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Kirchneristas y libertarios se irritan con Macri
Un divertido video de su intimidad puso en guardia en las redes sociales a militantes de ambas ideologías
¿Y si Mauricio Macri hace la gran Jorge Abelardo Ramos y le da de tomar su misma medicina a Karina Milei en las elecciones del año que viene? La hermana del Presidente quiere reflotar las listas colectoras y seduce a gobernadores para que pongan sus propios candidatos legislativos, pero debajo de una boleta unificada que asegure la reelección de Milei. Salto a 53 años atrás: el colorado Ramos (no confundir con el colorado Santilli) era entonces un muy creativo dirigente e intelectual de la izquierda setentista. Su repercusión en las urnas era insignificante, pero los medios de comunicación le prestaban atención por sus ocurrencias. Tuvo la genial idea de “acompañar” la candidatura de Juan Domingo Perón, que auspiciaba el Frejuli (Frente Justicialista de Liberación) en los comicios de septiembre de 1973, pero con boleta propia de su minúsculo FIP (Frente de Izquierda Popular). Eso le permitió birlarle a la alianza peronista casi 900.000 votos, una cifra impensada para su agrupación. Su marketing era perfecto: invitaba a votar por el justicialismo, pero desde un lugar más progre. Muchos lo creyeron así, sin ir más lejos Cristina Kirchner que, en 2013, confesó públicamente que había votado por el líder justicialista con la boletita de Ramos. Muchos la confundían con la del Frejuli, pero al viejo caudillo le importó poco: todo sumaba y así ganó por casi el 62% de los votos. Que el Pro tenga candidato presidencial propio el año próximo no solo lo expone a una derrota, sino que al dividir el voto de la derecha le facilita las chances de ganar a un peronismo unificado (hoy lejos de eso, aunque tienden a la unidad cuando las papas queman). Que los macristas alienten a votar a Milei, con boleta del Pro, podría recrear el “efecto Ramos”, dándole a su electorado más fiel la posibilidad de reelegir al libertario, aunque con el mandato de ser más moderado. ¿Los Milei serán tan pragmáticos como Perón para entender que esa es una ventaja que, de todos modos, los favorecería? Eso sí: hay un problemita pendiente: fue el mismísimo Mauricio Macri el que prohibió el uso de las listas colectoras en 2019. Pero no hay nada que no se pueda solucionar con buena cintura política. Veremos. Macri no tiene la cabeza lineal de un político tradicional. Por eso, entre sus elucubraciones se entremezclan perfectamente el fútbol, el bridge y, hasta hace poco, la búsqueda (casi con frenesí adolescente) de una nueva compañía femenina tras su matrimonio con Juliana Awada. Y la encontró: se llama Dolores Teuly. Camino al estadio, para ver el sufriente partido entre la Argentina y Cabo Verde, en su cabeza de intereses variopintos, el también presidente ejecutivo de la Fundación FIFA se aseguraba a sí mismo con certeza de que no pretende ser candidato a presidente el año próximo. Lo que no resigna es su papel de jugador clave en el tablero político, faltaba más. Hay momentos en que el autopercibido progresismo argentino (kirchneristas, la izquierda y aledaños) incuban más bronca hacia Macri que la que le tienen a Milei. Es contrafáctico, porque no ocurrió, pero si en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2023, en vez de Massa, hubiese sido Patricia Bullrich (entonces de Juntos por el Cambio) quien enfrentara a Milei, probablemente parte del voto vergonzante nac&pop habría ido a parar a las alforjas del líder libertario. Recordar que para la primera vuelta el massakirchnerismo le dio valiosos recursos y fiscales al libertario con tal de que dejara fuera de juego a los macristas y sus aliados. La estratagema resultó, pero se les volvió en contra a ellos también en el balotaje y Milei se quedó con el triunfo. Se notó mucho en la semana que pasó la tirria que le tienen esos sectores al expresidente a raíz de que se viralizara un clip de doce minutos que lo muestra desde un lugar más humano y empático, como es compartir un día de su vida con un cronista veinteañero de Olga, uno de los canales de streaming más sintonizados y populares entre la audiencia joven, En el video que circula por las redes sociales se ve a Macri haciendo pilates y cocinando huevos revueltos en su casa para desayunar, entre otras acciones privadas. El responsable de lograrlo –también almorzó con él y con Antonia, su hija menor y lo acompañó a una charla en una universidad, al Teatro Colón y al aeropuerto de Ezeiza antes de que se tomara un vuelo con su flamante novia–fue el descontracturado youtuber Valen Rizzuti. ¿Macri también quiere empatizar en las redes sociales y presentar batalla en el reino virtual de Milei? Kirchneristas y mileistas (y los que lo son, pero no se animan a salir del closet) se pusieron rabiosos en las redes con lo que rotularon como “video colaborativo” u “operación lavandina” preocupados porque la simpatía popular por Macri crezca de vuelta a partir de esta incursión. No vaya a ser que en vez de la gran Ramos quiera hacer la gran Trump y, aunque lo niegue, vaya por un segundo mandato. Casi como que a los K los inquieta más esa posibilidad que la reelección de Milei. Macri, en tanto, no se inmuta y se ríe de los que creen que lo que hizo para Olga es algo nuevo para él en busca de no sé qué. Ya hace treinta años le divertía sumarse con frecuencia a las propuestas que le hacían desde el programa de Marcelo Tinelli. El Eternauta tenía razón: “Lo viejo funciona”.