Mundial 2026: Francia da otra exhibición ofensiva, con un estelar Mbappé y socios inspirados

Cuarto partido consecutivo en el que hace tres o más goles. Francia no encuentra quién le ponga freno en el Mundial. Queda mucho por delante, lo más importante, pero lo que lleva transitado es a un ritmo destructivo para el rival que le salga al paso. Suecia le jugó un ratito de igual a igual, hasta se ilusionó con algunas incursiones del zigzagueante Elanga, pero sucumbió ante la orquesta que tuvo a Kylian Mbappé como director principal, secundado por una banda que lo sigue sin desafinar. Bajo el sol que llevó la temperatura a más de 30 grados en Nueva Jersey, el 3-0 por los 16avos de final fue la segunda goleada ante un europeo, tras el 4-1 a Noruega. La prueba africana la superó con el 3-1 a Senegal y el enigma de Medio Oriente, Irak, lo resolvió con un 3-0. Ahora, por los octavos de final, la avasallante Francia medirá hasta dónde llega la heroica resistencia de Paraguay, que mandó a Alemania a su casa. La cita, un choque de estilos, será el próximo sábado, en Filadelfia.Los 13 goles que convirtió Francia llevan la firma de sus delanteros. Seis de Mbappé, que alcanzó a Lionel Messi en duelo sin treguas, de lo más espectacular y atrapante en muchos mundiales. Los dos van a todo trapo, no se demoraron en calentar motores. Cuatro son de Ousmane Dembélé, que luego del hat-trick a Noruega se tomó un respiro este martes. Dos de Barcola y uno de Doué completan un repertorio al que se pueden sumar otros destacados solitas. Porque Michael Olise, en la función de enganche, por detrás de Mbappé, reparte asistencias como si fueran caramelos: suma cinco (encabeza la lista del Mundial) y también le queda ambición para llegar a zonas de definición; los últimos 30 metros de la cancha los desanda con los deslizamientos de una gacela. Solo esta constelación de grandes delanteros puede dejar en el banco al exquisito Cherki, muy probablemente el mejor gambeteador del Mundial. O restringir los minutos de Marcus Thuram, Jean Mateta o de Akliouche, un extremo con una capacidad de desborde que no tiene el resto de los delanteros. Hacerse un lugar en Francia desde el medio hacia adelante implica competir contra la excelencia.Lo más a mano que tiene la selección de Francia como demostración de cariño y afecto con su entrenador es la capacidad ofensiva, los goles. Los puede convertir en cualquier momento o por las vías más diversas. La más frecuente es la de Mbappé, que tras enganchar ante un defensor dentro del área cruzó el derechazo inalcanzable para un arquero que no daba abasto con la seguidilla de remates. La reacción inmediata de Mbappé fue darse vuelta y salir corriendo para ir a darle un abrazo a Deschamps, que se había ausentado durante unos días para asistir en Francia al sepelio de su madre. Enseguida se armó un ramillete de jugadores en una postal tan futbolera como emotiva. Iban 45 minutos del primer tiempo y el 1-0 coronaba las siete situaciones de gol que Francia había generado en el último cuarto de hora. Un promedio apabullante, aun para esta Suecia que no se desordenaba en defensa y tenía un sistema de ayudas para cubrir los espacios que Francia invadía con su pelotón ofensivo.Deschamps dispone de variantes para mantener una alta productividad. En lugar de Doué fue titular Barcola, de zancada más larga que su compañero en Paris Saint Germain. El doble pivote que integran Rabiot y Tchouaméni es el sostén que aparece detrás de las luminarias atacantes. Son los responsables de que el equipo no se parta y sea lo menos sorprendido posible por los contraataques. Francia concede en defensa, le llegan, pero siempre en una proporción muy inferior a lo que produce en ataque. Le sobra remedio arriba para tratar las puntuales enfermedades de atrás. Koundé, como lo dejó expuesto Di María en la final del 2022, tiende a perder fácilmente la posición; los zagueros centrales, Upamecano y Saliba, son contundentes, pero alguna maniobra les puede delatar la pesadez. El lateral izquierdo esta vez fue para el aplicado Digne, que físicamente impone menos que Theo Hernández, la otra alternativa para el puesto.Antes del 1-0 de Mbappé hubo dos tiros en los postes. Francia anuncia los goles, se ven venir. Y aun así los adversarios solo encuentran antídotos momentáneos, tapan agujeros en un lado y le descubren una grieta por el otro. Por ahí se filtra Francia, con dos finas asistencias de Olise para los goles de Barcola y Mbappé, que calcó la definición del primer gol. Ni aun así el arquero Zetterström le adivinó el truco. A falta de cinco minutos, Mbappé fue reemplazado y al salir del campo el siempre circunspecto Deschamps se dejó llevar por el momento y saludó a su capitán con una reverencia de admiración. Los cinco partidos anteriores de los 16avos de final se definieron en los últimos minutos o en los penales. A Francia le sobran tiempo y goles para abrirse paso.
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