General
Laura Favaloro, cardióloga y sobrina nieta del célebre médico, cuenta cómo es ser su sucesora
Desde la Fundación que lleva su apellido, asegura que es la protectora de un legado
Ir por la vida con ese apellido y portar guardapolvo blanco es algo que, inevitablemente, conlleva un peso simbólico imposible de ignorar, una postal que impacta por todo lo que representa.Laura Favaloro, cardióloga, sobrina nieta y sucesora de René Favoloro, se convirtió en la protectora de un legado que habla de honestidad, responsabilidad, sencillez y solidaridad. Desde la Fundación Favaloro- hospital universitario que se ubica entre los más prestigiosos del país-, la mujer que siendo chica se crio entre libros y maquetas de corazones rescata escenas de su niñez, explica el estrés, el mito del vino tinto y alguna frase heredada que cada día tiene más sentido.-¿Cómo fue crecer siendo una Favaloro, en una familia donde la medicina estaba tan presente?-La familia era muy unida y la medicina estaba presente, sí, pero no de una manera solemne. Mi postal de infancia tiene más que ver con reuniones familiares, sobremesas largas y conversaciones sobre la vida y lo cotidiano. René era alguien muy cercano; para mí, un abuelo.-¿Qué programas armaban, qué te fascinaba de él?-Era muy afectuoso y estaba muy presente. Una persona sencilla que disfrutaba estar con la familia. Tengo grabadas sus llamadas, sus preguntas sobre cómo nos iba en el colegio y ese interés genuino por cada uno de nosotros. Siempre recuerdo su oficina. Yo era muy chica y con papel y sorbetes le armé una banderita de Argentina, que él conservó en el portalápices durante años. -¿Cuándo entendiste que ese casi abuelo era un prócer de la medicina, que había desarrollado el primer bypass aortocoronario salvando millones de vidas?-Me costaba entender cuando íbamos al supermercado, por ejemplo. La gente se acercaba y le pedía consejos, le agradecía y lo abrazaba. Pasaba en la calle, en cualquier lugar. Eran escenas de amor. Con el tiempo fui tomando dimensión de lo que hizo, de quién era, de lo que representaba. Y al día de hoy es una admiración total.-Y en el mientras tanto se iba gestando tu vocación... -Desde chica empecé a acompañar a mi papá Roberto Favaloro a la Fundación. Ya de adolescente me gustaba ir al quirófano y ver cómo operaban él y René. Pero todavía no estaba en mis planes estudiar medicina. Me impactaba el sacrificio que hacía mi papá, eso de no poder estar en muchos encuentros familiares. Recuerdo una Navidad que se cortó abruptamente; tuvimos que irnos de la casa de mi tía por un operativo de trasplante. -Pero el amor fue más fuerte.-Y... al crecer fue más fuerte la vocación, el deseo de querer ayudar a los pacientes a aliviar su dolor. Así que, cuando estaba por terminar el secundario, le conté a René que había decidido hacer la carrera. Fue muy emocionante: me regaló un corazón de acrílico con sus arterias y la técnica de bypass, que conservo como un gran tesoro.-¿Qué edad tenías cuando él se quitó la vida? ¿Qué recordás de aquel trágico episodio?-Tenía 18 años recién cumplidos y estaba empezando. Recuerdo la conmoción, el dolor enorme de toda la familia y también el impacto social que generó. Fue un momento muy difícil de procesar porque se mezclaban la pérdida personal y la dimensión pública de lo que estaba pasando. Recibimos mensajes, llamados, cartas y muestras de afecto de personas de todo el país. Muchísimos sentían que habían perdido a alguien cercano aun sin haberlo conocido personalmente. En medio de un dolor tan grande, ese acompañamiento fue muy importante para nosotros. Con el tiempo entendí aun más la dimensión humana de lo que René representaba para la sociedad argentina y el cariño genuino de la gente.-¿Pensaste en alejarte, cambiar el rumbo?-No. Por supuesto fue una situación muy dolorosa, pero lo que más me quedó de René fueron sus enseñanzas y valores. La honestidad, la ética, el compromiso con los pacientes, la responsabilidad y la importancia de trabajar siempre pensando en el bien común. El decálogo que escribió cuando creó la Fundación lo tengo presente y muchas veces vuelvo a él. - ¿Qué aspectos del René íntimo y familiar creés que el gran público todavía desconoce? -Su enorme calidez humana y el sentido del humor. Muchas veces se lo recuerda desde la figura pública o desde el prestigio profesional. Pero era una persona muy divertida, afectuosa, que disfrutaba enormemente de los encuentros y las cosas simples de la vida. Amaba ir al campo, ver un partido de Gimnasia y Esgrima de La Plata, los atardeceres de La Pampa, donde pasó 12 años como médico rural. -¿Cómo convivís con tus distintos roles: médica, integrante de la Fundación y heredera de un legado tan importante? -Con orgullo y también con mucha responsabilidad. Intento desempeñar esos roles con naturalidad. Lo importante no es llevar un apellido, sino estar a la altura de los valores que representa. Quiero seguir garantizando excelencia en asistencia, docencia e investigación en un contexto complejo para el sistema de salud y para el país. Y hacerlo sin perder de vista el espíritu con el que fue creada: poner al paciente en el centro de todo.