Mikel Oyarzábal: el capitán sin cinta que no necesita focos para brillar

En la competición donde brillan las estrellas, el capitán de Real Sociedad, en silencio, suma cuatro goles, lidera la ofensiva de España y confirma que, a veces, para ganar un Mundial, lo que hace falta es un equipo con jugadores que entiendan del juego. Y si hay uno que lo interpreta a la perfección, es Mikel Oyarzábal.Mikel fue el gran protagonista de la victoria 3-0 de España ante Austria. El delantero de la Real Sociedad anotó un doblete -tras sendas asistencias de Cucurella- para certificar el pase a los octavos de final. El nacido en Eibar suma 29 goles en 57 partidos con su selección. La racha de Oyarzábal es notable: en 2024 anotó el gol que le dio a España la Eurocopa y ahora está la lucha por la Bota de Oro de este Mundial, dos goles por debajo de Messi y Mbappé.El resumen del partido ante Austria con los goles de OyarzábalEspaña vs Austria - Mundial 2026Se podría hacer un paralelismo con la selección de Scaloni que tiene a De Paul, Paredes, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Thiago Almada, Cuti Romero, y un largo etc. como sus hijos futbolísticos, formados de manera especial en la selección argentina por su cuerpo técnico. Mikel es uno de esos hijos futbolísticos de Luis de La Fuente, lo tuvo en las juveniles y luego lo reconvirtió en el media punta que es hoy. Es un delantero con una movilidad eléctrica, hábil y sobre todo inteligente, capaz de jugar de extremo o de falso nueve, y para muchos, es la pieza clave que le faltaba a España. Con cuatro goles en esta Copa del Mundo —el doblete clave ante Austria y otro frente a Arabia Saudita en fase de grupos—, el vasco se consolida como el máximo artillero de la “era De La Fuente”, con 23 goles desde que el técnico tomó el mando. A diferencia de los Haaland, Kane, Mbappé, Yamal, o Messi, Mikel no se lleva los focos. Tras su exhibición ante Austria, su respuesta fue casi burocrática, despojada de cualquier ego. “Ojalá no meter ningún gol más si así va bien para el equipo”, expresó. Esa frase es el resumen exacto de su carrera: un trabajador que entiende que el éxito colectivo es la única forma de que él, individualmente, brille.La fuerza está en sus raícesTodo en su vida fue muy normal, marcado por la sencillez y un vínculo inquebrantable con su familia. Nació en Eibar el 21 de abril de 1997 y creció en un ambiente donde el deporte era el día a día, pero siempre bajo valores como el esfuerzo, la humildad y la constancia. Valores que, pese a la fama, le hacen mantener los pies en la tierra.Siempre fue un chico inquieto, apasionado por la pelota; no importaba si era el pasillo de la casa, la calle o el parque. Esa afición le llevó a más de una travesura y a romper algún que otro objeto de la casa, y provocar las lógicas reprensiones de sus padres. “Mis padres me han inculcado que el talento sin trabajo no sirve para nada”, repite siempre, como un leitmotiv que guía su carrera. Incluso, de niño, probaron llevarlo a judo para canalizar su energía, pero su entusiasmo por el fútbol ganó la partida.Sigue siendo, en esencia, alguien sencillo. Un líder silencioso, querido por sus compañeros, y que guarda como sus momentos más felices las comidas en casa de sus abuelos y esos sabores familiares que todavía hoy le despiertan los recuerdos más queridos.Inteligencia dentro y fuera del campoUno de sus hitos de su faceta personal es su formación académica. Nunca descuidó los libros a pesar de las exigencias del alto rendimiento. Oyarzábal compaginó sus primeros años en la élite de La Liga con estudios universitarios, y en el año 2019, se graduó en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Deusto. Esa mentalidad analítica se refleja tanto en el campo de juego como en su faceta empresarial, donde gestiona un patrimonio diversificado y sociedades de inversión, en la que su principal pieza es Moyarberri SL, compañía que cuenta con un capital social de 2,4 millones de euros, ni más ni menos. Dentro y fuera de la cancha sabe moverse. Por otro lado, su vida sentimental es el reflejo perfecto de esa estabilidad. Mantiene una relación de más de diez años con Ainhoa Larrauri, su pareja desde 2015, momento en el que su carrera comenzaba a despegar. Ainhoa, de perfil público totalmente reservado, es su apoyo incondicional en los momentos de gloria y en también en los otros. En diciembre de 2023, la pareja dio la bienvenida a Martín, su primer hijo, y formaron un núcleo familiar blindado frente al ruido mediático. Es un amante de la naturaleza, ya que le encanta perderse por los Pirineos de Jaca y los prados cercanos a Eibar con su familia. Ahora esperan su segundo hijo, que Mikel anunció en la celebración de uno de los goles ante Austria. Su trayectoria y el respeto de sus colegasSu carrera comenzó en las inferiores del SD Eibar antes de saltar a la Real Sociedad. Allí creció hasta convertirse en capitán y estandarte del club. “No soy ningún líder, soy Mikel, un tío de Eibar que intenta ayudar a todos. Tratamos de ayudar a los jóvenes en todo lo que podamos porque quizás para eso sirve la experiencia”, dijo en una entrevista en elperiodico.com. Con su estilo lleva el liderazgo de su equipo y la selección, aunque en ella no lleve la cinta. El reconocimiento de sus colegas no es casual. “Mi única virtud es elevar la exigencia en los entrenamientos, apretar tanto que quien me quiera ganar tiene que poner todo en cada balón”, comentaba el delantero durante la Eurocopa. Y Mikel Merino, sentado a su lado, confirmaba: “Él gana siempre todas las pruebas. Si ganamos, me alegraré especialmente por él, porque nadie nos aprieta tanto”.Tras el partido contra Austria, fue el mismísimo David Alaba quien lo sufrió en carne propia: “No perdimos ante España, perdimos ante Oyarzábal. No es el más rápido, ni el más fuerte, pero su inteligencia futbolística está en otro nivel. Su movimiento entre líneas es increíblemente difícil de defender. No necesita el balón para dominar un partido”.Incluso Thierry Henry le dedicó un piropo de maestro: “Mikel fabrica espacios donde no los hay porque llega a la zona correcta en el momento correcto. Eso es innato”. Y Paul Scholes, más sarcástico, cierra el círculo: “Lo gracioso de Oyarzábal es que la gente habla de otras estrellas mientras él sigue produciendo números que la mayoría ni sueña. Sin dramas, sin tatuajes, sin redes: sólo goles, asistencias y actuaciones de primer nivel. Impacta en todos los partidos como un martillo. Si mantiene este nivel en el Mundial, la gente no preguntará por qué está infravalorado, preguntará por qué no lo apreciamos antes”.
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