El centavo de dólar de los Estados Confederados de América que en realidad vale US$150.000: una joya de la Guerra Civil

Las monedas históricas despiertan interés en el mercado numismático, donde algunos ejemplares alcanzan valores muy superiores a su denominación original. Entre ellos figura el centavo de los Estados Confederados de América de 1861, una pieza cuya escasez la convirtió en un objeto de búsqueda para coleccionistas especializados.Centavo confederado de 1861: origen, reacuñación y rarezaAunque lleva la fecha 1861, gran parte de los ejemplares que circulan entre coleccionistas corresponden a una reacuñación realizada en 1874 por John W. Haseltine, quien obtuvo los troqueles creados años antes por el grabador Robert Lovett Jr.Así se ve un centavo Haseltine RestrikeLa emisión realizada por Haseltine fue limitada. Se fabricaron 55 monedas de cobre, además de cantidades menores en oro y plata. Estas piezas no deben confundirse con otras reacuñaciones posteriores, que presentan diferencias visibles en los troqueles.El origen del diseño se remonta a los primeros meses de la Guerra Civil estadounidense. Según los registros históricos retomados por Heritage Auctions, representantes de los Estados Confederados encargaron a Robert Lovett Jr. la elaboración de un centavo para la nueva nación.Lovett afirmó haber producido doce monedas en cuproníquel, aunque nunca las entregó. De acuerdo con su relato, decidió conservarlas por temor a enfrentar consecuencias legales debido al conflicto entre la Confederación y el gobierno federal.Años después, Haseltine recuperó los troqueles originales y realizó nuevas acuñaciones en cobre y mantuvo la fecha de 1861 en todas las monedas.Cómo reconocer el centavo confederado reacuñado por Haseltine en 1874Para identificar una pieza auténtica se debe observar:Año: 1861 (aunque la reacuñación fue en 1874, las piezas mantienen el año original).Diseñador: Robert Lovett Jr.Reacuñación: John W. Haseltine y J. Colvin Randall.Composición: cobre.Tirada: 55 unidades.Anverso: aparece el busto de la Libertad mirando hacia la izquierda, con la leyenda “CONFEDERATE STATES OF AMERICA” y el año “1861″ en el centro inferior.Reverso: una corona de algodón y maíz rodea la palabra “ONE CENT”, junto con la marca del diseñador “L” en el paquete que se encuentra en el inferior de la corona.Los especialistas señalaron que las reacuñaciones de cobre presentan la letra “L” (en la marca del diseñador) parcialmente marcada debido a la presión utilizada durante el proceso de acuñación. Junto con una grieta presente en el troquel del reverso, este detalle permite distinguir los ejemplares fabricados por Haseltine de las monedas originales.Precio del centavo confederado: récords de subasta y certificación PCGSEl precio depende principalmente del grado de conservación certificado por entidades especializadas. Organismos como Professional Coin Grading Service (PCGS) y Numismatic Guaranty Company (NGC) utilizan una escala del 1 al 70 para evaluar el estado de cada moneda.Uno de los ejemplares clasificados como PR65 Red and Brown por PCGS fue vendido en una subasta de Heritage Auctions por US$102 mil. De acuerdo con las guías de precios utilizadas por el mercado numismático, piezas del mismo tipo con una conservación superior pueden alcanzar hasta US$150 mil.El interés por estas piezas también responde a la baja cantidad disponible, ya que las reacuñaciones de Haseltine aparecen en el mercado de forma poco frecuente.Qué significan PR65 RB y otras certificaciones en monedas rarasLa denominación proof (PR) indica que la moneda fue fabricada mediante un procedimiento destinado al coleccionismo. Estas piezas presentan campos reflectantes y relieves definidos, diferentes a los de una acuñación convencional.La designación Red and Brown (RB) se utiliza exclusivamente en piezas de cobre o aleaciones similares. Señala que el ejemplar conserva una parte de su color rojo original, mientras que el resto de la superficie adquirió tonalidades marrones por el proceso natural de oxidación.Por su parte, una certificación como PR65 RB refleja que la moneda obtuvo una calificación de 65 sobre un máximo de 70, lo que considera aspectos como la preservación del metal, la calidad de la acuñación y la ausencia de marcas relevantes. Cuanto mayor es la puntuación, mayor suele ser su valor dentro del mercado de coleccionistas.
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