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Rodrigo Noya: de cómo Agrandadytos marcó su carrera a la cirugía que le cambió la vida y su nueva novia
Actualmente el actor protagoniza El secreto junto a Ana María Picchio, Gerardo Romano y Gabriela Sari y también acaba de terminar de filmar una película
Rodrigo Noya tenía apenas 5 años cuando enamoró a todos en Agrandadytos, con su gracia e inocencia. Sin proponérselo, siguió trabajando en televisión, hizo Hermanos y detectives con Rodrigo de la Serna, y siguió en cine y teatro. Ahora se luce en la obra El secreto y además, está en los últimos días de rodaje de una película. Dice que nunca se planteó tener otra profesión, pero que, quizá, se hubiera inclinado por el periodismo deportivo. En diálogo con LA NACION también habla de su vínculo con su hijo Bautista, de 8 años, y de su novia Luisina, a quien conoció en una temporada en Carlos Paz. —Estás protagonizando una obra en calle Corrientes, ¿cómo te sentís compartiendo escenario con Ana María Picchio y Gerardo Romano?—Para mí esta obra es un regalo hermoso. Ana María y Gerardo tienen una trayectoria enorme y aprendo y disfruto tanto arriba como abajo del escenario. Tienen mucho para enseñar; conversamos sobre la profesión y la vida y nos cuidan mucho a Gabriela (Sari) y a mí. Y nosotros nos permitimos observarlos porque son muy generosos. Tenerlos en el día a día es algo espectacular y lo agradecemos mucho. Es un placer ir al teatro, encontrarte y poder compartir el escenario, charlas, cenas y que te cuenten anécdotas de gente con la que han trabajado. La verdad que es una experiencia hermosa y un gran desafío porque hay que estar a la altura [risas]. —¿En qué momento de tu vida te encuentra esta obra?—En un muy buen momento porque, además, estoy filmando una película de la que no puedo contar nada, pero también comparto con un gran elenco. Me siento un privilegiado porque somos muchos los actores y actrices en este país y no todos tienen trabajo. Entonces, lo valoro y lo aprovecho porque la cultura está siendo un poco castigada.-¿Tenés otra actividad o siempre pudiste ganarte la vida actuando?—Siempre he podido trabajar y vivir de esto. Algunos meses más y otros menos, pero siempre he podido estar activo y lograr una constancia que a veces es difícil en esta profesión. Nunca tuve que trabajar de otra cosa, y ahora, con las redes, también podés encontrar otras autogestiones y te vas reinventando un poco. “Fue muy loco”—Te conocemos desde muy chiquito, ¿ya tenías claro que querías ser parte del mundo del espectáculo?—No, todo se fue dando. Cuando arranqué en Agrandadytos, era algo muy incierto. No sabía mucho y tampoco mis viejos. De hecho, ellos no tienen nada que ver; los amigos de mi papá insistieron en que nos llevaran a ese casting, a mi hermana (Agustina) y a mí. Y mis viejos nos llevaron, pero sin entender mucho de qué se trataba todo, y explotamos y empezaron a surgir proyectos de ficción, películas... Fue muy loco. A veces pienso cómo se dieron las cosas para que terminara viviendo de esto. —¿No sabés qué otra cosa hubieses estudiado o a qué te hubieras dedicado? —Sinceramente, no. Me gustan mucho los deportes y el periodismo deportivo. Pero enfoqué mucho mi energía en actuar porque lo fui descubriendo de chico y me di cuenta de que me encantaba. —Tenés que agradecerles un montón a los amigos de tu papá...-Uno está en el cielo y lo recuerdo con mucho cariño, y con el otro, siempre que lo cruzo, nos reímos y me dice que por él logré las cosas y un poco tiene razón. Es muy loco porque muchas veces se habla de la explotación de los niños que trabajan en televisión y nunca me tocó vivir eso. Todo se fue dando muy natural. A veces me preguntan si dejaría que mi hijo trabaje en el medio y les digo que tendría que sentir que la situación sea de la misma manera que se dio conmigo. Yo nunca sentí estar haciendo ningún sacrificio, y hoy sigo amando y trabajando de esto porque es algo que no me pesó.Consejos de los que saben—¿Qué recuerdos tenés de ese inicio en el que explotaste junto con tu hermana en Agrandadytos?-De Agrandadytos tengo muy pocos recuerdos porque tenía 5 años y era muy chico. Más que recuerdos, son anécdotas que me han contado mis viejos. Dady [Brieva] fue una especie de padrino artístico y cuando nos cruzamos decimos que es increíble que hayan pasado tantos años y todavía la gente nos sigue hablando del programa. Pensar que a partir de Agrandadytos armé una carrera que jamás imaginé… —¿Y de Hermanos y detectives?