Economía
La crisis del cacao golpea al mayor fabricante de chocolate del mundo
Las malas cosechas impulsaron el precio de la materia prima a niveles récord y expusieron las debilidades de Barry Callebaut, una empresa clave para la industria global
Creada hace 30 años cuando el multimillonario alemán Klaus Jacobs fusionó la francesa Cacao Barry con la belga Callebaut, Barry Callebaut es hoy el mayor fabricante de chocolate del mundo. La compañía, con sede en Zúrich, compra aproximadamente una cuarta parte de toda la cosecha mundial anual de cacao y la transforma en chocolate para los helados Magnum, los KitKat de Nestlé y las marcas Cadbury y Milka de Mondelez.Jacobs murió en 2008. Su familia sigue siendo el principal accionista, con una participación cercana a un tercio de la empresa, aunque en los últimos años esa inversión les ha dado pocas alegrías. Barry Callebaut lleva tiempo lidiando con ventas débiles y elevados niveles de deuda. El precio de sus acciones se derritió: hoy vale la mitad que hace cinco años.Wall Street pone bajo la lupa a las empresas de softwareMuchos de los problemas de la compañía fueron autoinfligidos, pero toda la industria sufrió un duro golpe entre 2023 y 2024 por las malas cosechas vinculadas al cambio climático, que impulsaron los precios del cacao a niveles alarmantes. El valor de la tonelada pasó de unos US$2500 a alcanzar un pico de US$12.000 en 2024. Actualmente ronda los US$4000.En enero, Barry Callebaut nombró como CEO a Hein Schumacher, un ejecutivo neerlandés y exdirector general de Unilever, el cuarto máximo ejecutivo que tiene la compañía en apenas seis años.En abril, Schumacher advirtió que la ganancia operativa del ejercicio que finaliza en agosto caería un porcentaje de “dos dígitos medios”, en lugar de crecer como se había proyectado previamente, ya que la empresa priorizaría recuperar volumen de ventas antes que mejorar márgenes. Ese mismo día, las acciones se desplomaron un 16%.La receta para volver a crecer¿Puede Schumacher revitalizar a Barry Callebaut? Hace un mes presentó su plan.A mediano plazo, busca que los volúmenes de venta crezcan entre 2% y 4% anual. Sería una cifra modesta en comparación con los estándares históricos de la empresa, pero representaría un cambio bienvenido después de años de retroceso: en el ejercicio fiscal cerrado en agosto de 2025, las ventas se redujeron un 6,8%.Schumacher concentrará sus esfuerzos en diez mercados de crecimiento, entre ellos Brasil e Indonesia. También pondrá el foco en Gourmet, la división que abastece de chocolate premium a maestros chocolateros, pasteleros y restaurantes, así como en el segmento de “especialidades”, igualmente rentable, que por ejemplo desarrolla chocolates resistentes al derretimiento en climas cálidos.Las primeras reacciones de los analistas son mixtas. El banco privado suizo Vontobel considera que el plan representa “un paso crucial para recuperar el crecimiento”. Matteo Lindauer, analista de la entidad, destaca que Schumacher “está dedicando mucho tiempo a visitar a los siete mayores clientes de la compañía y escuchar sus necesidades”.Los analistas de Helvetische Bank, otra entidad financiera suiza, son más escépticos. A su juicio, Barry Callebaut seguirá inmersa en un proceso de recuperación durante varios años.Recuperar el apetitoReconquistar la confianza de los inversores no será sencillo. En febrero, Nicolas Jacobs, miembro del directorio y copresidente de la sociedad de inversión familiar, vendió acciones por alrededor de 14 millones de francos suizos. Aunque se trata apenas de una pequeña porción de una compañía cuya capitalización bursátil alcanza los 6100 millones de francos suizos, algunos analistas interpretaron la operación como una señal de que la propia familia considera que la recuperación será lenta.Aun así, casi nadie cuestiona hoy el modelo de negocio integrado verticalmente de la empresa, que abarca toda la cadena de valor, desde el grano de cacao hasta la barra de chocolate.El antecesor de Schumacher, Peter Feld, había intentado romper con esa lógica. Su propuesta consistía en separar la división de procesamiento de cacao —intensiva en capital y vulnerable a la volatilidad de los precios de la materia prima— del negocio de fabricación de chocolate, más estable y rentable. Las diferencias en torno a esa estrategia habrían precipitado su salida.Además, señala Daniel Bürki, analista de Zürcher Kantonalbank, encontrar compradores para las plantas procesadoras de cacao habría sido una tarea difícil.Un plan aún por probarDespués de años de decepciones, la cautela parece razonable. Schumacher observa con preocupación cómo la incertidumbre económica y geopolítica podría afectar el consumo. Además, los meteorólogos anticipan un fuerte fenómeno de El Niño, un patrón climático que podría volver a perjudicar las cosechas de cacao y provocar una nueva escalada en el precio del grano.Por ahora, el nuevo CEO cuenta con el beneficio de la duda. Sin embargo, su receta para devolverle el brillo al mayor fabricante de chocolate del mundo todavía no fue puesta a prueba.