Conveniencia política vs. responsabilidad ética

Una vez más se confirma que la enfermedad solo ha robustecido sus convicciones: Esteban Bullrich saltó a las noticias por haber presentado su irrevocable renuncia a Pro. En una carta dirigida a Mauricio Macri, fundador y presidente del partido en cuya creación estuvo igualmente involucrado y que lo representó por años, Bullrich cuestionó que las decisiones de esa fuerza política ya no expresen el espíritu que le dio origen.“La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia”, expresó Bullrich en referencia a la coherencia entre los valores que se proclaman y las acciones elegidas cuando esos valores son puestos a prueba. “Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar…. el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia”, sostuvo.La respuesta no se hizo esperar. El secretario general de Pro, Fernando de Andreis, difundió una carta pública calificando de “injusta” la mirada de Bullrich sobre las decisiones partidarias de quienes siguen trabajando para sostener el proyecto. Buscó justificar la decisión de dejar sin quorum la sesión opositora del martes último en la que se pretendía avanzar con la interpelación y moción de censura contra Adorni, porque la verdadera intención del kirchnerismo habría sido la de “montar una escena de escándalo” con ánimo desestabilizante. Romper con el oficialismo habría sido hacerle el juego al kirchnerismo y a la izquierda, a sabiendas de que no alcanzarían los dos tercios necesarios. Dejó también en claro que a través del senador nacional por Misiones Martín Goerling impulsaban el proyecto de interpelación en la Cámara alta, destacando que el propio Mauricio Macri había sido de los primeros en señalar que la designación de Adorni constituía un error.Esteban Bullrich se ha hecho eco de un clamor ciudadano que, cada vez más, asimilaba a Manuel Adorni con Martín Insaurralde, otro tan nefasto como escurridizo personaje al que la Justicia parece garantizarle un tratamiento en cámara lentaEsteban Bullrich puso en palabras la indignación de buena parte de la ciudadanía frente a un tema que, lejos de agotarse, sumó nuevas aristas a lo largo de más de 100 días hasta su reciente final. El votante de a pie rechaza los sistemas de protección activados en torno a Adorni -a los que Pro negaba haberse sumado- mientras el gravemente incriminado jefe de Gabinete de ese momento demoraba sus presentaciones y rechazaba dar un paso al costado. Solo alguna voz como la de su prima Patricia Bullrich se alzó temprana, anticipando los resultados de la sesión que en esta semana amenazaba con poner fin a las excusas de Adorni. Los pocos que públicamente representaron estos sentimientos, incluido el exministro, se han hecho eco de un clamor ciudadano que, cada vez más, asimilaba a Adorni con Martín Insaurralde, otro tan nefasto como escurridizo personaje al que la Justicia parece garantizarle un tratamiento en cámara lenta.La denuncia de Esteban Bullrich llegó más que a tiempo a la vista de la carta de renuncia presentada por Adorni el último fin de semana, como una nueva evidencia respecto de que, frente a la sociedad, la tan conveniente como interesada complicidad de Pro aleja al partido de lo que alguna vez fue.El lunes de la pasada semana, Esteban Bullrich había compartido en el Teatro Colón “La vida es hoy”, una nueva gala solidaria en favor de la Fundación que lleva su nombre (fundacionestebanbullrich.org). En el Mes Mundial de la ELA, la cantante Elena Roger y la Orquesta Académica del Teatro Colón sumaron su participación para dar visibilidad y crear conciencia sobre la enfermedad, formar, investigar y acompañar a pacientes y familias. Desde su costado más humano, Bullrich ayuda a otros mientras libra la batalla contra una enfermedad que no doblega su espíritu, acompañado amorosamente por su familia. Desde su perfil político brega por la unión de los argentinos y nos recuerda la importancia de defender activamente nuestros valores. Que su valioso ejemplo continúe señalando el camino a una dirigencia política que sigue desoyendo el clamor ciudadano cuando antepone los intereses de corto alcance a los ideales democráticos.
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