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Lo devolvieron al refugio porque no ´hacía caso´ hasta que conocieron su conmovedora realidad: “Solo necesitaba alguna señal”
En marzo de 2020, Carolyn Christ vio un anuncio en el diario que llamó su atención: un refugio local buscaba voluntarios para transitar perros. La necesidad era urgente porque sus próximos eventos de adopción habían sido cancelados debido al cierre por la pandemia de COVID-19. Interesada, ella y su esposo, John, visitaron el refugio al día siguiente.El primer perro que conocieron fue Zephyr, un pastor australiano rojo con ojos azules. “Al principio, no sentí que conectara con nosotros”, le contó Christ a un medio local. De modo que la pareja continuó acercándose a otros perros.Quiso adoptar un golden pero el destino lo cruzó con una perra especial: “No avisó sobre la gravedad de su dolor”Aunque John consideraba a Zephyr como una opción firme, Carolyn todavía no estaba segura. Y fue en ese mismo instante que, casi como por arte de magia, Zephyr se subió a su regazo, echó la cabeza hacia atrás con actitud lúdica y la miró mientras estaba boca abajo. “Solo necesitaba alguna señal de que éramos la familia adecuada para él”, dijo.El refugio, ubicado en Long Island, Nueva York, había rescatado a Zephyr en Texas cuando estaba a solo dos días de ser sacrificado. Antes de eso, el cachorro, de aproximadamente un año, vivía en la calle.Convencidos de su corazonada, los Christ fueron a la oficina del refugio para completar el papeleo para transitar a Zephyr. Fue entonces cuando Christ vio una nota sobre el animal que no debía ver.“Decía ‘Devuelto’ y tenía un punto y coma explicativo, rodeado con un círculo”, dijo Christ. ¿La razón? Era un perro que “no hacía caso”.Dos días después de recibir a Zephyr en su casa, los Christ se dieron cuenta del motivo por el que el animal no respondía a las órdenes y ni siquiera a su nombre. No era desafiante ni estaba distraído; simplemente no podía oír.“Supimos enseguida que tenía problemas de audición”, dijo Christ. “Pero no sabíamos hasta qué punto”. Llevaron a Zephyr al veterinario para una evaluación auditiva. Durante la prueba, el cachorro no pudo percibir ningún sonido. El veterinario determinó que Zephyr era completamente sordo.“Me largué a llorar porque en ese momento todo tuvo sentido”, dijo Christ. “Fue como si todas las piezas del rompecabezas encajaran en ese preciso instante”.Se sintió profundamente decepcionada con la familia que devolvió a Zephyr. “No se tomaron el tiempo de conocerlo ni de saber que tenía una discapacidad auditiva”, dijo Christ. “Eso me hizo querer protegerlo aún más”.Ese día, llamó al refugio y dijo que no estaba interesada en transitar a Zephyr temporalmente. Había dado un paso más firme. Ella y su esposo querían que el cachorro tuviera un lugar permanente en su familia. Y simplemente lo adoptaron.La pareja, ambos maestros de educación especial, estaban decididos a brindarle a Zephyr el apoyo que merecía. Recopilaron una lista de frases y órdenes útiles para la vida diaria del cachorro.Luego, investigaron cómo comunicar cada una de estas palabras en Lengua de Señas Americana (ASL). Cada diez días aproximadamente, le enseñaban una palabra nueva a Zephyr. El cachorro aprendió rápidamente y ahora conoce unas treinta señas, entre sus favoritas se encuentran “papá”, “caminar” y “conducir”.También usan luces para ayudar a Zephyr a orientarse. Zephyr sabe que si las luces del patio parpadean dos veces, sus padres quieren que entre a la casa. De igual manera, si está abajo y necesitan que suba, encienden y apagan la luz de la escalera y, como un reloj, él sube corriendo.“Es, sin duda, el perro más obediente tuve”, dijo Christ. “Y es el único perro sordo que he tenido”.Christ cree que existe la idea errónea de que los perros sordos son más difíciles de entrenar. Basándose en su experiencia con Zephyr, nada más lejos de la realidad. Explicó: “Está constantemente pendiente de nosotros. Siempre nos mira buscando instrucciones u órdenes. Sus ojos están fijos en nuestras manos o en nuestras expresiones faciales para saber qué hacer y qué intentamos decirle”.Este cachorro intuitivo interpreta el lenguaje corporal, las expresiones faciales e incluso los labios. “Es esta conexión especial que tenemos con él debido a su discapacidad lo que, en mi opinión, lo hace aún más conectado con nosotros”, comentó.Zephyr encuentra consuelo en la rutina. Le trae a Christ sus zapatos y su arnés cuando llega la hora de salir a pasear. De igual manera, esconde sus zapatos cuando ella se va a trabajar porque no quiere que se vaya. Cada día, se sienta en el alféizar de la ventana y observa el mundo pasar desde su cómodo asiento.Christ se siente afortunada de poder brindarle la seguridad y el amor que no recibió durante el primer año de su vida. La discapacidad de Zephyr, según Christ, no le impide corresponder a ese amor. “Tenemos un vínculo tan fuerte con él que ni siquiera sabía que fuera posible una conexión así con un animal”, dijo.Si bien a algunos les puede intimidar adoptar un perro sordo, Christ cree que el camino ha valido la pena. “La gente se da por vencida con estos perros”, dijo. “Les tienen miedo. No los quieren. Pero no hay nada que temer. Te dan muchísimo amor y te abren un mundo nuevo”.Compartí una historiaSi tenés una historia de adopción, rescate, rehabilitación o ayudaste a algún animal en situación de riesgo y querés contar su historia, escribinos a bestiariolanacion@gmail.com