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Mundial 2026: Sebastián Beccacece y la mística para romper en el Azteca, y ante México, el hechizo del cuarto juego
El seleccionador de Ecuador y la expectativa de reescribir la historia
Contra viento y marea, Ecuador cumplió el primer objetivo. Frente al escepticismo y el descrédito, el seleccionador creyó en sus futbolistas y en el trabajo que desarrolló desde agosto de 2024, cuando en medio de las eliminatorias sudamericanas Sebastián Beccacece reemplazó al catalán Félix Sánchez Bas. Ante un gigante como Alemania, la Tri provocó el milagro y se clasificó para los 16avos de final de la Copa del Mundo. Los festejos del director técnico, trepado para hundirse en un abrazo eterno y emotivo con su familia, la celebración para toda la vida del autor del segundo gol ante los germanos, Gonzalo Plata, y el rezo final de todo el plantel en el césped del estadio de East Rutherford serán imágenes imborrables de la Copa del Mundo. Pero cinco días después de que la emoción dio la vuelta al mundo, Ecuador debe asumir un nuevo reto: México, en el legendario estadio Azteca, será el rival que le tomará el pulso a una selección que desea reescribir la historia en los mundiales. Alemania se presenta como un talismán para Ecuador. Veinte años atrás, la potencia europea organizó la cita y la Tri se hizo presente. Era la segunda participación y la primera vez que superó el corte de la etapa de grupos. Otros tiempos, de 32 selecciones y solo las dos primeras jugaban los octavos de final. Segunda de Alemania, el cruce los emparejó con Inglaterra que, con gol de David Beckham, puso punto final a la aventura. Los octavos de final representan, desde entonces, la mejor actuación. Los entrenadores extranjeros son una costumbre para liderar a la selección ecuatoriana en los mundiales. En Corea-Japón 2002, Hernán Darío Gómez inicio la saga. Los colombianos y compatriotas del Bolillo, Luis Fernando Suárez y Reinaldo Rueda, los conductores en Alemania 2006 y Brasil 2014, respectivamente. Gustavo Alfaro comenzó con el tinte argentino en Qatar 2022 y Beccacece es el que anima ahora la ilusión. El título en el campeonato Sudamericano Sub 20, de Chile 2019, y el subcampeonato de dos años antes, en Quito, dos señales de que la Tri emprendía un camino para dejar de ser un espectador en el continente y entreverarse en la cita máxima del fútbol mundial. Los defensores Piero Hincapié (Arsenal) y Willian Pacho (Paris Saint-Germain), rivales en la final de la última Champions League, que celebraron los franceses, validaron el crecimiento de un grupo que tienen a 24 de sus 26 convocados jugando fuera del país: 12 en las ligas europeas y la misma cantidad en las de América. ¡¡UNA NACIÓN EMOCIONADA CON LA ECUADOR DE BECCACECE!! ¡LA TRI ESCRIBE HISTORIA!⚽ #ESPNMundial📺 Mirá los mejores partidos de la #FIFAWorldCup por ESPN, en el Plan Premium de #DisneyPlus pic.twitter.com/7ZV2rv6J6d— SportsCenter (@SC_ESPN) June 25, 2026Por tercera vez, una de las selecciones organizadores se cruza en el camino de Ecuador en un Mundial. Porque a Alemania se le sumó Qatar, cuatro años atrás, y ahora es el turno de México, ante quien tiene un mal antecedente: en Corea-Japón 2002 compartieron grupo –Italia y Croacia completaron- y los mexicanos festejaron con una victoria por 2 a 1, después de que Agustín Delgado puso en ventaja a los ecuatorianos. “Una de las selecciones que sacó los nueve puntos [junto con Francia y Argentina], habla de que vamos a enfrentar a una potencia, que se preparó muy bien. Es la que más tiempo de preparación tuvo y trabajaron de una manera excelente”, apuntó Beccacece, acerca del calibre del rival. Con el mensaje, el seleccionador ensaya un juego psicológico: quitarse la presión resaltando las virtudes del oponente, al que le traslada la responsabilidad. México la tiene por ser organizador, por tener a su público y porque el estadio Azteca será el escenario del partido. Además de los tres partidos ganados, no recibió goles ante Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa. Y trepar a los cuartos de final es una meta impostergable para equiparar la actuación de 1970 y 1986, donde también los mexicanos fueron anfitriones. “Vamos a tener una adversidad extrema en el ambiente, pero la verdad se ve en la cancha y ahí trataremos de superar al rival. Otra vez habrá que apelar a esta mística de estos futbolistas, que tendrán que sacar lo mejor de sí para salir victoriosos”, comentó Beccacece, que después de la trascendental victoria sobre Alemania revirtió las críticas que lo acosaban tras perder con Costa de Marfil y el empate ante el debutante Curazao. “Apenas terminó el partido ante Curazao nos juntamos en la mitad de la cancha, delante de todos, pero también hablamos en el vestuario por más de media hora, con mucha emotividad. Expresamos sentimientos, más que palabras. Creo que ese sentimiento se prolongó en el tiempo, de que había una visión, una intuición, un trabajo y de que había que confiar, porque el trabajo estaba hecho. La vida muchas veces, en lo injusta que resulta, también a veces se hace cierta justicia y se equilibran las cosas. Aferrarnos al trabajo, a la unidad, a lo que veníamos haciendo, que no era bueno en resultados, pero sí en funcionamiento y que esa creencia nos llevaría a conseguir esa victoria tan deseada”, explicó el seleccionador, que inicio su recorrido como entrenador en Universidad de Chile, tuvo dos etapas en Defensa y Justicia y dirigió a los dos clubes de Avellaneda: Independiente y Racing. Jugar un quinto partido es la misión de Ecuador, y en lo personal para Beccacece esa es una valla que no logró sortear con Argentina en Rusia 2018, cuando era el entrenador alterno de Jorge Sampaoli. “A lo mejor no logré entrar en el corazón del pueblo ecuatoriano, pero lo seguiré intentando”, anunció antes del histórico triunfo sobre Alemania, ese que le dio oxígeno y que lo catapultó a los 16avos de final del Mundial 2026. En el Azteca, un gigante de leyenda, Ecuador y el seleccionador ante otra oportunidad para recomponer una relación que pasó del idilio a la decepción, y que en Nueva Jersey revivió de entre las cenizas.