A poco de cumplir cien años, la antigua sede del Parque Nacional Lanín se conserva intacta como patrimonio histórico de San Martín de los Andes. El icónico edificio azul donde funciona el hotel boutique La Casa de Eugenia ahora también se abre a visitas guiadas para conocer toda la historia vinculada al surgimiento del parque Lanín. Ofrece además un salón de té, toda una novedad para la comunidad local, que tiene la oportunidad de visitar este edificio a orillas del lago Lácar sin la necesidad de quedarse a dormir en una de sus habitaciones. Un rico patrimonio para descubrirLa casa está ubicada en la calle Coronel Díaz 1186, a los pies del cerro Comandante Díaz o “Newen Antug”, que significa energía del sol en lengua mapuche. El guía local Tomás Iglesias está a cargo de reconstruir la historia para los visitantes: “En 1927, Don Emilio Zawzawka, empleado de la estancia Sociedad Ganadera Gente Grande, encarga la ejecución de la casa a Luis Tossi, conocido empresario de la construcción. Dada la dificultad en los transportes, en épocas de ausencias de caminos y puentes, el material utilizado era el que existía en el lugar. Aquí, la superabundancia de buenas maderas fue el recurso por excelencia, fundamentalmente la noble madera de raulí, extraída de los bosques nativos que rodean el Lago Lácar”. Para la construcción de la casa se utilizó raulí de primera calidad proveniente del aserradero que la estancia Gente Grande explotaba en Pirihueico, Chile, a pocos kilómetros de la frontera de Hua Hum.Esta es la frontera más baja y directa con San Martín de los Andes, porque las aguas del lago Lácar desembocan en el océano Pacífico por esa dirección. “La madera fue traída mediante carros tirados por bueyes 12 km hasta llegar a las costas del lago Nonthué, ya en Argentina, y llevado por lanchones 35 km a través de la cuenca del Lácar. Su volumen original fue realizado bajo la técnica constructiva de “balloon frame”, producto de las influencias de carpinteros chilenos y migrantes europeos que residían al sur del país trasandino”, informa el guía.“En 1936 la casa fue comprada por Cristian Rheling, administrador de la estancia Collunco. Al arribar a San Martín de los Andes, la institución de Parques Nacionales, en 1937, alquila la casa para instalar allí la primera Intendencia del parque. Sede del Parque Nacional Lanín hasta 1939, funcionó a mitad del siglo pasado como una de las primeras casas abiertas a visitantes en la ciudad”, relata Tomás.En 1940 la casa fue alquilada por Juanita Cantarutti, quien instaló allí una pensión. En el verano de 1952 compró la propiedad Alfredo Pasos, jubilado, para vivir junto a su esposa Pepita y sus hijos. “En ese terreno, de más de un cuarto de manzana, a pocas cuadras del centro de San Martín de los Andes, la familia tenía huerta, frutales, gallinas, chanchos y hasta una vaquita, para la leche fresca”, continúa el guía.Frente a la casa había un zanjón de unos 20 metros de ancho, abierto por una vertiente natural de la montaña, que en épocas de lluvias llegaba a formar un arroyo con desembocadura en el lago Lácar.En el verano de 1954, el Hotel Lácar desbordaba de turistas; entonces, Ernesto Pfister, dueño del hotel, le pidió a Don Pasos que alojara a cuatro de ellos en su casa. Ese fue el inicio de la actividad turística de la residencia denominada entonces Villa Bibi. Primero abrió tres habitaciones, que se comunicaban con el living y éste, a su vez, con la cocina y comedor, luego reconvertido en recepción para los huéspedes.Más tarde, en 1997, la propiedad se vendió a la familia Roca, de Chubut, que la designó La Casa de Eugenia en honor a su dueña, una egresada de la carrera de turismo y hotelería que luego partió a vivir a Estados Unidos. La casa está a cargo desde entonces de su hermano, Agustín Roca, quien hacia 2005 emprendió una gran restauración para agrandarla, manteniendo el diseño original y su esencia.Agustín es presidente de la Asociación Hotelera local y vio la necesidad de darle acceso a los habitantes de esta villa de montaña al lugar histórico, al igual que a los turistas que no pueden quedarse a dormir. Por eso tuvo la idea de abrir la casa a visitantes, con la ayuda de Ana y Violeta, que preparan unos banquetes inolvidables en la nueva casa de té. Delicias en la casa de téEl olor a manzana llega ahora desde los árboles del jardín. En otoño, todo es abundancia: los cuatro manzanos arrojan sus frutos sobre el césped. Ana cosecha las frutas y prepara jugos, licuados, crumble y mermeladas que son parte de las meriendas, al igual que los frutos rojos provenientes de los cerezos y las nueces provenientes de los nogales.Los dulces que prepara Ana se combinan de manera exquisita con lavandas del jardín. También hay galletas de lavanda y canela, dulce de rosa mosqueta, de sauco, naranjas y frutas frescas. El té se sirve en un jardín de invierno con vista privilegiada a un Acer palmatum que muda de colorado a naranja y amarillo en cada otoño. Los visitantes extranjeros eligen este rincón, lejos de la estufa hogar del living, pese a que afuera caigan los primeros copos de nieve.Los visitantes locales, en cambio, experimentan una emoción singular al recorrer la casa. “Venía regularmente cuando era la residencia de Bibi. Entonces ponían un pesebre en el hall de entrada que venía a visitar todo el pueblo durante el mes de diciembre. Siempre fue un lugar muy especial para mí”, sostiene Elvira Ríos, tras un té de fin de semana. “Nunca había venido al hotel. Ahora es la oportunidad de visitar la casa de té. Es muy patagónica, muy acogedora”, sostiene Flavia Reche, mientras observa el gran living con estufa hogar y una guitarra a mano por si algún visitante desea detenerse a tocar y llenar el lugar de música.“Vivo hace treinta y dos años en San Martín de los Andes y nunca había venido a tomar el té acá. Es una belleza completa. Mantiene todo el espíritu de época. Es una gran oportunidad venir a merendar y conocer la historia”, sostiene María Inés Farías.“El lugar es tan acogedor que lo elegí para agasajar con una tarde de té con lanas a mis amigas tejedoras”, agrega Rosana Rubilar, dueña de una casa de tejidos local. Datos ÚtilesLa Casa de Eugenia hostería boutiqueCalle Cnel. Díaz 1186. San Martín de los Andes, Neuquén.
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Ícono de San Martín de los Andes: fue primera intendencia del Lanín y ahora también es casa de té
No hace falta ser huésped para visitar la centenaria casona, una joyita local, y de paso conocer su flamante propuesta gastronómica