Jesse Marsch, el efusivo DT de Canadá: juega, habla, provoca y ataca en todos los frentes

Es un buen entrenador, tiene actitudes desafiantes, provoca, juega y hace historia. Jesse Alan Marsch nació en Wisconsin, tiene 52 años, construyó una olvidable carrera como jugador y una obra para la posteridad como técnico. Dirgió en la MLS (el primero en ganar tres títulos), en Austria, Alemania e Inglaterra. Fue el conductor que reemplazó a Marcelo Bielsa en Leeds: fulminó al DT rosarino por el estado físico y anímico de los jugadores en esa temporada. Asumió en Canadá un puñado de semanas antes de la Copa América de 2024: alcanzó las semifinales, eliminado por la Argentina. Juega tan fuerte (en ese entonces, ahora mismo), que algunos atrevidos empiezan a compararlo con José Mourinho, el volcánico DT portugués, próximo DT de Real Madrid.Horas atrás, el seleccionador de Canadá elogió a los “héroes canadienses” tras hacer historia al clasificar este domingo a los octavos de final del Mundial 2026, luego de un trabajoso 1-0 sobre Sudáfrica. Y calificó el próximo duelo ante Países Bajos o Marruecos como... un “tiro libre”.Canadá, uno de los coanfitriones del torneo, llegaba al duelo de dieciseisavos ante Sudáfrica luego de haber perdido sus seis partidos en sus dos anteriores participaciones mundialistas, en 1986 y en 2022.Se convirtió en el primer clasificado a los octavos de final gracias a su victoria in extremis en Los Ángeles. El técnico estadounidense llamó “héroes canadienses” a sus jugadores en una arenga en el césped del SoFi Stadium que se viralizó rápidamente.En la rueda de prensa siguiente lo explicó muy bien. “Quería transmitir lo importante que sería este momento para el deporte en el país”, contó. Y fue más allá. “Hay gente a la que le gusta decir que es performativo reunirse en el campo y, francamente, me importa un carajo lo que la gente tenga que decir”, afirmó Marsch. “Lo único que me importa es nuestro equipo y lo que hacemos juntos”. Los críticos suelen advertir que esa escena en los momentos de hidrataciónj, es una pose, una suerte de actuación para el público. 🗣️ 🇨🇦 "HÉROES CANADIENSES"La ARENGA de Jesse Marsch, entrenador de Canadá, tras el triunfo frente a Sudáfrica y la clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo por primera vez en la historia para el seleccionado anfitrión. pic.twitter.com/EkKqYPvqKM— TyC Sports (@TyCSports) June 28, 2026El SoFi Stadium mostró grandes sectores teñidos de rojo, aunque con presencia minoritaria, y ahora el equipo viajará a Houston, Texas, para disputar los octavos de final del torneo. Marsch sabe que se viene un reto mayor y admitió que deberá ajustar su plan, aunque celebró la posibilidad de enfrentar a “uno de los gigantes”, con Marruecos como “gigante moderno” y Países Bajos como “gigante tradicional”.La frase descolocó a todos: “Siento que es un tiro libre y vamos a ir por ello, y hacer todo lo que podamos para ver si encontramos la manera de lograr una victoria”. La historia cuenta que el arribo del hombre de Estados Unidos en Canadá se transformó en un operativo comando. Las tres franquicias principales de Canadá, con participación en la MLS, se hicieran cargo de la gestión y del factor económico.Los propietarios de Vancouver Whitecaps, Montreal Impact y Toronto FC abrieron las tesorerías y solventaron la llegada. Coincidieron en que potenciar a la selección les daría ganancias a todos. Y así se está dando: la fiebre por el fútbol crece en Canadá. La Federación de ese país tiene un déficit operativo de 4 millones de dólares anuales. Que los tres clubes poderosos de un país pongan 1.500.000 dólares para financiar a un DT generó todo tipo de reacciones. Fiel a su personalidad, Marsch no esquivó a referirse a si eso condicionará el armado del plantel. “Alguien me lo preguntó y le dije ¡no seas tonto! Ningún entrenador aceptaría un puesto con ese tipo de estipulación. Creo que lo que demuestra, en realidad, es que hay unidad detrás de mi nombramiento y el hecho de que la gente que está en posiciones de liderazgo estuviera realmente motivada para que esto se hiciera, me motivó”, advirtió, tiempo atrás.El triunfo ante SudáfricaSudáfrica vs Canadá - Mundial 2026Una anécdota con el campeón del mundo recorrió el mundo. Al mando de Canadá, perdió dos veces por 2-0 con la Argentina en la Copa América de 2004: primero, en la zona de grupos; luego, por las semifinales.La curiosa situación se dio tras el partido del debut. Allí el estadounidense reclamó una multa para la selección por haber regresado tarde al campo antes del arranque del segundo tiempo. “Argentina debería ser multada, ¿ok? ¡Escriban eso, Olé, LA NACION!”, reclamó el DT, a los gritos.Se había fastidiado porque entendía que el equipo dirigido por Lionel Scaloni había aprovechado esos instantes para analizar varias jugadas por video. Y cuatro minutos después del reinicio, los campeones del mundo se pusieron en ventaja por intermedio de Julián Alvarez. En la fecha siguiente el entrenador argentino volvió a recaer en la misma infracción, fue multado y no pudo estar en el banco en el tercer partido frente a Uruguay, en Miami.Marsch fue consultado por LA NACION sobre ese episodio. El entrenador, siempre de tono amable y sin muchas vueltas, contestó con una sonrisa que su reclamo se trató de “un chiste”.“Era una broma. No esperaba que sancionaran a la Argentina por llegar tarde al segundo tiempo. No quería que el entrenador [Lionel Scaloni] sea suspendido. Sí lo dije para que la Conmebol hiciera algo”, explicó el conductor que no anda con vueltas: suele escribir en el pizarrón un 4-4-2 ciertamente audaz.En su momento, las críticas sobre el Loco Bielsa, que acaba de consumar otro fracaso mundialista, en este caso al mando de Uruguay, causaron un revuelo enorme. Habían pasado unos días de su salida de Leeds. “Me encontré con futbolistas sobreentrenados y con niveles de estrés extremadamente altos. Sentí que querían enorgullecer a los hinchas y pude verlo desde el principio, entendí que había que aliviar eso. La metodología no fue la mejor”, sostuvo el personaje de esta historia, que enseña, no oculta lo que piensa, gesticula, grita y, sobre todo, sabe de fútbol. El último showman.
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