-¿Qué creés que le preocuparía más a René si pudiera observar hoy el sistema de salud argentino? -Supongo que el acceso a la salud y las desigualdades que todavía existen. Él estaba convencido de que la calidad de la atención no debía depender de la situación económica de una persona.-Solía decir: “El nosotros siempre estuvo por encima del yo”- Creo que esa frase sigue siendo una de las enseñanzas más vigentes de su legado, especialmente en una época donde muchas veces se prioriza lo individual. Pero hay otra idea que también me acompaña mucho y que él transmitía con el ejemplo: que nada se consigue sin esfuerzo. René nos enseñó que los logros importantes se construyen todos los días, con compromiso y dedicación. -Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada, ansiosa y exigente. ¿Qué impacto real tiene el estrés sobre la salud cardiovascular? -Enorme. El estrés sostenido puede aumentar la presión arterial, afectar el sueño, favorecer hábitos poco saludables y contribuir al desarrollo de enfermedades cardiovasculares que siguen siendo la enfermedad más frecuente en la Argentina y el mundo. -¿Creés que los argentinos vivimos en un estado de alerta permanente? ¿Eso se refleja en los consultorios? -Sí, hay más ansiedad, más trastornos del sueño y más síntomas asociados al estrés de lo que veíamos años atrás. Por eso creo que la prevención es el futuro.-¿Cuánto influyen la angustia, las preocupaciones y el estrés crónico en la salud del corazón? -Bastante. Durante mucho tiempo nos enfocamos principalmente en los factores de riesgo tradicionales, pero hoy sabemos que el bienestar emocional es una parte fundamental de la salud cardiovascular. El corazón y las emociones están mucho más conectados de lo que solemos imaginar. -Ahora se habla mucho de la buena longevidad. ¿Qué hábitos simples y sostenibles son realmente importantes para cuidar el corazón? -No existen recetas mágicas. Lo más importante es hacer actividad física todos los días, alimentarse de manera equilibrada, dormir bien, no fumar, controlar los factores de riesgo y sostener vínculos afectivos saludables. -Se sabe que René tenía hábitos sencillos y una vida bastante austera. Mate y medialunas, ¿no?-Muchos domingos venía a desayunar a casa y sí, entre medialunas, sanguchitos de miga y mate cocido, conversábamos mucho. Nos hablaba de valores, de fútbol, de historia. Lo que él transmitía tenía más valor que el bypass, y eso que salvó millones de vidas. Cuando releo lo que escribió o lo escucho en algún video, me sigo sorprendiendo por la vigencia de sus palabras. Era, antes que nada, una buena persona. -Durante años se instaló la idea de que una copa de vino tinto podía ser buena para el corazón. ¿Llegó el momento de desmentirlo?-Bueno...no es algo que esté mal. Pero la evidencia científica actual es mucho más prudente. Hoy no recomendamos comenzar a consumir alcohol por un supuesto beneficio cardiovascular. Si una persona no toma alcohol, no existe una razón médica para indicarlo como medida preventiva. Ahora bien, también tenemos que ser realistas. Como médicos promovemos hábitos saludables y recomendamos limitar el consumo de alcohol, pero sabemos que muchas personas probablemente brinden con una copa. Lo importante es entender que la clave está en la moderación.-Si hoy tu tío pudiera sentarse frente a vos y preguntarte cómo está su obra, ¿qué te gustaría responderle? -Más que decirle algo lo abrazaría y le diría gracias. Le contaría que la Fundación y la Universidad Favaloro siguen de pie, creciendo y trabajando todos los días por los pacientes, formando profesionales e impulsando la investigación. Que miles de personas continúan creyendo en los valores que él defendió toda su vida. Le diría también que su legado sigue inspirando a muchísima gente dentro y fuera de la medicina. Y que nosotros, como él, seguimos soñando.