Por qué Minions & Monstruos supera a sus antecesoras y es un hermoso tributo al cine clásico de Hollywood

Minions & Monstruos (Minions & Monsters, Estados Unidos/2026). Dirección: Pierre Coffin. Guion: Pierre Coffin y Brian Lynch. Música: John Powell. Edición: Gregory Perler. Con las voces originales de: Pierre Coffin, Christoph Waltz, Allison Janney, Jesse Eisenberg, Trey Parker, Jeff Bridges. Duración: 90 minutos. Distribuidora: UIP. Calificación: apta para todo público. Nuestra opinión: muy buena. La tercera fue la vencida en el mejor sentido de la expresión. Minions & Monstruos es la mejor película en solitario de los pequeños e incansables personajes amarillos que conocimos por primera vez en Mi villano favorito (2010) y ya llevan acumuladas siete apariciones completas, convocando aquí y en el mundo a millones de personas. Esta nueva creación de Illumination, el estudio de origen francés que creció en los últimos años como ningún otro en el exigente y competitivo mundo del cine animado hecho en Hollywood, también salda una importante deuda. Minions (2015) y Minions: nace un villano (2022) nos habían convencido (equívocamente hasta aquí) de que estos simpatiquísimos y extraños seres de origen e identidad imprecisa no podían sostener por sí solos un largometraje. 4 starsDiseñados para moverse con extraordinaria naturalidad en el terreno de la comedia física, rendían hasta aquí mejor como complemento de otros personajes (sobre todo Gru, ese gran villano convertido en padre de familia) que como protagonistas. Sus mejores sketches, hechos de piruetas, torpezas, golpes, desafíos infinitos a la ley de gravedad, venían funcionando como pausas de la acción principal. Escucharlos hablar en esa curiosa jeringonza armada con onomatopeyas y palabras sueltas en distintos idiomas europeos (francés, italiano, español) reforzaba casi siempre el efecto cómico. En Minions & Monstruos los responsables de Illumination -y sobre todo Pierre Coffin, uno de los creadores de los Minions y artífice de cada una de sus increíbles voces- nos demuestran que todo lo anterior funcionó como un gran ejercicio de aprendizaje, una lección de casi 90 minutos que merece la aprobación plena, el aplauso y la comprobación, sobre todo, de que podemos confiar sin vueltas en esta usina creativa. El estudio ya venía mostrando en distintos segmentos de sus películas previas que sus películas se identificaban con una gran tradición clásica del cine, ligada sobre todo con la memoria de la gran comedia física (animada o no). Minions & Monstruos completa y cierra ese círculo de influencias. Es una declaración sincera, emotiva y muy graciosa de agradecimiento al cine y sobre todo a la época de Hollywood en la que se forjó todo ese acervo: la que coincide con la transición entre el adiós al cine mudo y la llegada del sonoro. El relato entero está lleno de momentos llenos de ingenio y pura gracia visual, sobre todo al describir el derrotero histórico de estos bichos amarillos (siempre en busca de un villano al cual servir) y su llegada a Hollywood. Allí, en una sola escena narrada a toda velocidad, se rinde tributo a las tres grandes figuras que le dan sentido a los Minions: Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd. Las citas cinéfilas se multiplican desde allí (hay una extraordinaria sobre El ciudadano y un chiste magistral dedicado a George Lucas) para el disfrute de un público más adulto que se perderá a las grandes voces originales, en especial la de Christoph Waltz animando a un director de fuerte acento alemán, porque casi el 100% de las copias estrenadas en la Argentina se exhibirán dobladas a un castellano imposible de asociar a los efectos de la acción y a las características de los personajes. La segunda parte, más cercana a las películas previas, mostrará a nuestros anárquicos héroes reconociendo por fin que es mejor dedicarse al cine que a buscar villanos como aliados. Los chistes se multiplican y reparten en tramas paralelas (la mejor es la que involucra a un robot pusilánime y enamoradizo) que jamás pierden la energía, el ingenio, el colorido y un amor por la experiencia compartida de ver cine en el cine que hasta llega a hacerse maravillosamente explícita. El triunfo de los Minions por fin es completo.
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