Leclerc, el piloto que le hizo caso a su instinto para romper el hechizo y regresó a la victoria después de 623 días

Recostada sobre un panel en el garaje de Ferrari, con los auriculares colgados en el cuello, Alexandra Saint Mleux aplaudió y una sonrisa se dibujó en su rostro. Las emociones eran un hilo que condujeron al sentimiento de alivio, felicidad y euforia que invadieron a Charles Leclerc, su pareja y con quien contrajo matrimonio en febrero pasado. El monegasco rompía el hechizo que lo envolvió durante 37 grandes premios y se redescubrió en el Gran Premio de Gran Bretaña tras guiarse por sus instintos. Después de cinco episodios en los que perdió el rumbo, regresó a la cima ejecutando órdenes en lugar de recurrir al manual que en Ferrari ofrecía resultados a su compañero Lewis Hamilton. El desenlace, con Auto de Seguridad en los últimos seis giros, le quitó brillo y pasión a una victoria que para la Scuderia tiene un singular relieve: la número 250 en la historia de la Fórmula 1, a nueve días de cumplirse el 75 aniversario del primer festejo del Cavallino Rampante en el Gran Circo, con la firma de José Froilán González y que también tuvo como escenario al legendario circuito de Silverstone. “Mi estilo de conducción es bastante agresivo y parecía funcionar muy bien a principios de año, pero últimamente, por una razón u otra, las piezas no encajaban. Tuve dos o tres carreras en las que me costó mucho entender algunos aspectos específicos del auto. Nada fluía con naturalidad en la clasificación y en Silverstone hicimos varios cambios con respecto a la qualy de la carrera Sprint y a la propia carrera, y me sentí muy cómodo. Es una pequeña parte del trabajo y mi objetivo es mantenerme, mejorar. Es solo el primer paso, pero tampoco significa que mi temporada vaya a cambiar. Pero es estupendo tener una sesión de prueba de clasificación en la que las sensaciones son buenas, en la que sé cuáles son los límites del coche”, apuntó Leclerc, que sumó su noveno triunfo en la F.1 en 180 grandes premios. La fecha en Austin 2024, la última en la que había disfrutado en lo más alto del podio. Marking our spot in F1 history ❤️ pic.twitter.com/wtVsQBhVFQ— Scuderia Ferrari HP (@ScuderiaFerrari) July 5, 2026En la charla con los medios, Leclerc dio señales, aunque no profundizó en los detalles de los retoques que Ferrari hizo en el auto con el N°16. La lectura sencilla es la configuración, ajustando los cambios a los parámetros del diferencial y la distribución de la frenada en el volante que pueden alterar algunas características. Un enfoque propio, luego de seguir la estela que en el box y la fábrica llevó Hamilton, directrices que eran eficaces: el británico ganó en Barcelona y ostentaba otros tres podios, antes del que sumó con el tercer casillero del clasificador en Gran Bretaña. “Tenía dos opciones: cambiar por completo mi estilo de manejo e intentar imitar lo que hace Lewis, porque está claro que funciona, o seguir adelante con mi enfoque y encontrar el modo para que la SF-26 se adapte mejor a mi manera de conducir. Elegí la segunda opción: mantenerme fiel a lo que en el pasado me funcionó y buscar la solución con todas las herramientas que tenía a disposición”, relató el piloto monegasco que, un mes atrás renovó el vínculo con Ferrari con un contrato multianual. Leclerc tuvo una respuesta a los cambios que interpretó, que incluyó hasta los discos de freno Brembo por los de Carbone Industrie. El segundo puesto en la clasificación para el gran premio renovó sus ilusiones, resaltó que estaba en el camino: no era la posición en la grilla lo que le dio felicidad, recobró la confianza para estirar los límites, un rasgo distintivo que lo distinguió en la Q3 y que había perdido. “Uno de mis puntos fuertes en el pasado, o al menos hasta hace cinco o seis carrera, era llegar a la Q3 y