Gustavo Alfaro hace 20 años, un general de guerra del 1400: “Dante Alighieri escribió…”

Gustavo Alfaro empezó a dirigir en 1992, cuando se retiró como futbolista: “Mi sueño era llegar a ser como DT lo que no fui como jugador”, reconocería luego en medio de la temporada 2006/07, antes de conseguir su primer gran logro, la Copa Sudamericana con Arsenal. Hace unos años, desde que asumió las direcciones técnicas de los seleccionados de Ecuador y Paraguay, sus conceptos se hicieron virales, hasta se han realizado compilados sobre sus conferencias. Este sábado irá por uno de sus pasos más difíciles, nada menos que ante Francia por los octavos de final del Mundial 2026. Lo cierto es que sus frases siempre tuvieron un toque ¿filosófico? ¿dogmático?. El hombre que quería trascender como entrenador y, según sus propias palabras, tomarse revancha del jugador que no pudo ser, dejó huellas y hasta escribió un libro. Pero su mayor ascenso es llegar a ser mundial, poner dos veces su pie en la cita máxima del fútbol. En la última semana las críticas de José Luis Chilavert no hicieron otra cosa que ponerle resaltador a sus formas y modos de comunicar, pero ¿siempre fue así? ¿Qué pensaba Alfaro hace 20 años, cuando todavía ni siquiera estaba en el radar de Boca o en la carpeta de un seleccionado?.“No creo en el destino ni en la buena o mala suerte. Creo en la voluntad del hombre. Somos nosotros los que escribimos nuestra propia historia. Somos nosotros los que vamos a ser consecuencia de lo que queramos ser. Cuando hay exjugadores en las plateas viendo un partido y se quejan de que no tienen trabajo, de que no le dieron la oportunidad, o que alguien los privó de esa posibilidad, siempre les pregunto si hicieron ellos todo lo posible para tratar de conseguir lo que buscaban. Entonces, es muy fácil justificarse y es muy difícil ser justos, que es algo totalmente distinto”, decía Alfaro en la cancha de Arsenal, en una charla que dio para la Escuela de entrenadores Nicolás Avellaneda, organizada por el director Juan Carlos Merlo. “El DT es el primero que compite y es el primero que debe evaluar hipótesis, cómo reaccionar ante el conflicto. ¿Cómo reaccionamos si pasa esto? Porque después, en medio del camino, lo que se requiere son respuestas. Y el DT está obligado a dar respuestas y las respuestas no las puede salir a buscar por ahí, sino que las tiene que encontrar en sí mismo. El DT es el primero que proyecta la campaña, el que dice a dónde quiere llegar, el que pone el objetivo y el que después debe convencer al jugador de que eso es posible para que el jugador compre esa idea y la defienda con convicción. Esa es la lucha más difícil”, comentaba hace 20 años. Y si uno sobre todo analiza los resultados pero las relaciones con futbolistas que llegó a construir en Ecuador y Paraguay, se apoya en esta base. La actual Paraguay no perdió la fe en el proyecto ni siquiera luego del 1-4 del debut ante Estados Unidos. “Yo siempre digo que me pongo en el lugar más pesimista. Soy optimista, pero me gusta pensar ‘¿qué es lo peor que me puede pasar?’ Lo peor que me puede pasar es que me despidan el fin de semana. Para que no me despidan el fin de semana, yo tengo que hacer esto, esto y esto. Si el fin de semana se da el despido, yo habré hecho todo lo posible para tratar de que eso no suceda. Y si sucedió, a lo sumo me podré sentir ‘frustrado’ pero no ‘fracasado’. Fracasar es traicionar las convicciones que uno tiene. Más allá de que uno pueda negociar muchas cosas, lo que nunca debe negociar son las convicciones”, expresaba en una charla de más de dos horas donde también compartió ejercicios de entrenamientos y videos que en ese momento desarrollaba con Arsenal de Sarandí. Por aquél momento, claro, la Primera división del fútbol argentino se componía de 20 equipos. “El DT siempre busca el éxito pero vivimos en una sociedad que alteró sus valores, que premia más el exitismo que el éxito. Y si bien son dos palabras que tienen la misma raíz, tienen definiciones absolutamente antagónicas. Y a lo mejor el éxito para algunos será ser campeón, para otros será salvarse del descenso, pero da la sensación de que quien verdaderamente tiene éxito es el campeón, los demás son 19 que han fracasado. Y a mí me gustaría tener un país y una sociedad que sea más exitosa que exitista”.La emoción tras eliminar a AlemaniaAlfaro no escondió su emoción tras derrotar a AlemaniaSiguiendo con esa línea, agregó: “Les digo a los jugadores que el camino al éxito no es una línea recta y no descarta esos pequeños fracasos preliminares, porque el ‘no aceptar’ esos pequeños traspiés que uno pueda tener nos invalida para el día de mañana conseguir el éxito. La palabra ‘éxito’ viene del latín, que se denomina ‘exitus’, significa a la salida. Quizás lo que nos está queriendo decir es que el éxito se consigue al final de cada una de nuestras vidas. En esa búsqueda, tomamos modelos o recetas pero no hay ninguna que garantice el éxito. El otro día leí una frase de Dante Alighieri (filósofo