—De Hermanos y detectives sí, me acuerdo más porque tenía 11 años. Grabábamos en Telefe, en Martínez, y me llevaban mis abuelos, que hoy ya no los tengo, pero me han acompañado mucho porque mis papás trabajaban todo el día. Entonces me llevaban mis abuelos y se quedaban conmigo. La recuerdo como una linda etapa; me encantaba ir a grabar. Nunca se me obligó ni se me exigió hacer nada. También recuerdo con cariño a Rodrigo, de quien aprendí un montón; me gustaba observarlo porque de chico sos como una esponja. Y él me daba consejos que utilizo hasta hoy, sobre cómo moverme, cómo comportarme en las notas, qué decir en las entrevistas [risas]. Siempre me decía que tenía que ser humilde. Charlábamos mucho. —En Agrandadytos eras muy protector de tu hermana Agustina, que no siguió trabajando en el medio. —No. Estudió profesorado de educación física un tiempo y después siguió con otras cosas. Ahora vive en Uruguay, se casó, trabaja allá en una oficina... Pasaron 28 años y ese tipo de programas ya no existen... Hoy, para hacer un programa con niños deberían tener un montón de cuidado. Me acuerdo de que en esa época decíamos cualquier cosa con mi hermana. De hecho, a veces mis papás, que estaban en el estudio, pedían que no saliera al aire tal o cual cosa. Se agarraban la cabeza [risas]. —¿Por qué?—Porque éramos de Chascomús y contábamos cosas de los vecinos que, quizá, no se podían saber y mis padres decían que tenían que volver, que eso no podía salir al aire... La producción quería dejarlo porque estaba buenísimo. Cambio de vida—Los anteojos eran una característica tuya y hace un tiempo te operaste...-Me operé hace dos años en Mendoza con Saldívar, reconocido mundialmente. Tenía un poco de todo: hipermetropía, astigmatismo, miopía, estrabismo. No me operé antes porque decían que el ojo tenía que terminar el ciclo de crecimiento. Fue por una cuestión de salud. Nunca fue una carga usar anteojos ni fue un impedimento para nada. Eran parte de mi vida desde muy chiquito. Sin embargo, está bueno el cambio porque ahora también puedo hacer otros proyectos, otros personajes... Se me tenía muy identificado con los anteojos y yo necesitaba salir de ese personaje. Obvio que si necesito usarlos para alguna ficción, no tengo problema. Pero me parece que está bueno mostrar otra cosa. —¿Cómo fue la cirugía?—Fue una cirugía rápida y sencilla porque me pusieron un lente intraocular; te operan sin dormirte y son apenas minutos... En el postoperatorio tenés que tener cuidados mínimos y ese mismo día ya estaba paseando por Mendoza. Recomiendo esa cirugía para quien la necesite porque te cambia la vida. —¿Y cómo te cambió la vida?—A mí me cambió todo, cien por ciento. Me acuerdo de que cuando miré para un costado y logré ver qué decían las letras en una pantalla, de muy lejos, no lo podía creer. Me emocionó un poco. Confieso que me daba inseguridad sacarme los anteojos... Era un desafío y fue muy fuerte al principio. De hecho, la gente me lo hizo saber y hasta mis amigos me decían: “Qué raro sos sin anteojos” o “vos sos los lentes” o “me gustabas más con anteojos”. Y hay que superar eso. Pero uno tiene que avanzar y romper con ese estigma. Siento que los anteojos me encasillaban. Enamorado a la distancia—¿Estás de novio? —Sí, se llama Luisina y estamos juntos desde hace dos años. Estoy atravesando un momento muy feliz porque es una divina que se adaptó mucho a mis tiempos. Ella no es del mundo del espectáculo; se dedica al diseño de moda. —¿Y cómo se conocieron? -Nos conocimos en una temporada en Carlos Paz. Yo estaba haciendo una comedia (Misterio en la cabaña) y ella, de vacaciones con sus amigas. Nos conocimos en un barcito y charlamos toda la noche. Al principio fue medio raro porque ella es de Junín y tenía su vida armada, y yo estoy en Capital y tengo mi vida acá, y sobre todo a mi hijo Bautista. Pero de a poquito vamos avanzando en proyectos juntos; la idea es que, en algún momento, se mude a Buenos Aires. Encontré a alguien increíble, así que estoy súper feliz. Para agendarLa obra El secreto se puede ver en el teatro Multitabaris (Av. Corrientes 831), de miércoles a domingo. Entradas desde $48.000.