Carozos de aceituna que asfaltan calles: La iniciativa verde que llevará adelante Barcelona para reducir las emisiones y aprovechar un residuo agrícola

Entre las variadas aplicaciones del carbón vegetal se destacan por supuesto las agropecuarias, ya que este material es muy útil para la fertilización y la remediación del suelo. Pero es también un insumo clave para elaborar materiales de construcción o asfalto, y empieza a probarse a gran escala su efectividad.
Uno de los proyectos más ambiciosos acaba de ser anunciado en Barcelona, donde empezarán a asfaltar las calles con biocarbón hecho a base de carozos de aceituna y restos de pino. Es una iniciativa que resultó ganadora de la competencia “La sección de calle del siglo XXI”, entre otras orientadas a reducir las emisiones y hacer más verdes a esa infraestructura urbana.
Carbón vegetal, biocarbón o biochar: Los tres nombres de una misma solución que captura carbono, enmienda el suelo, facilita la gestión de residuos y tiene todo por crecer en Argentina

El proceso de refinamiento del petróleo crudo genera una gran cantidad de gases de efecto invernadero, por lo que la construcción del asfalto es, desde sus comienzos, poco “amigable” con el medioambiente. Tampoco colabora una vez instalado, ya que es otra fuente de emisiones en las ciudades, más aún en épocas de calor.
Desde el gobierno de Barcelona se enfocaron en buscar alternativas para esa problemática y, en un concurso organizado meses atrás, resultó ganador el proyecto elaborado por las constructoras ELSAN y AMSA en conjunto con la la Universidad Politécnica de Cataluña.
La idea es sustituir completamente el filler mineral empleado en las mezclas asfálticas superficiales por un biocarbón hecho a base de restos de aceitunas y pinos, dos productos agrícolas con mucha disponibilidad en esa región, y a menudo bajas aplicaciones.

Se estima que, con ese cambio de materiales, la reducción estimada es del 75 % de las emisiones finales de gases de efecto invernadero (GEI). Se logra así un asfalto con menor huella de carbono y alto grado de reciclabilidad que, al menos como fue demostrado en laboratorio, tendría las mismas prestaciones que el convencional y hasta podría durar más.
Es de destacar que el “biochar” o “biocarbón” es producido mediante procesos termoquímicos controlados, que combinan alta temperatura y bajo contenido de oxígeno. En el caso del obtenido a partir de carozos de aceituna, la técnica utilizada es la pirólisis.
Asimismo, una de las características más salientes de este material es que, por su estructura, actúa como un almacén de carbono de larga duración evitando, incluso por décadas, se libere. Eso es lo que permite que las calles pasen a ser también capturadoras y almacenes de gases de efecto invernadero, elementos clave en lo que hace a la temperatura de las ciudades.

Para asfaltar las calles de Barcelona se utilizará la materia prima aportada por la empresa andaluza Carboliva que, desde ya, es más económica que los derivados del petróleo. Esa firma está exclusivamente dedicada a darle una “segunda vida” a los carozos de aceitunas a través del biocarbón, también certificado como fertilizante sostenible y utilizado en toda la Unión Europea.
Primeramente, se llevará a cabo un proceso de evaluación y monitoreo en el espacio público, con pruebas piloto que servirán para evaluar su comportamiento y rendimiento ante cambios de temperatura, lluvia, radiación solar y cargas.
Una vez superada esa etapa, si se acredita su efectividad, podría empezar a implementarse a gran escala a partir del primer trimestre del 2028.
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