¿Qué hacemos con la IA en el campo? Mientras AFA anuncia alianza con Huawei para acelerar la inteligencia artificial, Nidera reivindica el vínculo humano
La inteligencia artificial ya dejó de ser una promesa para convertirse en una herramienta concreta dentro del negocio agropecuario. Desde plataformas que analizan datos de los lotes hasta modelos capaces de asistir en la toma de decisiones, el desembarco de estas tecnologías parece inevitable. Sin e...
Sin embargo, en medio de esa aceleración tecnológica, algunas empresas empiezan a plantear un matiz interesante, que habla de que cuanto más avanza la digitalización, más valor adquiere el vínculo humano.
La coincidencia resulta llamativa porque quedó reflejada casi al mismo tiempo en dos anuncios que, a primera vista, parecen recorrer caminos distintos. Por un lado, Agricultores Federados Argentinos (AFA) acaba de sellar una alianza estratégica con Huawei para impulsar la transformación digital de su red de 36.000 productores asociados. Por otro, Nidera difundió un balance de los diez años de su Red IN, donde sus distribuidores sostienen que ni la inteligencia artificial, ni los drones, ni las plataformas digitales podrán reemplazar la confianza construida en el lote.
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La pregunta que empieza a sobrevolar el negocio es si el futuro del agro será una competencia entre tecnología y relaciones personales o, más bien, una combinación de ambas.
En el caso de AFA, la apuesta es decididamente tecnológica. La cooperativa firmó un Memorándum de Entendimiento con Huawei para desarrollar proyectos vinculados con conectividad rural, procesamiento de datos, energías renovables y capacitación digital.
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es la incorporación de herramientas de análisis de datos basadas en inteligencia artificial a través de Huawei Cloud y de sus modelos Pangu, que ya tienen aplicaciones en distintos sectores productivos del mundo, incluida la agricultura. El objetivo es transformar la enorme cantidad de información que generan los establecimientos agropecuarios en insumos útiles para mejorar la toma de decisiones.
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Además, el convenio contempla avanzar en soluciones de conectividad para reducir la brecha digital en zonas rurales, incorporar alternativas de energía limpia y desarrollar programas de formación tecnológica destinados tanto a los equipos técnicos de la cooperativa como a sus productores asociados.
“Nos permite pensar la tecnología no como algo ajeno al campo, sino como una iniciativa que beneficia a los 36.000 productores asociados a la cooperativa”, afirmó el presidente del Consejo de Administración de AFA, Darío Marinozzi. Desde Huawei, su CEO en Argentina, Xiao Binbing, sostuvo que el acuerdo busca acercar la experiencia tecnológica de la compañía “al corazón del sistema cooperativo agropecuario argentino”.
Pero mientras una parte del sector acelera sobre el acelerador de la digitalización, desde Nidera apareció una reflexión que pone el foco en otro aspecto del negocio.
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Al cumplir diez años la Red IN —su red de distribuidores de semillas—, representantes de distintas regiones del país coincidieron en que la inteligencia artificial ya forma parte del trabajo cotidiano, aunque todavía está lejos de desplazar el contacto directo con los productores.
“En lo que es algoritmos, inteligencia artificial y demás creo que todos estamos siendo parte de ese conocimiento y crecimiento a la vez. Hay mucho por aprender todavía”, señaló Fernando De Felice, distribuidor del sudoeste bonaerense.
Su mirada es compartida por Luis Corsi, distribuidor santiagueño, quien reconoce que “la incorporación de nuevas tecnologías, los drones y la inteligencia artificial cambiaron el negocio”, aunque inmediatamente aclara que “la visita al cliente, el día a día y el estar siguen siendo iguales que hace diez años”.
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El cambio, según describen los propios distribuidores, no pasa solamente por vender semillas sino por convertirse en asesores cada vez más técnicos, capaces de interpretar grandes volúmenes de información sin perder el contacto cotidiano con el productor.
Martín Otaegui, distribuidor en el norte bonaerense, resume esa evolución al recordar que antes la relación comercial terminaba con la entrega de las bolsas, mientras que hoy el acompañamiento se extiende durante todo el ciclo del cultivo.
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En definitiva, los dos anuncios terminan mostrando que el agro argentino parece transitar una etapa de síntesis más que de reemplazo.