Chocaron un auto de los 90 contra uno moderno para ver cuál es más seguro

El Insurance Institute for Highway Safety (IIHS), el organismo estadounidense financiado por las aseguradoras que realiza pruebas de choque, enfrentó un Chevrolet Blazer de 1996 contra un Blazer 2026 en una versión especial de su ensayo frontal. El objetivo era mostrar qué ocurre cuando un vehículo moderno choca contra otro diseñado tres décadas atrás.El modelo moderno mantuvo casi intacto el habitáculo y el conductor habría tenido un riesgo mínimo de lesiones en casi todos los parámetros evaluados, según las mediciones tomadas en el muñeco de prueba. La única excepción fue una posibilidad algo más elevada de lesión en el pie o la parte baja de la pierna derecha, aunque todavía dentro de un rango aceptable.Cómo se decidió la apertura de la primera planta de camiones en la Argentina tras 15 años de abstinenciaDel otro lado, el vehículo de 1996 mostró una escena distinta. El impacto deformó la estructura hasta comprometer el espacio de supervivencia, donde el tablero y la columna de dirección avanzaron hacia las piernas del maniquí. Aunque el airbag se desplegó por completo, no logró compensar el colapso del habitáculo. 2026 Vs. 1996 Chevrolet Blazer IIHS Crash TestEn este caso, la fuerza del choque fue tan extrema que el golpe del airbag contra el mentón del muñeco rompió la articulación superior del cuello y desprendió la cabeza del cuerpo. El propio IIHS aclaró que esa escena no necesariamente se trasladaría de manera literal a una persona, pero sí sirve para dimensionar las fuerzas a las que habría estado expuesto un conductor real.La prueba se realizó para celebrar los 30 años del programa de crash tests del IIHS y retomó una idea que el organismo ya había utilizado en 2009, cuando chocó un Chevrolet Bel Air de 1959 contra un Chevrolet Malibu de ese año. Aquella demostración buscó derribar la idea de que los autos antiguos, por verse más robustos o tener más chapa, protegían mejor a sus ocupantes. La clave no está en el tamaño ni en la apariencia de solidez, sino en la ingeniería. Los vehículos actuales están diseñados para absorber y distribuir la energía del impacto en zonas de deformación programada, mientras intentan mantener estable la célula de seguridad donde viajan los pasajeros. A eso se suman cinturones más avanzados, pretensores, limitadores de fuerza, airbags mejor calibrados, refuerzos estructurales y sistemas de retención que trabajan en conjunto. El ensayo también aporta un dato más amplio sobre el impacto de este tipo de pruebas. Según un estudio difundido por el IIHS, las mejoras impulsadas por sus evaluaciones evitaron unas 48.352 muertes en Estados Unidos entre 1999 y 2024.
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