de gol- con una de las tantas individualidades versátiles que posee. No había estado fino Oyarzabal en un mano a mano con el solvente y seguro Diogo Costa. A partir de los 30 minutos de la segunda etapa, De la Fuente oxigenó el ataque con las entradas de Ferrán Torres y Merino. No tocó a Lamine Yamal, que había tenido un duelo a cara de perro, de pesos pesados, con Nuno Mendes, hasta que el lateral de Paris Saint Germain salió lesionado. Después le tocó enfrentar a Semedo, pero quien en el último Balón de Oro fue escolta de Dembélé siguió sin armar la maniobra individual que hiciera la diferencia para España.La resolución llegó con Merino, que durante la temporada en Arsenal, por necesidades del equipo, en varios encuentros fue centro-delantero, cuando su perfil es el de un volante de tres cuartos de campo, vertical y llegador. Merino corporizó la voluntad de ganar que tenía España. A él le cometieron un foul, puso rápido la pelota en juego y encaró directo al área para recibir, tras una combinación entre Rodri y Ferrán, el pase filtrado para definir con un zurdazo junto a un poste. España rompía a Portugal con la pelota a ras del piso.Se enfrentaron dos equipos que necesitarían una pelota cada uno para satisfacer el plan de juego. Ambos definen su estilo a partir de la posesión y el pase. España llegó a este encuentro liderando la tabla de posesión del Mundial con un promedio del 68,3 por ciento, mientras que Portugal está tercera, con un 62 por ciento. Comparten la vocación por llevar la iniciativa.El tándem Rodri-Pedri frente al de Vitinha-João Neves. Dos salas de máquinas hiper productivas, de primer nivel internacional. Casi un choque de espejos, con el toque diferencial que aportan las individualidades. Cristiano Ronaldo y Oyarzabal fueron los centro-delanteros, pero asumen la función de manera muy distinta. El portugués, a los 41 años, ahorra en desplazamientos para gastar toda la pólvora en las oportunidades que le quedan. El español se mueve con el sigilo de los descuidistas para desmarcarse. El primer tiempo se ajustó bastante a lo previsto. La disputa por la posesión fue intensa. Como Cristiano es el único exento de presionar la salida rival, Bruno Fernandes saltaba hasta las inmediaciones de los zagueros españoles. Las dos selecciones querían sacar provecho de la presión alta, siempre con las líneas juntas para hacer un juego colectivo, en el que el pelotazo de más de 30 metros es una excepción dentro del libreto. El gol del triunfo de EspañaGol de España vs. PortugalLa búsqueda de España fue más continua, con mayor presencia en campo rival. Roberto Martínez, con la titularidad de João Félix por Rafa Leão sumó a alguien más con dominio de la pelota y resignó la verticalidad del delantero de Milan. Ya avanzado el segundo tiempo hubo un enroque entre esos nombres. Bernardo Silva y Francisco Conceicão entraron para dinamizar un Portugal que se estaba quedando.“Sabíamos que era un partido para ir madurándolo”, dijo Rodri, apenas terminado el encuentro. No era un 0-0 de libro, estaba abierto, y por ahí pasó España con su chapa de candidato.
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