Súper Pollo: La industria avícola argentina tuvo un 2025 con producción récord y el consumo de carne de pollo llegó a su nivel más alto
La industria avícola argentina llega al 2 de julio, Día Nacional de la Avicultura, con un año 2025 que dejó cifras de producción entre las más altas de su historia. Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la producción nacional alcanzó 2,47 millones de toneladas, a partir de...
Ese volumen tuvo su correlato en el consumo interno, que llegó a 49,4 kilos por habitante al año, el nivel más alto registrado hasta el momento y una cifra que ubica al pollo prácticamente a la par de la carne vacuna en la mesa de los argentinos.
Carlos Sinesi, director ejecutivo de CEPA, explicó que la actividad se apoya en cuatro pilares centrales: genética, nutrición, manejo y bioseguridad, una estructura que permitió sostener el crecimiento productivo de los últimos años con un estándar sanitario que habilita el acceso a múltiples mercados externos. La producción se concentra de forma marcada en dos provincias: Entre Ríos y Buenos Aires explican juntas más del 90% del procesamiento avícola del país, lo que convierte a ese corredor en el centro de la actividad.
La carne vacuna aumento otro 10,6% en marzo: Se encareció tanto que con 1 kilo de asado ya se compran 4 kilos de pollo o 2 de cerdo
El crecimiento productivo argentino se da en simultáneo con una expansión global de la demanda de carne aviar. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta que la producción mundial alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, un 3% más que el año anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento, lo que convierte a la carne aviar en la proteína animal de más rápida expansión a nivel global.
Argentina busca capturar una porción mayor de ese mercado: el país cuenta con más de 100 destinos de exportación habilitados y durante 2025 exportó efectivamente a 74 países.
Ese desempeño comercial tiene como condición previa el trabajo sanitario que se realiza en los establecimientos de cría. Pablo Nervi, gerente técnico de la unidad de negocios de avicultura de MSD Salud Animal, señaló que la salud animal es el primer eslabón de una cadena que termina en la mesa de las personas y que el trabajo en prevención, vacunación y bioseguridad no solo protege a las aves, sino que también contribuye a producir alimentos seguros y de manera sostenible, en lo que la compañía enmarca dentro del concepto de “One Health”.
Para la industria, ese trabajo sanitario en origen es lo que sostiene el estatus que respalda a los productos argentinos tanto en el mercado interno como en los mercados de exportación.
En medio de la crisis, el consumo de pollo se encuentra en niveles récord: Curiosamente los que mejor lo aprovechan son los brasileños
El salto en el consumo per cápita también tiene un componente nutricional. El pollo es una carne magra y una fuente concentrada de proteína de alto valor biológico: cada 100 gramos aportan alrededor de 22 gramos de proteína, según datos de la Asociación Argentina de Licenciados en Nutrición (AALEN). Combina además bajo contenido de grasa, predominio de grasas insaturadas y un aporte de sodio reducido, con una porción que representa apenas el 5% del máximo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud, de acuerdo con el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP). Ese perfil, sumado a un precio relativo más bajo frente a otras proteínas, explica buena parte del crecimiento del consumo en los últimos años.