Juicio por la muerte de Maradona. “Conteste bien las preguntas”, la advertencia de un juez a un testigo “limitado”

Sus respuestas cortas, muchas con monosílabos, hicieron que el juez Pablo Rolón, uno de los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, hiciera una advertencia. “Conteste bien las preguntas”, le sugirió el magistrado a Jonathan Espósito, uno de los sobrinos de Diego Armando Maradona, que declaró hoy como testigo en el juicio en el que se busca establecer si hay responsabilidades penales atribuibles a siete imputados por la muerte del astro mundial del fútbol.La declaración de Espósito, de 42 años, había generado expectativa en la previa de la audiencia. Fue una de las personas que más tiempo estuvo en la casa que le alquilaron a Maradona en el barrio San Andrés, en Benavídez, en el partido de Tigre, donde el Diez vivió sus dos últimas semanas de vida.Pero su testimonio no estuvo a la altura del interés que había despertado su presencia frente al tribunal. Respuestas cortas. Por momentos parecía que no comprendía las preguntas que le hacían Cosme Iribarren y Patricio Ferrari, fiscales generales adjuntos de San Isidro, a cargo de la acusación pública. El explicó que le decía “el mudo”, por lo poco que hablaba. Pero en una serie de mensajes de WhatsApp que reprodujeron durante su declaración quedó claro que podía ser más comunicativo.Es más, cuando llegó el turno de Fernando Burlando, abogado que representa a Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas del astro, lo interrogó por su nivel de instrucción. “Secundario incompleto”, respondió el testigo.Primero dijo que acompañaba a su tío como familiar, pero después admitió que también le pagaban un sueldo. “Si no cómo mantenía a mi familia”, le respondió a Mario Baudry, pareja de Verónica Ojeda y abogado que representa los intereses de Diego Fernando, el hijo menor de Maradona.“No es un testigo reticente, parece no entender las preguntas”, dijo en un momento determinado el juez Alberto Gaig, a cargo de la presidencia del tribunal.Por momentos, se confundía con situaciones vividas. Por ejemplo, dijo que su tío había sido operado del hematoma subdural en el sanatorio Ipensa, situado en La Plata. En la realidad, la intervención quirúrgica fue en la Clínica Olivos, en La Plata.Sobre los días de su tío en la casa alquilada en el barrio San Andrés en Tigre contó que “la primera semana Diego estuvo bien y después empezó a estar mal, entró en bajón. No quería levantarse de la cama”.También afirmó que el 23 de noviembre de 2020, dos días antes de la muerte del astro, comenzó a notarle la voz ronca.Sobre el día del fallecimiento, Espósito contó que él, que dormía en la habitación de la planta alta, se levantó entre las 9 y las 10. Ese día se esperaba a la psiquiatra Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz, dos de los imputados sentados en el banquillo de los acusados.Cosachov y Díaz llegaron entre las 10 y 11. Entraron en la habitación de Maradona, pero salieron. “Dijeron que Diego no se quería levantar”, contó.Él entró en la habitación para despertarlo. “Lo primero que veo son los pies y la mano derecha colgando. Cuando le voy a levantar vimos que no reaccionaba, no reaccionaba. Le dije a Maxi [Pomargo, cuñado del abogado Matías Morla] que llamara a una ambulancia porque no reaccionaba”, sostuvo el testigo.
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