Otro avión narco: cayeron en un campo con una aeronave cargada con cocaína y en su huida arrollaron a un gendarme

ROSARIO.- Un gendarme herido y el secuestro de un importante cargamento de cocaína fueron el resultado de un operativo de esa fuerza federal en un campo cercano a Cañada de Gómez, a unos 50 kilómetros de Rosario, donde esperaban desde hace días el aterrizaje de una avioneta proveniente del norte del país que pertenecería a un desprendimiento del clan que encabezaba Brian Bilbao.Los agentes estaban desperdigados por una zona rural cercana a Villa Eloísa, un pequeño pueblo rural de 3000 habitantes, enclavado de una zona agropecuaria de altos rindes. La vigilancia de los efectivos federales tenía que ver con una causa que los fiscales de Procunar seguían desde hacía más de seis meses, y tenía que ver con un desprendimiento del clan de Brian Bilbao, un narco rosarino que fue detenido en noviembre pasado en un campo en Pergamino con un cargamento de unos 900 kilos de cocaína. Este hombre encarna un nuevo esquema o reconversión de los narcos rosarinos, que se encargan de la logística narco con contactos internacionales –la droga proviene de Bolivia y Paraguay-, que otras organizaciones criminales extranjeras sacan por los puertos de Zárate y del Gran Rosario. Hace una semana fue interceptada otra avioneta en Vera, en el norte de Santa Fe, con 422 kilos de cocaína, y aunque la pista provenía de Bolivia, con vinculaciones con el magnate narco Sebastián Marset, también tenía vinculación con Bilbao. Según fuentes oficiales, en lo que va del año se detectaron 179 vuelos irregulares (denominados Tránsito Aéreo Irregular), que no están registrados, aunque eso no significa que sean todos movimientos narcos. El dato, de todos modos, exhibe un espacio aéreo donde es complejo discernir quién lleva una carga de droga o es un fumigador ilegal.“Pez gordo”Los gendarmes que se habían apostado en las inmediaciones de Villa Eloísa sabían que estaban detrás de un pez gordo. Suponían que no esperaban a improvisados ni tampoco estaban desprovistos de recursos, sino todo lo contrario, incluso, mucho más de los que cuenta esa fuerza.Ayer, los agentes federales detectaron el aterrizaje de una avioneta en un camino rural. Según fuentes de la Gendarmería, un grupo se dirigió hacia la zona del descenso de la aeronave, y cuando llegaron se toparon que tres camionetas que estaban junto a la avioneta. En uno de los vehículos se subieron el piloto y un acompañante, de origen boliviano ambos, pero dejaron los bultos con cocaína y bidones de combustible en la aeronave. Al ver a los gendarmes prefirieron huir y abandonar la cocaína. Por el momento no se habían terminado los peritajes preliminares ni el pesaje del estupefaciente, pero fuentes oficiales señalaron que se trataría de un importante decomiso. Una avioneta de esas características transporte, en general, entre 400 y 500 kilos de cocaína en cada vuelo.Cuando los narcos se dieron a la fuga en los tres vehículos los gendarmes comenzaron a seguirlos. Se comunicaron con otros efectivos que estaban apostados en la zona para lograr alcanzar a los prófugos. La persecución se dio en los caminos rurales de Villa Eloísa y Bustinza, en el sur de Santa Fe. Ese seguimiento fue complejo en medio de rutas vecinales destruidas después de las intensas lluvias de hace un par de semanas y la salida de la cosecha.En un momento, los narcos dejaron al piloto y su acompañante boliviano, que fueron detenidos por los uniformados. Y también descartaron dos vehículos, uno de los cuales fue prendido fuego. El momento más crítico de la persecución se dio cuando los criminales embistieron a uno de los gendarmes que trató de detener a los prófugos. Todavía no está claro cómo se produjo ese episodio. Cómo apareció el agente en el medio del camino y cómo fue arrollado por los prófugos. El gendarme quedó herido y estuvo unos minutos inconsciente, según las fuentes de esa fuerza, pero después de ser trasladado a un hospital de Cañada de Gómez su salud mejoró. Le realizaron estudios para evaluar el impacto del golpe, pero su vida no estaba en riesgo.Durante la tarde Gendarmería montó una serie