encontrar un plus, porque sabía cómo se comportaba el coche y qué esperar cuando sacaba esa velocidad extra”, apuntó Leclerc, que largó detrás de Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), poleman y vencedor de la Sprint Race, también puntero del Mundial de Pilotos. El gran premio fue un carrousel de emociones, episodios que se registraron a espalda de Leclerc. El monegasco ejecutó una largada perfecta y se apoderó de la cabeza de la carrera; Hamilton lo siguió, aunque se detectó que movió el coche antes de que se apagaran los cinco semáforos y recibió una penalización de cinco segundos. Las batallas se multiplicaban entre el séptuple campeón británico, Antonelli, George Russell (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull Racing). El efecto yo-yo, con la recarga de las baterías del motor eléctrico como eje, alentaban los adelantamientos y el intercambio de puestos, en la ficticia puja que regala ahora la F.1. Estabilizadas las diferencias, el clasificador indicó que un mano a mano entre Leclerc y Antonelli dirimiría al vencedor, pero el destino preparó otro final. Con el joven italiano alistando el ataque con neumáticos con menos uso, una frase pulverizó la batalla: “Algo está roto”, disparó, y los fantasmas sobrevolaron a Mercedes. “No podemos ganar el campeonato con tres abandonos”, el enojo de Toto Wolff, el jefe de las Flechas de Plata, recordando que Russell abandonó en Canadá cuando marcaba el pulso, Antonelli sufrió un problema eléctrico en Barcelona que lo dejó sin opciones y repitió en Silverstone, tras un daño en la suspensión delantera. The issue that ended Antonelli's chances 😖A broken wheel shield 👀#F1 #BritishGP pic.twitter.com/is08EJRV7B— Formula 1 (@F1) July 5, 2026“No hay palabras. Primero, en la largada, perdí mucho por un problema de motor: no tenía potencia y después, de golpe, pasé a tener mucha. En el segundo stint veníamos descontando, estábamos a menos de cuatro segundos, con mejor ritmo... Una lástima que no pudiéramos pelear por la victoria”, la pesadumbre de Antonelli, que ahora vio recortada a 25 puntos la diferencia con Russell en el campeonato, cuando parecía que estaba en condiciones de estirar las 40 unidades que lo separaban de su compañero antes de arribar a Gran Bretaña. “Retrocedí hasta el décimo puesto, quería ese punto, pero tuvo una penalización de cinco segundos por excederme en los límites de la pista, vino el Safety Car... y hasta ahí llegué. Creo que el 10mo puesto era posible, ahora en la próxima iremos por el primero”, se animó el italiano, de 19 años, que se quedó varios minutos sentado en el cockpit y con el casco colocado –se pesó sin sacárselo-, tras ingresar al parque cerrado. Todo un síntoma de la frustración. El resumen de la victoria de Leclerc en el GP de Gran BretañaLa misma que invadió a Verstappen, que en otro fallo mecánico del alerón trasero se despistó en Stowe y provocó el ingreso del Auto de Seguridad, régimen bajo el que terminó la carrera. La FIA explicó la razón de por qué no se relanzó la competencia. “La normativa del período de Safety Car, Artículo B5. 13.5, establece que debe completarse una vuelta tras el procedimiento de desdoblamiento [los autos con vueltas perdidas adelantan al puntero]. Este proceso fue seguido por Race Operations. El mensaje “Safety Car In This Lap” se mostró debido a un error de software”, señaló el máximo organismo rector del automovilismo. La bandera a cuadros cayó sobre Leclerc, que después de interpretar cambios y ensayar una perfecta largada manejó con solidez para romper el hechizo. “No creo que si Kimi no hubiera tenido ese problema hubiera podido ganar. Lo siento por él, pero a veces se necesita un poco de suerte”, explicó Leclerc, el piloto que esperó 623 días para volver a ser feliz en una pista.
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