El cerdo saca pecho: La producción porcina cerró uno de los mejores primer semestre de los últimos 25 años, analiza el consultor Juan Uccelli

El sector porcino argentino terminó el primer semestre de 2026 con números alentadores y con una rentabilidad que, según el consultor Juan Uccelli, se ubica entre las mejores de los últimos 25 años, a pesar de un contexto económico complejo y de la presión que ejercen las importaciones de carne desde Brasil.
“Junio volvió a ratificar el buen momento por el que atraviesa el sector porcino argentino, cerrando un primer semestre totalmente aceptable y mucho más cuando se recuerdan los primeros semestres de los últimos 25 años”, destacó el especialista en su informe mensual. Luego reconoció: “el margen bruto siguen siendo muy bueno”.
Durante los primeros seis meses del año, el precio del cerdo en pie aumentó 13,2% en pesos, mientras que el costo de producción se mantuvo prácticamente sin cambios respecto de fines de 2025.
Para Uccelli, esto permitió recuperar parte del terreno perdido el año pasado. “La suba de los valores fue un 13% mayor que el costo de producción, mejorando en algo las diferencias del último semestre del año anterior. El margen bruto es interesante y está por encima del promedio histórico”, sostuvo.
Sin embargo, advirtió que la situación cambia cuando se analiza en dólares. Tras la devaluación, el valor del cerdo argentino bajó en esa moneda, aunque todavía continúa por encima de Brasil y de los principales productores europeos. Esa diferencia explica por qué el país vecino sigue siendo el principal origen de las importaciones que llegan al mercado local.

Para el consultor, una eventual mejora del tipo de cambio podría tener un doble efecto: elevar algunos costos internos pero al mismo tiempo reducir el ingreso de carne importada y sostener la rentabilidad de los productores nacionales.
Otro dato que destacó fue el aumento del peso promedio de faena. Los animales llegaron a junio con 1,2 kilos más de peso vivo que un año atrás.
Aunque consideró que es un indicador positivo de eficiencia, también alertó sobre algunas señales de saturación del mercado. “Se siguen colocando todos los cerdos, pero comenzaron a verse dificultades y reprogramaciones en las entregas, especialmente en productores medianos y pequeños”, indicó. Incluso señaló que algunos frigoríficos ya comenzaron a castigar económicamente los animales con sobrepeso.

En paralelo, el consumo de carnes continúa modificándose por la pérdida del poder adquisitivo. Según el especialista, apenas el 20% de los argentinos mantiene un consumo habitual de carne vacuna; un 30% la reduce paulatinamente y el 50% restante ya la reemplazó en gran medida por carne aviar o porcina.
En ese escenario, la carne de cerdo gana espacio tanto en las góndolas como en las carnicerías. “Los consumidores ven en la carne de cerdo una muy buena opción al momento de la compra”, afirmó Uccelli. La explicación también está en los precios: mientras el costo de vida aumentó más de 32% en los últimos doce meses, la carne porcina subió solo 20%, frente al 38% de la aviar y más del 60% registrado por la vacuna.
A nivel internacional, el consultor describió un panorama desafiante. China y Europa enfrentan bajos precios, altos costos y problemas sanitarios, mientras que América consolida su liderazgo gracias a su disponibilidad de granos, agua y espacio para producir.
Llenar el vacío: Con el retroceso de la carne vacuna, el consumo del cerdo creció 8,5% en el primer cuatrimestre del año y los productores esperan que lo haga mucho más

Con ese escenario, Uccelli cree que Argentina tiene una oportunidad para seguir creciendo. Aunque reconoció que el atraso cambiario todavía dificulta las exportaciones y favorece las importaciones brasileñas, aseguró que el balance del año seguirá siendo positivo. “Salvo un problema extremadamente grave que hoy no se vislumbra, este año nuevamente será positivo para el sector”, afirmó.
Además, señaló que ya se observa “un movimiento de inversiones particular pero constante”, que comenzará a reflejarse en una mayor oferta de carne durante el segundo semestre de 2027. El desafío será acompañar ese crecimiento con más consumo interno y con “valores adecuados para poder exportar a un mundo que seguirá necesitando carne”.
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