de operativos en la zona para tratar de atrapar a los prófugos, y estaba previsto que se realizaran una serie de allanamientos en la zona de Roldán, a unos 15 kilómetros de Rosario. Según las fuentes judiciales, los prófugos están identificados.Este nuevo cargamento interceptado deja al descubierto el crecimiento del volumen de droga que llega al centro del país desde Paraguay y Bolivia. La sospecha de los investigadores judiciales es que estos cargamentos no tienen como destino el consumo doméstico en las principales ciudades del país, sino el contrabando internacional. El destino final de estos volúmenes de droga es Europa, Asia y Oceanía, donde el valor del estupefaciente tiene un valor mucho más elevado. En Australia se llega a pagar un kilo de cocaína 160.000 dólares, mientras que en Bolivia tiene un costo de 2000.El lunes de la semana pasada, la Policía Federal Argentina había interceptado una avioneta en un campo en Vera, en el norte de Santa Fe, donde se secuestraron 422 kilos de cocaína. La droga, como en este caso, provenía de Bolivia –uno de los tres países de productores de cocaína junto con Perú y Colombia-, donde la captura del uruguayo Sebastián Marset dejó un vacío de poder que al menos cinco organizaciones criminales internacionales se disputan a balazos, en medio de un clima político de extrema tensión, tras la llegada al poder en noviembre del año pasado de Rodrigo Paz Pereira, que reestableció las relaciones con la DEA en ese país.El lunes 5 de mayo, a las 9.33, la frase de uno de los operadores interceptados por la PFA —“Ya están, ya vinieron”— activó el final de una investigación que había comenzado varias semanas antes con un dato de la DEA: un número de teléfono argentino, con característica de Videla, en el centro de Santa Fe, al que llamaba desde Bolivia José Pedro Rojas Velasco, alias Pepa. El piloto de rally y de avionetas era, según las fuentes judiciales, “el N°1” de la distribución aérea de cocaína de la organización de Marset. Se presume que había hecho personalmente entre siete y diez viajes a nuestro país.Pero a Pepa no van a poder preguntarle nada. El 26 de abril, diez días antes de que el Cessna tocara tierra en el establecimiento Don Julio, en el norte de Santa Fe, un sicario colombiano bajó de una camioneta en el parque de asistencia del Rally Sprint Nueva Santa Cruz, en el municipio de Warnes, y le descargó seis balazos mientras esperaba la largada. Pepa tenía 29 años.Los fiscales de la Procunar ya tenían a Pepa en el radar. Sospechaban que era el enlace entre el circuito narco boliviano y la banda rosarina de Brian Bilbao, cuya organización reapareció ayer en este nuevo operativo . Bilbao había construido un aeródromo narco en un lujoso country en Oliveros, a menos de cinco kilómetros de la Termoeléctrica General San Martín, estratégicamente cerca del río Paraná. Los investigadores creen que los cargamentos que traían las avionetas eran “bombardeados” en la zona de las islas, y que la droga estaba destinada al contrabando internacional a través de buques de carga. La caída de Bilbao no desarticuló nada. La red continuó operando bajo la coordinación de Rojas Velasco, quien respondía directamente a Marset.A la par de estas investigaciones, ayer en un control de Gendarmería en Ceres, en el norte de Santa Fe, se secuestró un cargamento de cocaína y pasta base que llevaban dos mujeres. Al inspeccionar la bodega, los uniformados detectaron que tres cajas de cartón desprendían un fuerte olor a pintura. Al revisarla notaron que no poseían remitente ni destinatario.Los gendarmes abrieron las cajas, y constataron que en su interior había 20 asaderas negras de chapa enlozada. Sin embargo, debajo del papel de embalaje, los agentes detectaron placas envueltas en papel aluminio (aplastada y escondida) que contenían una sustancia amarilla. Se trataba de 20 kilos de pasta base. Los efectivos decidieron requisar todo el colectivo y detectaron un notorio estado de nerviosismo en una pasajera de nacionalidad boliviana. Luego, los efectivos hallaron 44 paquetes rectangulares envueltos en cinta verde, con cocaína.
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