Economía
Economía en forma de K: la nueva brecha que genera la IA en las empresas
El especialista en innovación Sebastián Campanario detalló cómo será el avance de la tecnología en los próximos años
El 2026 está siendo una etapa de grandes cambios: se rompió el récord de tiempo en el que una persona puede correr una maratón y el que le lleva a alguien resolver un cubo Rubik. En cuanto a la IA, se puede decir que es el año de las funciones agénticas, en el que ya no le pedimos a la inteligencia artificial que nos diga cosas, sino que ejecute tareas. De ahora en adelante, “la gran pregunta es cómo las personas y empresas absorberán todo lo que se está avanzando”, planteó el economista y periodista Sebastián Campanario en el duodécimo Summit de Innovación organizado por LA NACION. Efectivamente, el impacto de la IA es grande, al punto de que ya no solo se habla de un efecto en la micro, sino también en la macro. “Ya no tenemos repercusión solamente en algún sector, alguna empresa, sino que hay impacto agregado en empleos. Todo el crecimiento en Estados Unidos este año es por data centers; además, los datos de productividad de países desarrollados ya están mostrando las consecuencias de la IA. Por otro lado, se está hablando cada vez más de economía en forma de K: una brecha entre empresas que usan intensivamente IA y las que no lo hacen”, explicó Campanario. Durante su exposición, el especialista planteó despegarse de la mirada de los tecnólogos, quienes plantean que los cambios de la IA serán inminentes, para detenerse en lo que los economistas están advirtiendo, con un enfoque más a largo plazo de esta tecnología: “Yann LeCun, tecnólogo y uno de los padres de la IA generativa, pide prestar atención a los economistas. Sugiere que el cambio va a ser más gradual de lo que dice Silicon Valley, que está muy centrada en una visión de transformación muy drástica a corto plazo”. Aludió a otro economista de Stanford, Chad Jones, quien habla de la teoría de los eslabones débiles. “Asegura que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil; aplicado a la IA, implica que una empresa puede automatizar muchas partes de su operación, pero si tiene eslabones que no se pueden automatizar, que siguen dependiendo 100% de humanos, el cambio va a ser mucho más lento de lo que se plantea”, explicó Campanario.Señaló que se trata de una discusión a la que se han sumado miradas más radicales, como jóvenes de la generación Z, que boicotean a la IA. O también miradas pesimistas de empresas, que observan que los valores de los tokens se han elevado muchísimo, lo que ha generado una nueva estructura de costos, más grande de lo que se pensaba. Incluso movidas geopolíticas, como la decisión de Donald Trump de bloquear los modelos de IA de Anthropic -Mythos 5 y Fable 5- por motivos de seguridad nacional.“Bacon, un republicano de extrema derecha, dijo la semana pasada en un reportaje que coincidía con la mirada de Bernie Sanders, quien sugiere que la IA tendrá que tener algún tipo de regulación”, agregó Campanario.¿Quién tiene razón en esta discusión entre economistas y tecnólogos? ¿Los primeros, que aseguran que el cambio será más pausado, o los tecnólogos y magnates, para quienes la transformación será rápida y ahora? “Para mí, en el corto plazo, la visión de los economistas de que no todo será tan rápido será la principal. Probablemente, en el mediano y largo plazo, la visión de Silicon Valley será la que se termine definiendo”, opinó Campanario, y agregó: “Siempre, en todos los procesos de transformación, hay mucho cambio de golpe, pero hasta que sucede, las cosas son más lentas”. Campanario también se preguntó cuál será el valor agregado, en un mundo que adopta cada vez más inteligencia artificial. Citó al economista Alex Imas, director de economía de la IA generativa de DeepMind, que se pregunta qué es lo que será escaso en un futuro. Habló del caso de Starbucks, una cafetería que venía automatizando sus tareas, hasta que se dio cuenta de que tenía que volver a lo personalizado, a lo humano. “Imas dice que lo que va a ser escaso tiene que ver con la confianza, la creatividad, lo relacional, la autenticidad. Estamos pasando de una economía de la atención a una de la confianza”, fue contundente Campanario. De todas formas, el economista es escéptico en cuanto a que este avance sea inminente. “La película recién empieza: solo el 0,3% de la población usa hoy alguna herramienta paga de IA, por lo que esto todavía tiene un recorrido enorme por delante”, compartió, y agregó: “Andrei Vazhnov dice que este año estamos viendo noticias más aburridas, porque el gran cambio está pasando adentro de las empresas. Es el fin de una etapa de innovation porn, donde todas las empresas hacían algo para mostrar IA; ahora estamos viendo un proceso más aburrido, que sale menos en los medios, pero que tiene un impacto más grande en el revenue de las empresas”.