¡Que no se corte! Se comenzó a exigir a los frigoríficos la trazabilidad en la faena vacuna, para prolongar la cadena iniciada pr los criadores con la caravana electrónica puesta a los terneros

La cadena de ganados y carnes dio un nuevo paso hacia un sistema de trazabilidad integral, bovino por bovino. Desde ayer comenzó a regir para la industria frigorífica la obligación de leer las caravanas electrónicas de todos los bovinos en la línea de faena y vincular esa identificación individual con el número de garrón de cada res, una medida que permitirá seguir el recorrido de la carne desde el animal vivo hasta el producto obtenido.
La nueva exigencia fue establecida por la Resolución 40/2026 de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, de la Secretaría de Agricultura, complementa otro cambio clave, que comenzó a aplicarse este año: la identificación electrónica obligatoria de los animales.
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Desde el 1 de enero de 2026 todos los terneros y terneras deben ser identificados electrónicamente al momento del destete o antes de realizar su primer movimiento. El sistema reemplaza definitivamente los métodos tradicionales como herramienta oficial de identificación individual y está destinado a garantizar la trazabilidad de bovinos, bubalinos y cérvidos.
La exigencia oficial -vigente desde enero pasado- establece que a partir de julio las plantas frigoríficas deben arbitrar los medios necesarios para leer la identificación electrónica directamente en la línea de faena y asociar en forma precisa el número del dispositivo con el número de garrón estampado sobre la carcasa.
Desde la Dirección de Control Comercial difundieron en los últimos días un instructivo sobre esta cuestión dando detalles del procedimiento.
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La normativa establece que la lectura debe realizarse en una zona intermedia de la línea de faena, una vez que el garrón ya fue asignado. Esa vinculación deberá efectuarse mediante lectores electrónicos para garantizar la exactitud del proceso. En aquellos casos excepcionales en los que el dispositivo no pueda ser leído por los equipos, se admite realizar la asociación de manera manual.
Toda esa información deberá registrarse obligatoriamente en el Sistema Integral de Faena (SIF), lo que permitirá consolidar una base de datos que relacione cada animal identificado electrónicamente con la res obtenida durante el proceso industrial.
La resolución también fija obligaciones respecto del destino de las caravanas electrónicas. Los frigoríficos deberán recuperar los dispositivos luego del sacrificio, desactivarlos y destruirlos dentro del propio establecimiento. Además, el responsable sanitario de cada planta deberá controlar que ese procedimiento se cumpla correctamente para garantizar que ningún componente electrónico pueda ingresar a la cadena alimentaria, incluso en situaciones de muerte natural de los animales.
Pero la implementación de este esquema también representa un paso previo para avanzar en una transformación más profunda del comercio de carne vacuna en la Argentina. Al quedar identificada cada res mediante la vinculación entre la caravana electrónica y el garrón, se crea la base técnica para extender esa identificación durante el cuarteo y el troceo de la carne.

Esa posibilidad adquiere especial relevancia porque el sistema comercial argentino todavía se apoya mayoritariamente en la comercialización de medias reses. Contar con una trazabilidad individual permitirá mantener la identidad de la carne aun cuando la res sea dividida en cuartos o en cortes más pequeños, facilitando una futura modernización del sistema de distribución y comercialización.
De esta manera, la identificación electrónica deja de ser una herramienta exclusivamente ganadera para convertirse también en un instrumento de control comercial, trazabilidad y transparencia para toda la cadena cárnica, desde el establecimiento productor hasta los distintos eslabones de la industria y la comercialización, según la ilusión de las autoridades.
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