y poeta italiano) que la escribió en el siglo XIII que decía que los que no garanticen el éxito permanente serán considerados eficaces en su trabajo. Esto viene de hace mucho tiempo. Lo malo no es no conseguir el éxito, lo malo es no intentarlo”. En su carrera, Alfaro citó a Einstein, Aristóteles, Hemingway, entre otros. Aquel día hizo referencia también a Pat Riley, entrenador de la NBA que dirigió a Miami Heat y Los Angeles Lakers: “Riley dijo ‘Si yo quiero ser ofensivo, lo primero que tengo que tener en cuenta es la disciplina de la defensa. Porque si no aprendo a defenderme bien, mi culo volará por los aires’. Y también sumó otra frase: ‘Uno no elige cómo perder un partido, pero sí puede elegir cómo se puede recuperar para el partido que viene’”.Durante su trayectoria y tras haber pasado por diferentes clubes, a Alfaro se lo tildó por lo general como un técnico pragmático, que arma equipos de atrás para adelante, pero él siempre dejó en claro que pensaba en los dos arcos: “En la defensa está el primer gesto solidario del equipo. ¿Por qué? Porque cuando un equipo pierde la pelota, los once están pensando que si no recuperan la pelota, no la pueden volver a jugar. Entonces en defensa se da un sentido colectivo y solidario que quizás no se da en ataque. Parece que el ataque es problema de otros, como si el ataque fuese problema de unos pocos, de los creadores. Pero yo creo –y esto lo vemos en lo que denomino ‘fases de rugby’, que en el ataque también deben participar todos. Porque es importante el arquero en un saque de abajo, un defensor que pueda iniciar con una buena pelota, que los laterales se muestren en ataque, es importante la pausa de un volante central… El juego siempre es en equipo porque el fútbol tiene una concepción sencilla: con una pelota hay que hacer un gol en el arco rival y que el rival no lo pueda meter en nuestro arco, pero el fútbol nace en la cabeza y se ejecuta con los pies”.“No hay fuerza superior que la inteligencia en un campo de juego. El que tiene la capacidad de pensar, se da cuenta lo que sucede. El que se da cuenta lo que sucede, tiene la capacidad para resolver y, por lo general, quien tiene la capacidad de resolver y de decidir, gana, decide acertadamente. Para nosotros los entrenadores es fundamental incentivar al jugador para que pueda pensar y así poder resolver. No podemos automatizar equipos pero sí darle al jugador las herramientas para que el futbolista entienda y comprenda el juego. De eso se trata”. En la disertación Alfaro mostró videos de su Arsenal en un partido contra Colón de Santa Fe, con los conceptos de “la mejor defensa es la capaz de interpretar cuándo achicar espacios para atrás y cuándo para adelante; cuando marcar al hombre y cuándo en zona”, mostró también ejercicios para la reducción de espacios si toca defender en inferioridad numérica; también otro para los desbordes de los laterales, las pelotas cruzadas y explicó por qué el trabajo primario defensivo siempre debe ser “cerrar el medio”. Pero le dedicó un gran tiempo al trabajo ofensivo: “Si yo utilizo todo el ancho del campo para atacar obligo al rival a usar todo el ancho del campo para defender” y agregó: “El ataque debe ser capaz de ofrecer alternativas. No se le puede dar al rival una sola incógnita”.Sobre el análisis de los rivales, aportó: “Es un video en el cual se analizan los últimos cuatro partidos: puntos fuertes y débiles, características individuales y colectivas, puntos a explotar. El equipo mío es más importante, todos deben trabajar en pos que el equipo gane. Cuando a mí me dicen que yo le doy mucha importancia al rival, yo respondo con una frase de un general de guerra del año 1400: ‘si eres consciente de tus fortalezas pero ignoras las del rival, es dar ventajas. Conocer al rival no significa sobredimensionarlo, es ver cómo se puede ganar el partido”.“En los equipos no existen los pisos ni los techos. Siempre se puede mejorar o evolucionar. Un equipo pierde y dice ‘tocamos fondo’, pero van al otro partido y vuelven a perder. Bueno, eso significa que no tocan fondo hasta que no comprenden que tienen un problema y lo empiezan a resolver. Ahí dejan de tocar fondo. Del mismo modo para arriba. Cuando entre el DT y el plantel -en esa relación- se exigen cada vez más, tampoco hay techo. Por eso hay jugadores que quieren cada vez más, que no se conforman con lo que tienen. Porque el fútbol es presente, el fútbol es hoy. No se puede vivir de lo que se hizo hace diez años ni se puede vivir de lo que se hará mañana. La única manera de que el futuro sea real es teniendo un buen presente”.Esta última frase, sobre todo, es la que usará para el gran choque con Francia en este Mundial. Tras eliminar a Alemania, hasta el presidente de Paraguay, Santiago Peña, decretó feriado nacional para que la gente festeje. Pero Alfaro irá más allá, por más que enfrente esté Deschamps, Mbappé, Olise y Dembélé: como él mismo dice hace 20 años: “Los techos no existen”.
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